Página personal de Alfredo Gómez Cerdá

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Laviana - Corea

Martes, 8 de Febrero de 2011

El ratón de Laviana - coreano

Al leer el nombre de estos dos lugares juntos, alguien podría preguntarse si existe alguna relación entre ambos. Como todo el mundo sabe, Laviana es un valle de Asturias y Corea, un país asiático que ocupa la mitad de una península (curiosamente, la otra mitad la ocupa otro país también llamado Corea). ¿Existe algún hermanamiento entre Laviana y Corea? No tengo ni idea. ¿Se han firmado acuerdos comerciales? ¿Se llevan a cabo intercambios culturales? No lo sé. ¿Va a jugar un partido de fútbol el equipo de Pola de Laviana contra la selección coreana? No puedo confirmarlo.

En este comentario yo solo quería dar noticia de un hecho curioso y sorprendente: algunos niños coreanos ya saben situar Laviana en el mapa mundi, son capaces de imaginarse el verdor de sus prados y la espesura de sus bosques; además, ya casi pueden paladear los “bartolos”, esos bollos típicos de la zona. Es posible que alguna pastelería de Seúl, u otra ciudad coreana, ya se esté planteando su preparación y comercialización. Pero aun hay más, en Corea se empieza a saber que el río que riega el valle de Laviana es el Nalón, y que ese monte que sobresale de los demás, es Peña Mea. Y pasmaos, queridos mirones, allí ya tienen noticia del colegio y de la mismísima Rosa la Alta, esa mujer que necesita ser tan alta para guardar tantas cosas buenas que lleva dentro.

Espero que la imagen que acompaña al texto sea la prueba definitiva que os convenza, queridos mirones.

Carta a los Reyes Magos

Martes, 28 de Diciembre de 2010

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Queridos Reyes Magos:

Sé que muy pronto pasaréis por nuestro país para dejar vuestro cargamento de juguetes. A estas alturas, después de más de veinte siglos, nadie puede dudarlo, y mucho menos los niños. Ellos saben que cumpliréis con el ritual y que les caerá encima una lluvia de juguetes, la mayoría sin haberlos pedido ni deseado.

Yo, como soy adulto, hace tiempo que no os pido juguetes; pero tengo que agradeceros que me hayáis traido algunas cosas difíciles que a veces os solicité en mi carta. Este año quiero pediros algo que… Dudo. Incluso, me cuesta decirlo. Espero que me entendáis, Majestades de Oriente. Este año quiero pediros que no paséis por aquí. Os puedo recomendar muchos lugares del mundo donde sin duda seréis bien recibidos.

Pero por aquí, no, por favor. Los niños españoles, los niños del llamado Primer Mundo, necesitan urgentemente que no vengan los Reyes Magos. Decírselo también a Papá Noel, a San Nicolás y a todos esos “locos” que reparten juguetes. Los niños del Primer Mundo son las primeras víctimas de la terrible e insaciable sociedad de consumo, esa misma que los políticos sin escrúpulos nos venden como una panacea. Estos niños no necesitan juguetes, más juguetes, porque les sobran. Estos niños lo que necesitan es alguna decepción, algún desconcierto, alguna incertidumbre, para que pinchen la burbuja donde les hemos encerrado. Y que, de este modo, puedan ver más allá y tratar de comprender que una ilusión no tiene por qué tener relación con un juguete. Seguramente la mejor ilusión es la que va desprovista de cualquier cosa material.

Los niños no son tontos, pero les estamos haciendo tontos. Quizá muchos adultos aspiren solo a eso: a que los niños sean tan tontos como ellos. Pero no puede ser así, Majestades de Oriente, y estoy seguro de que me comprenderéis.

Yo no sé cómo hacer reaccionar a los niños. Llevo años intentándolo con libros que escribo para ellos. Ahora os pido un poco de ayuda. ¡No vengáis por aquí! Como los niños son listos, acabarán comprendiéndolo y, al final, hasta os darán las gracias.

Además, todos esos juguetes que ya tenéis preparados, pueden hacer mucho bien a otros niños del mundo, esos niños -miles, millones- que no tienen nada de nada y que ni siquiera saben lo que es un juguete. Buscadlos a ellos. Estoy seguro de que los encontraréis. No es difícil.

Siento proponeros romper una tradición tan antigua, pero, por favor, desviad vuestro camino ahora que estáis a tiempo. Espero que me hagáis caso, pues este año no me he portado ni mejor ni peor que otros.

Alfredo.

Algunos sueños se hacen realidad

Miércoles, 24 de Noviembre de 2010

la_leccion_de_cuatro_patas_b.jpgVuelve a aparecer en el encabezamiento la palabra “sueño”, aunque el comentario no tiene nada que ver con el anterior. Pilar tuvo un sueño y, como luchó con entusiasmo por él, consiguió hacerlo realidad: EL DRAGÓN LECTOR. Ester e Isabel tuvieron un sueño parecido y, como lo persiguieron con ahínco, también lo hicieron realidad: KIRIKÚ Y LA BRUJA. A Marta la conozco menos, pero seguro que también soñó con LA MAR DE LETRAS antes de que abriera sus puertas.

No, no estoy hablando de un eslógan publicitario. EL DRAGÓN LECTOR, KIRIKÚ Y LA BRUJA y LA MAR DE LETRAS son tres librerías de Madrid en las que solo hay libros de literatura infantil y juvenil. ¿Un milagro? Nada de milagros. Son una realidad gozosa y una explosión de vitalidad. Además, no se limitan a vender libros sin más, sino que no paran de programar actividades con niños y jóvenes. Librerías en ebullición constante, como el sol, como soles que iluminan la ciudad.

Linx es una pequeña y gran editorial al mismo tiempo. Y hace algunos años, también oyendo los dictados de un sueño, creó una colección, “Alas de Papel”, con la peculiaridad de que todos los libros tratan de animales. Son libros cuidados en todos sus detalles, mimamos, hechos sin prisa y con esmero, muy bellos por dentro y por fuera.

El próximo viernes, día 26, será un placer presentar mi último libro, “La lección de Cuatro Patas”, a las siete de la tarde, en EL DRAGÓN LECTOR (C. Sagunto, 20 - Metro de Iglesia). Estaré acompañado por Pilar y por Yolanda. Echaremos de menos a Teresa Novoa, la ilustradora, que anda por tierras americanas. Estamos seguros de que lo pasaremos muy bien con los niños y niñas de todas las edades (sin límite por arriba) que acudan a la librería.

Un sueño repetido

Miércoles, 10 de Noviembre de 2010

un sueño repetido
Hubo un tiempo en que me negué a dar conferencia. Creo recordar que ya he hablado de ello en alguna entrada de este blog. Pero un buen día cambié de criterio y acepté darlas. No puedo explicar el porqué de la negativa ni tampoco el porqué de la posterior aceptación. A veces somos así, caprichosos e incompresibles. Durante las próximas semanas voy a dar cuatro conferencias: dos, muy lejos, en la Universidad de Montreal y la Universidad de Alberta (en Canadá); y dos más cerca, en Cáceres.

Siempre que tengo una conferencia en el horizonte me suele asaltar un sueño. Un sueño idéntico, que se repite una y otra vez. En ese sueño veo un auditorio, o un teatro, o una simple sala llena de butacas, es decir, un lugar adecuado para impartir una conferencia. Y entonces vivo con angustia una situación: se acerca la hora del comienzo y no entra nadie. La sala permanece totalmente vacía. Mi angustia crece y crece hasta que, por fin, llega la hora de empezar. ¡No hay nadie! Todos los asientos libres. Y entonces, curiosamente, siento una enorme alegría. No me siento decepcionado, sino todo lo contrario: feliz.

Intuyo que mi sueño tiene una interpretación fácil, que no me interesa saber. Absténganse, doctores Freud. Hasta ahora mi sueño no se ha hecho realidad y siempre ha acudido gente a oír mis conferencias, en mayor o menor medida. Ahora pienso si, al fin, en alguna de las cuatro que tengo pendientes el dichoso sueño se hará realidad.

Doctores Sonrisa

Viernes, 29 de Octubre de 2010

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En 1993, en Suiza, se creó la Fundación Theodora con la intención de ofrecer momentos mágicos a niñas, niños y adolescentes enfermos y hospitalizados. Así nacieron los Doctores Sonrisa, unos verdaderos artistas profesionales, que visitan incansablemente hospitales para contagiar su alegría a estos niños cuando más lo necesitan. En España lo hacen desde el año 2000.

Ahora, coordinado por Antonio Ventura, acaba de publicarse un libro magnífico, CUENTOS A LA ORILLA DEL SUEÑO. Los beneficios que se obtengan por su venta irán directamente a la Fundación Theodora. En él hemos colaborado veintiséis escritores y otros tantos ilustradores. Ls lista es realmente extraordinaria: Pep Albanell, Fernando Alonso, Eliacer Cansino, Joan Manuel Gisbert, Gustavo Martín Garzo, Xabier P. DoCampo… (entre los escritores); Javier Zabala, Pablo Auladell, Emilio Urberuaga, Rocío Martínez, Elena Odriozola, Ignasi Blanch… (entre los ilustradores). Mi aportación ha sido un cuento titulado EL SECRETO DE SUS SECRETOS.

Desde este FALSO DIARIO quiero animar a todo el mundo a comprar este libro, que es además bellísmo (por dentro y por fuera). Es un regalo perfecto. Y además, con cada libro estaremos arrancando una sonrisa a una niña, a un niño o a un adolescente enfermo, postergado en la cama de un hospital. Y esta vez la frase no es un tópico. Es un libro que deberían comprar todas las bilbiotecas del país (amigas bibliotecarias, ya os estoy animando a hacerlo) y que debería estar en las estanterías de cualquier amante de los libros y de las buenas causas.

El día 6 de noviembre, sábado, a las 12,00 horas, estaré en La Casa del Libro, de Madrid, acompañando a un Doctor Sonrisa para presentar el libro. ¿Alguien se lo va a perder?

Querida Amelia

Jueves, 21 de Octubre de 2010

Querida Amelia:
Te escribo lleno de perplejidad y de tristeza. Te escribo aunque sé de antemano que nunca podrás leer esta carta. Además, nadie podrá leértela, ni siquiera tus padres, a los que tanto les gustaba leerte esos libros que ampliaban tu sonrisa. A pesar de ello, te escribo, y yo mismo me sorprendo y me pregunto: ¿por qué lo hago? No te conocía de nada y la primera noticia tuya que tuve fue la de tu muerte, con siete años y medio. Tu padre me escribió hace unos días para contármelo y para agradecerme esos libros que yo había escrito y que a ti tanto te gustaban. Misteriosamente, los libros una vez más habían tendido un sólido puente de palabras entre tu país y el mío –¡tan lejanos!–, entre tu continente y el mío, entre tu corazón y el mío. Y esa magia que nos acercó es la que ahora me empuja a escribirte, sin duda. No voy a quejarme de lo injusta que es la vida ni del sinsentido de tu ausencia. ¡Y hay tantos motivos para hacerlo! Yo también quiero unirme a tus padres y agradecerte la sonrisa que te acompañó siempre, que ni siquiera se empañó durante los días en que tenías motivos para cualquier cosa, excepto para sonreír. He podido ver tu sonrisa gracias a una fotografía que me envió tu padre. Estabas muy mal y tu aspecto físico así lo delataba; pero tu sonrisa permanecía intacta, parecía un alboroto de alegría en medio de tu rostro demacrado.

Querida Amelia, un lector puede conocer un poco a un escritor si lee lo que ha escrito; pero ¿puede un escritor conocer a sus lectores por el simple hecho de leerle? Aunque es demasiado tarde ya, tengo la sensación de que te conozco, de que nos conocimos en algún momento, de que hasta vislumbré alguno de tus sueños mientras las palabras de mis libros te rondaban por la cabeza. Ya sé que parece raro, imposible incluso; pero lo siento ahora mismo, enredando mis pensamientos con las teclas del ordenador, tratando de desentrañar una vez más la maraña tan dolorosa de la vida. Y aquí me tienes, escribiéndote a sabiendas de que jamás podrás volver a leer lo que escriba. Quiero agradecerte tu sonrisa, pues ha sido ella la que me ha obligado a sentarme a la mesa y a hacerme preguntas difíciles de responder. A lo mejor, a pesar de tu corta edad, tú tenías la clave de esas preguntas y por eso sonreías. Echaremos de menos tu luz y te agradeceremos infinitamente que hayas alumbrado un poco nuestros caminos. Gracias a ti, hoy he vuelto a encontrar un poco de sentido a algunas cosas que hago, como escribir cuentos que leen algunos niños, como tú lo hacías. Sonrío. Y mi sonrisa se ha escapado de mí en busca de la tuya.

(Gracias al padre de Amelia, por darme permiso para publicar este texto. Después de pensarlo mucho, he preferido no publicar su fotografía.)

Al teatro

Jueves, 14 de Octubre de 2010

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El viernes 15, a las 20,30 horas, en Ossa de Montiel (Albacete), será el estreno. La Gruta es un grupo teatral que lleva varios años funcionando con un entusiasmo digno de tener en cuenta. Derrochan ganas, ilusión y, por supuesto, trabajo. La recompensa: un ramillete de obras puestas en pie y representadas con gran éxito en numerosos lugares. Ahora han elegido una obra del autor de este Falso Diario, EL TESORO MÁS PRECIOSO DEL MUNDO, una farsa en clave de humor que juega con el mundo mágico y fascinante de las marionetas y de quienes les dan vida. En el montaje de La Gruta, las marionetas se han convertido en personajes de carne y hueso, que se moverán a sus anchas sin las ataduras de los hilos y que tratarán de descubrir cuál es el tesoro más precioso del mundo. Mi agradecimiento a La Gruta por elegir esta obra y, en especial, a Lucía Briones, directora del espectáculo, además de actriz.

Según fuentes bien informadas, tras el estreno de Ossa de Montiel, La Gruta iniciará una gira con la obra. Ya hay previstas representaciones en el Teatro Español de Madrid, en el Teatro Romano de Mérida, en el Madison Square Garden de Nueva York, en el Covent Garden de Londres, en el TNP de Lyon, en el Teatro Colón de Buenos Aires, en La Fenice de Venecia… Ahora estoy dudando. No sé si se trata de “fuentes bien informadas” o de algo que soñé anoche. Bueno, yo me voy el día 15 a Ossa de Montiel. ¡No me lo pierdo! ¡Al teatro!

Daños colaterales del campo

Jueves, 30 de Septiembre de 2010

daños colaterales del campo
El campo, es decir, ese lugar “donde pasean los pollos crudos” tiene sus riesgos. Sería prolijo enumerarlos aquí y, además, desvirtuaría el sentido de este Falso Diario. En la entrada anterior avisaba, o más bien comunicaba, que iba a retirarme del “mundanal ruido”, sin ánimo, eso sí, de buscar ningunda “senda”, ni “sabios que en el mundo han sido”. Después de unos días en compañía de los pollos crudos (tengo que reconocer que en una ocasión me comí uno guisado), los resultados saltan a la vista. La fotografía que acompaña el comentario ilustra perfectamente lo que digo. Acabo de visitar al otorrinolaringólogo (que a pesar de mi amigo Teo, nada tiene que ver con el ornitorrinco) y el diagnóstico es claro: “crecimiento espontáneo de vegetación silvestre en ambos pabellones auditivos”. Tendré que hacerme distintas pruebas radiológicas y análisis varios para determinar qué tipo de vegetación me ha crecido en las orejas de manera tan alarmante. Luego, tal vez haya que recurrir a la cirugía para extirpar esos apéndices tan ecológicos. Se trata, simplemente, de uno de los muchos daños colaterales del campo.

Pollos crudos

Jueves, 23 de Septiembre de 2010

pollo crudo
Hace tiempo leí una anécdota que me hizo mucha gracia. Sucedió en París a comienzos del siglo XX, cuando las vanguardias estaban en estado de efervescencia en esta ciudad. Lamento no recordar el nombre del artista al que le ocurrió (ni siquiera sé si era pintor, escritor, músico u otra cosa), pero casi seguro que se movía en el grupo de André Breton, Louis Aragon, Paul Éluard… Pues parece ser que a este notable personaje los médicos le aconsejaron que pasase una temporada en el campo, debido a una enfermedad que padecía. Él, que era un hombre urbano hasta la médula, se rebelaba y no quería abandonar de ningún modo Paris, que era su mundo. Finalmente, entre todos los amigos le convencieron, hizo las maletas y, con resignación, se fue a pasar una temporada al campo. Cuando regresó, todos fueron a verlo y de inmediato le preguntaron por su experiencia. Él entonces dijo lo siguiente: “Fijaos si el campo es un lugar espantoso, que allí los pollos andan crudos.”

La frase la podían usar como lema los urbanitas. Yo soy urbano desde que nací, aunque periférico, lo que da un matiz especial, y mañana me voy a ese lugar donde los pollos andan crudos. No voy a quedarme, por supuesto, pero pasaré una temporada (no por prescipción médica). Me marcho sobre todo a leer. Soy jurado de un importante premio literario y debo leerme más de veinte libros antes del fallo. ¿Qué es peor, ser jurado de un premio literario o pasar una temporada donde los pollos andan crudos? Sin ninguna duda, lo primero. Me levantaré por las mañanas con el canto del gallo y me acostaré a la hora de las gallinas.

NYC

Jueves, 16 de Septiembre de 2010

NYC
Estoy seguro de que en este preciso instante un hombre se ha sentado a la orilla del mar, en una remota isla (da igual el océano) y ha empezado a pensar en sus asuntos. Y sus asuntos, como es natural, no nos interesan, porque no son nuestros asuntos. Tal vez contemple el vuelo de un cormorán, o de una gaviota; o la espuma de las olas contra la orilla. Después de un rato, se levantará y reemprenderá el camino hacia su casa. Para este hombre ese lugar es el centro del universo y toda su vida gravita en torno a él.

En otro lugar del planeta -puestos a imaginar, podemos pensar en una alta cordillera- otro hombre está contando su ganado, al que se dispone a encerrar como cada noche en el aprisco; mira la choza en la que dormirá y se relame de gusto pensando en la comida que lleva en el zurrón. Y en otro lugar del mundo, un camionero conduce su enorme camión y piensa en los kilómetros que le faltan para entregar la mercancía. Y en otro lugar del mundo, un aprendiz de músico, con su cello a cuestas, va camino de su primer concierto, y está convencido de que, después de todo el tiempo que ha ensayado, lo hará muy bien. Y en otro lugar del mundo, una mujer embarazada se ha quedado dormida sobre el sofá y está soñando con su bebé, que aun no ha nacido. Y en otro lugar del mundo, con los pies descalzos, semidesnudos, un grupo de niños camina durante una hora hasta llegar al pozo de donde sacarán el agua para beber. Y en otro lugar del mundo, yo me asomo a la terraza de mi estudio, miro el cielo nublado del final del verano y luego vuelvo la cabeza hacia los folios que me esperan sobre la mesa; y sonrío a esos folios con complicidad. Y en otro lugar del mundo, tú, y tú, y tú, y tú… El centro del mundo, del universo, es diferente para cada pesona. Hay tantos centros del universo como seres humanos.

Acabo de regresar de Nueva York, que es una ciudad fascinante, la mires por donde la mires, con una capacidad sorprendente para multiplicarse por sí misma. Hay muchas NYC dentro de NYC. Incluso, muchos barrios dentro de cada barrio. Desde hace tiempo, nos venden la idea de que Nueva York es la capital del mundo, es decir, el centro del universo. El centro del arte, de la cultura, del diseño, de la aquitectura, de la innovación, de la tecnología, de las finanzas, del comercio, de la gastronomía (a pesar de que la mayor parte de sus habitantes come al peso en autoservicios y bebe tanques de café aguachirlado), del glamour, del espectáculo, del turismo, etc. etc. Incluso, ya ha habido algún tonto que ha dicho esa estúpida frase de “si no estás en NYC, no estás”. ¡Solemne bobada! No estás, ¿para quién?, ¿para qué? Tal vez NYC sea el centro de un mundo concreto, pero no del mundo. Y en este caso sería interesante saber cómo es ese mundo, porque tal vez no sea el mejor de los mundos, ni el que más nos interese, por mucho que quieran vendérnoslo.

Eso sí, NYC fascina, enamora, subyuga… Puedo decir de ella algo que he dicho de pocas, muy pocas, ciudades: podría vivir allí.