Página personal de Alfredo Gómez Cerdá

Hoteles, de nuevo

hoteles, de nuevo
Miro mi agenda y me asusto. Está prácticamente llena hasta comienzos del mes de junio. No quiero ni imaginar la cantidad de charlas que tendré que dar por toda España, e incluso en el extranjero: colegios, institutos, bibliotecas… Un año más me hago la misma pregunta: ¿por qué he aceptado tantos compromisos? Hubiese sido sencillo decir que no, que no y que no. ¿Sencillo para alguien que no sabe decir “no”?

Aunque podría hacerlo, no quiero contar las noches en las que dormiré en un hotel. Serán muchas, muchísimas. Escribo estás palabras en un hotel de Bilbao, pero la semana que viene estaré en un hotel de Santander, y la siguiente en un hotel de Valencia, y la siguiente… Hoteles. No es la primera vez que escribo algún comentario sobre hoteles en este Falso Diario. Inevitablemente he mantenido y mantengo una relación muy especial con los hoteles. A veces pienso que son mi segunda casa y recuerdo haber leído algo sobre escritores que decidieron instalarse a vivir en hoteles. Vivir para siempre en un hotel, o en dos, o en tres… El hotel se convertiría entonces en su primera casa, en su única casa. Tengo que reconocer que a veces me he imaginado a mi mismo haciéndolo.

Nadie –salvo las personas que vivan situaciones similares– puede entender la cantidad de sensaciones que se experimentan en un hotel durante una tarde tras otra, durante una noche tras otra. Nadie, ni las personas más allegadas a ti pueden hacerse una idea. A veces la soledad se hace tan espesa que parece arcilla y hasta puede arañarse. Otras veces, el silencio se vuelve tan opaco que te deja sordo y, aunque quieras, no puedes oír nada. Las camas suelen ser grandes y, al meterte en ellas, tienes la sensación de menguar y menguar, hasta convertirte en una partícula perdida en una pradera infinita y blanca. Las pantallas apagadas de los televisores se vuelven agresivas y están a punto de saltarte al cuello y, si las encendemos, es todavía peor. En ocasiones, un grifo gotea, o zumba el motor del aire acondicionado, o cruje un mueble, o alguien camina por el pasillo, o jadean en la habitación contigua… Son detalles, pero no son nimios. Es la constatación de que estás allí, de que una vez más estás allí. Solo los seres solitarios, como yo, pueden soportarlo.

9 comentarios sobre “Hoteles, de nuevo”

  1. Estefi dijo:

    Buf, Alfredo!!! Me ha sobrecogido tu comentario. La verdad, no sé cómo lo puedes aguantar. Solo puedo decirte que, a pesar de todo, estás haciendo algo maravilloso, y lo sé porque he tenido la suerte de estar en alguna de tus charlas. Contagias algo muy especial a todos los que te escuchamos.

  2. Laminium dijo:

    Hace poco en una de tus “cavilaciones”, exactamente en “Si hoy es martes, esto es Bruselas”, nos contabas un poco este “ir y venir” tuyo, esta parte de tu trabajo (conferencias, encuentros…)que aunque sí, te gusta…nos decías, que tu verdadera vocación es ESCRIBIR y que uno de tus propósitos para este año era el no saturarte tanto con estas actividades y en consecuencia, con estos viajes. Ponías textualmente “Tendré que empezar por ejercitarme con una de las palabras que más me cuesta pronunciar: NO. ¿Seré capaz?”.

    Ahora demuestras y asumes: o que no has “hecho los deberes”, no la has ejercitado o que no eres capaz.Y aquí es donde yo quería llegar… tienes que trabajar tu asertividad, ponerte límites y aprender a decir ese “No”.

    Como lectora y en este caso, seguidora de tu diario, te admiro y te tengo cariño y hoy es una de esas veces que ese trocito de ti, que aquí nos dejas…me ha llegado adentro, he intentado “meterme en tu piel” y no me ha gustado lo que he sentido. Me duele que sufras esa soledad.

    Sé que eres fuerte, que estos encuentros te enriquecen, que notas directamente lo que transmiten tus libros y disfrutas ( porque lo he visto) hablando de tus personajes, de los libros…de la lectura en sí y haces que todos nosotros lo vivamos también intensamente.Pero…

    Pero creo que ya es hora de que mires por ti, que disfrutes de otras cosas y que aunque seas un ser solitario y puedas soportarlo…no es cuestión de “soportar”, es cuestión de ser FELIZ en la medida que podamos y tú puedes serlo de otras formas.

    Así que me tomo la licencia de decirte, que de verdad, te dosifiques en esto, que aunque tengamos que prescindir un poco de tu presencia, nos deleitaremos con tus libros e imaginándote escribiendo en un ambiente acogedor.

  3. Ro dijo:

    Sera que te haces mayor. No hay nada mejor que un hotel! La de gente que habra pasado por alli! Te das una vueltita por los alrededores y se te pasan todos lo males.

  4. Roberto dijo:

    Evidentemente no te gustan los hoteles. has descripto todas las cosas negativas de estaren el hotel,en su habitación…solitario.hace 34 años que,por Si lo quieres en la cama,te lo traen.Además si ese hotel no es de tu agrado…lo cambias por otro!!!
    En fin,poniendo en la balaza,creo que por razones de trabajo,estar en hoteles no es mala cosa!!! Ahora,si es el trabajo lo que no te va….es otro cantar!!!!!

  5. Nana Theremin dijo:

    Pero Alfredo, ¡si en el fondo te gustan los hoteles!
    Porque, “Son un micromundo que cada día se renueva” y… “¡Esconden tantas historias las paredes de los hoteles!”.
    Sí, lo sé. No es incompatible una sensación con la otra: en el fondo te gustan, en el fondo te deprimen. Puede que sea “el fondo” el matiz que crea esa intensa diferencia. Quien no tiene fondo, no siente nada. Mucho menos con intensidad. Me gusta la literatura que desprenden tus entradas. Aunque se nutra, a veces, de una aguda soledad.
    Permíteme un chiste tonto y con poca gracia: no es que seas un ser solitario, es que eres un ser LITERARIO.

  6. Almezzer dijo:

    Pues estaba pensando cómo responder a los comentarios a mi entrada cuando aparece el tuyo, Nana Theremin. ¡Qué bien! Me has evitado explicaciones. Creo que has entendido mejor que nadie mis palabras y… ¡sí! me gustan los hoteles. Como dices, las sensaciones no tienen por qué ser incompatibles. No pongo un pero a tus palabras, que agradezco sinceramente, pues de alguna manera me están explicando.

  7. Helena dijo:

    Hola, Alfredo. Conozco perfectamente esa doble sensación respecto a los hoteles, pero supongo que todo depende del cristal con que los mires en cada ocasión. Yo creo que a todos nos pasa un poco eso cuando vamos.
    Personalmente, te agradezco que sigas haciendo visitas a los centros educativos, porque pronto vas a ir al colegio de mi hija y ella (7 años) está emocionadísima. Ahora dice que de mayor va a ser autora (escritora, quiere decir) e ilustradora. Muchísimas gracias por tu esfuerzo.
    Un abrazo.

  8. hostal barato en tarifa dijo:

    Totalmente de acuerdo, muy buen post

  9. Hoteles Algeciras dijo:

    Totalmente de acuerdo, muy buen post

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