Página personal de Alfredo Gómez Cerdá

Tierra

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La idea me la dio esa película ya mítica de José Luis Cuerda, “Amanece, que no es poco”. En ella aparecían hombres que crecían en la tierra, como si fueran lechugas, o berzas, o maíz. Era muy importante que esos hombres se mantuviesen ligados a la tierra hasta estar bien maduros, pues si eran arrancados antes de tiempo las consecuencias podían ser lastimosas. Lo pensé y me puse manos a la obra inmediatamente. Provisto de pico y pala comencé a cavar con resolución un hoyo profundo y ancho, ya que soy hombre corpulento. Confieso que me costó trabajo, sobre todo porque esas herramientas no son las que utilizo habitualmente para escribir, como podrá deducirse con facilidad. Pero siempre he sido perseverante y trabajador. No me desanimaba ni siquiera cuando el pico echaba chispas al golpear contra alguna piedra. De vez en cuando me tomaba un respiro, a continuación me escupía en las palmas de mis manos –en algún sitio he visto que hacían eso hombres más expertos que yo en estos menesteres– y reanudaba la faena. Con la pala iba sacando la tierra que el pico removía, y me sorprendió el montón tan grande que se formó. Daba la sensación de que toda aquella tierra no cabría de nuevo en el agujero.

He de decir que el agujero tiene forma vertical, para que nadie vaya a pensar que lo que he cavado haya sido una tumba. No, no va por ahí la cosa. Lo único que pretendo es plantarme en la tierra. Quizá esté un poco crecido para agarrar, por eso tendré que recurrir a un abundante riego y gran cantidad de abonos. Espero echar raíces en esa tierra, que se supone que es la mía y la cuarenta y tantos millones de personas. Y después crecer, y crecer, y crecer, y crecer… La tierra solo debe servir para hacer crecer a todos los seres vivos que en ella viven, que no es poco. No le busquemos otras utilidades. Quiero crecer hasta que las nubes se me enreden en el pelo, es decir, en las ramas; hasta que los aviones a reacción tengan que dar un rodeo para no chocarse con mi cabeza; hasta que los relámpagos de la tormenta me iluminen los ojos; hasta que mi vista se pierda en un horizonte sin límites y sin mezquindades. Eso sí, tendré que darme prisa, no vaya a ser que un político sin escrúpulos recalifique el suelo a su antojo y nos deje hasta sin raíces.

6 comentarios sobre “Tierra”

  1. alia dijo:

    Qué mérito cavar. Seguro que le habran salido callos…..
    Yo pensaba que para enraizarse solo con pisar fuerte la tierra valía. Pero veo que los escritores son una raza distinta.
    Oñoro salia flotando en la bañera al mundo en un elementos líquido…; los sueños e ilusiones nos llevan a paraisos inalcanzables . Pero es imprescindible tener bien la toma de tierra, para dar los mejores frutos. Eso le deseo.

  2. Almezzer dijo:

    Alia, según los electricistas, la toma de tierra es fundamental para evitar cortocircuitos, chispazos y calambres. Pero me pregunto: ¿dónde tienen la toma de tierra los aviones, que son básicamente artilugios electrónicos?

    Si los paraísos son inalcanzables, lo serán también para los sueños. Mejor soñar con cosas que podamos rozar con la punta de los dedos, porque incluso esas cosas son muy difíciles de alcanzar.

  3. Jessica dijo:

    ¡¡Holaa!! :O) Hace poco me enteré de que ibas a venir a mi instituto para firmar y hablar sobre tu libro “ESKORIA”. No sabes la ilusión que me va a hacer verte allí. No tengo este libro, pero sí tengo otro tuyo “EL ROSTRO DE LA SOMBRA”, que me encantaría que me firmaras.

    ¡¡Un graAAn saludo!!

  4. Almezzer dijo:

    Jessica, no me dices ni cuando ni dónde; pero bueno, como tengo muchas actividades previstas para las próximas semanas, en alguna será. Y a mí también me encantará.

  5. Antonio Parra Sanz dijo:

    Alfredo, todos somos contingentes, pero tú eres necesario, así que a crecer hasta el cielo, pero cuidado con el rizoma, que ya sabes lo que pasa…

  6. Juana, Isabel y Lucia dijo:

    Hola, al ver la fotografia , escondido en la tierra echando raices,nos hemos reido de algunos comentarios y tambien porque hemos conseguido que nuestra cotorra Marcos se ria a nuestro par, y no dejasemos de reir al sentirla. Estan muy bien las fotos de la representacion de teatro de su obra El tesoro…

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