Página personal de Alfredo Gómez Cerdá

Ríos

Ríos
Uno no tiene conciencia exacta de sus ríos hasta que los compara con otros. El río de mi ciudad se llama Manzanares y cuesta trabajo considerarlo como tal. Si tiene agua, es gracias a las presas y represas que la contienen; y su aspecto, después del soterramiento de la autovía de circunvalación, es el de una especie de estanque con patos para esparcimiento ciudadano. Poco más.

Me acuerdo de un profesor de Geografía que nos explicaba cómo todas las grandes ciudades del mundo estaban situadas o bien a la orilla del mar, o bien en las riberas de un gran río. Excepto Madrid, naturalmente.

Recuerdo la primera vez que fui a Francia –quizá fuese mi primer viaje al extranjero– hace ya muchos años. Iba en coche y lo que más llamó mi atención fueron los ríos franceses; no sólo los más importantes, sino todos los ríos: anchos y caudalosos, que fertilizaban las tierras de su entorno. Era inevitable la comparación y uno recordaba los páramos peninsulares, los riachuelos que se secaban durante el verano, los secarrales, los vientos que arrasaban las llanuras desiertas levantando polvaredas… Desde entonces, siempre que viajo me llaman poderosamente la atención los ríos: el Danubio, el Nilo, el San Lorenzo, el Sumida…

Recuerdo también a otro profesor, esta vez de Historia, que nos decía que la historia de la Humanidad podía escribirse ateniéndose exclusivamente al clima. No lo sé. Los ríos, claro, forman parte del clima. Y ahora pienso que tal vez la historia de la Humanidad podría escribirse atendiendo exclusivamente a los ríos. No sería un disparate. Estoy convencido de que los ríos marcan el carácter de las personas que viven en su entorno.

Acabo de viajar a Lyon y me he cansado de pasear por la orilla del Ródano, que en la misma ciudad recibe las aguas del Saona. ¡Que pedazo de río! Lyon es una ciudad muy bonita y atractiva. Tienes catedrales, barrios muy pintorescos, monumentos… Pero si a Lyon le quitasen el Ródano dejaría de ser Lyon. Y si a los franceses les quitasen sus ríos, dejarían de ser franceses. Si por España a partir de mañana pasase el Amazonas, dejaríamos de ser españoles. A eso me refiero.

4 comentarios sobre “Ríos”

  1. Elena dijo:

    Yo también tuve un profesor que nos observaba que cruzando nuestras fronteras todos los ríos se ensanchaban, se volvían más caudalosos. Un saludo, Alfredo.

  2. Roberto dijo:

    Claro…ante cada nueva situación por la que atravesamos,dejamos de ser quienes somos para convertirnos en ese nuevo ser con nueva visión,con nuevas ideas ….es decir el continuo devenir.Al igual que nuestra América cambió cuando por aquí llegaron los castellanos….al igual que nuestra Argentina cuando llegaron los inmigrantes…..

  3. Almezzer dijo:

    Elena, estoy en Córdoba y acabo de cruzar el puente romano sobre el Guadalquivir. Es una gozada atravesar en una y otra dirección este puente, a pesar de que no me gustan nada las remodelaciones que acaban de hacer. ¿Por que no dejan que las ciudades mantentan sus señas de identidad intactas, esas que han ido formándose a lo largo de los siglos? ¡Un buen río el Guadalquivir!

  4. LaYebra dijo:

    Ay, Cordobita la llana! Y aquellos largos
    paseos por la ribera…
    Ahora los extraño y trato de recordar por qué decidí alejarme del gran rey de Andalucía en busca de arroyos de alta montaña.
    Puede que los ríos impriman el carácter de los que viven en su entorno. Pero para eso hay que quedarse y yo elegí seguir mi propio curso…

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