Laviana - Corea

Al leer el nombre de estos dos lugares juntos, alguien podría preguntarse si existe alguna relación entre ambos. Como todo el mundo sabe, Laviana es un valle de Asturias y Corea, un país asiático que ocupa la mitad de una península (curiosamente, la otra mitad la ocupa otro país también llamado Corea). ¿Existe algún hermanamiento entre Laviana y Corea? No tengo ni idea. ¿Se han firmado acuerdos comerciales? ¿Se llevan a cabo intercambios culturales? No lo sé. ¿Va a jugar un partido de fútbol el equipo de Pola de Laviana contra la selección coreana? No puedo confirmarlo.
En este comentario yo solo quería dar noticia de un hecho curioso y sorprendente: algunos niños coreanos ya saben situar Laviana en el mapa mundi, son capaces de imaginarse el verdor de sus prados y la espesura de sus bosques; además, ya casi pueden paladear los “bartolos”, esos bollos típicos de la zona. Es posible que alguna pastelería de Seúl, u otra ciudad coreana, ya se esté planteando su preparación y comercialización. Pero aun hay más, en Corea se empieza a saber que el río que riega el valle de Laviana es el Nalón, y que ese monte que sobresale de los demás, es Peña Mea. Y pasmaos, queridos mirones, allí ya tienen noticia del colegio y de la mismísima Rosa la Alta, esa mujer que necesita ser tan alta para guardar tantas cosas buenas que lleva dentro.
Espero que la imagen que acompaña al texto sea la prueba definitiva que os convenza, queridos mirones.



10 de Febrero, 2011 - 4:18
Descubrir este misterio es un reto para mí, así que cojo mi lupa de detective y me pongo “manos a la obra”.
Mirando la imagen del texto, la noticia sigue siendo curiosa, pero no sorprendente.
Un libro.
Un buen libro, una buena historia, tiene un poder mágico que hace que todo sea posible. Cruza mares y montañas, y tiene tal fuerza, que no sorprende que aquellos que lo lean, en ese momento se “trasladen” al lugar que hace referencia, conozcan a sus gentes, vivan de cerca y con gran interés… casi rozando con los dedos, lo que allí acontece.
Éste puede ser el caso de Corea y Laviana.
Un ratón.
No conozco biblioteca que no tenga su propio ratón. Además suelen ser traviesos y escurridizos.
No me extrañaría nada, que éste sea el responsable
de todo lo ocurrido. Me juego mi lupa.
Ahora tengo que averiguar quién es la persona capaz de escribir una historia, que tenga semejantes consecuencias.
Seguiré investigando.
10 de Febrero, 2011 - 17:59
Una muy buena noticia, por el libro, por esta nueva y sorprendente relación Laviana-Corea y porque nuestra querida Rosa la Alta (y los bartolos!) comiencen a ser conocidos más allá de nuestras fronteras :)
10 de Febrero, 2011 - 19:04
Enhorabuena alfredo, te leen casi en las antípodas…
10 de Febrero, 2011 - 19:09
Literaria manera de manifestar que has trascendido fronteras inesperadas.Al menos eso entiendo.Y como dicen Uds.:ENHORABUENA!!!!
11 de Febrero, 2011 - 2:01
Enhorabuena.
Me gusta más esta portada que la original.
11 de Febrero, 2011 - 8:13
Me ha alegrado ver una nueva entrada en tu blog. No nos hagas esperar tanto. Me gusta cómo dices algo sin decirlo realmente. Qué bien.
13 de Febrero, 2011 - 12:14
Estefi, a mí me alegra más ver que después de tanto tiempo sin poner una entrada mi blog sigue teniendo mirones. No soy de los que escribe en el blog constantemente, como sabes; pero tengo que decir que el culpable del “abandono” ha sido una avería, que ya me han resuelto (yo soy incapaz de resolver cualquier avería). Así que espero escribir con algo más de asiduidad.
13 de Febrero, 2011 - 12:17
Jg, pues no sé qué decirte. En esta portada en realidad solo se ver unas cuantes letras (no sé si se llamarán letras en coreano), pero reconozco que tiene su gracia, sobre todo para los que no sabemos nada de esta lengua.
13 de Febrero, 2011 - 12:27
Roberto, Gloria, Cristina, habéis deducido que el libro se ha publicado en Corea. Yo no lo digo en la entrada y os aseguro que no pretendía hacer un acertijo. Creo que ya es el quinto libro que se traduce a este idioma. Tendré que darme una vuelta para conocer a mis lectores de allí.
Gloria, en las antípodas-antípodas también han leído algo mío. No hace mucho me escribió una profe de Nueva Zelanda porque estaba haciendo un trabajo sobre el papel de la mujer en la LIJ contemporánea y utizaba alguno de mis libros. ¡Antípodas! ¡Que sonoridad!
13 de Febrero, 2011 - 12:29
Laminium, si tu investigación aún no te ha llevado a buen puerto, te ahorro el trabajo. El libro es EL RATÓN DE LAVIANA.
13 de Febrero, 2011 - 13:41
Hola Alfredo, te leo algunas veces, conozco tu libro y a través de tí a Rosa la Alta. Sigo creyendo en los hilos invisibles que a través de la palabra conectan al mundo.
15 de Febrero, 2011 - 21:28
Claudia, un libro es un puente entre dos corazones. ¡La cantidad de cosas que pueden transitar por ese puente sólido de palabras, en un sentido y en otro!
15 de Febrero, 2011 - 23:14
Gracias Alfredo. Pero soy tenaz y mi investigación, me había llevado ya hasta el libro, que está a punto de caer en mis manos.
Mi enhorabuena por todo lo que logras a través de tus historias.
Muy bonita esta definición-comentario del libro y el puente.
22 de Febrero, 2011 - 14:24
Los astures somos capaces de llegar a Corea, hasta el infinito y…más allá, pero…gracias por el empujoncito, Alfredo.
En la próxima entrega espero que les muestres les fabes, el cabrales y que sepan echar un pigacín, montar una folixa y hasta escanciar culinos…
7 de Marzo, 2011 - 16:15
Casi no podía creer que los bartolos, tan lavianeses ellos, llegaran hasta Corea pero…en cuanto Valerio y el ratón se pusieron a correr…
Enhorabuena, Alfredo por todo lo que SIEMPRE nos has regalado con tus visitas, con tus textos y tu amistad.
Ahora, tras Canadá, hay que acercarse a Corea para seguir haciendo esos estupendos puentes de palabras.
Lo del Pigacín, Ana, ya está en el título y en la historia interior del libro de Everest colección Rascacielos.¡A buscarlo para leerlo antes de la siesta!
Un abrazo de Rosa la Alta.