Página personal de Alfredo Gómez Cerdá

Archivo de Noviembre de 2010

Algunos sueños se hacen realidad

Miércoles, 24 de Noviembre de 2010

la_leccion_de_cuatro_patas_b.jpgVuelve a aparecer en el encabezamiento la palabra “sueño”, aunque el comentario no tiene nada que ver con el anterior. Pilar tuvo un sueño y, como luchó con entusiasmo por él, consiguió hacerlo realidad: EL DRAGÓN LECTOR. Ester e Isabel tuvieron un sueño parecido y, como lo persiguieron con ahínco, también lo hicieron realidad: KIRIKÚ Y LA BRUJA. A Marta la conozco menos, pero seguro que también soñó con LA MAR DE LETRAS antes de que abriera sus puertas.

No, no estoy hablando de un eslógan publicitario. EL DRAGÓN LECTOR, KIRIKÚ Y LA BRUJA y LA MAR DE LETRAS son tres librerías de Madrid en las que solo hay libros de literatura infantil y juvenil. ¿Un milagro? Nada de milagros. Son una realidad gozosa y una explosión de vitalidad. Además, no se limitan a vender libros sin más, sino que no paran de programar actividades con niños y jóvenes. Librerías en ebullición constante, como el sol, como soles que iluminan la ciudad.

Linx es una pequeña y gran editorial al mismo tiempo. Y hace algunos años, también oyendo los dictados de un sueño, creó una colección, “Alas de Papel”, con la peculiaridad de que todos los libros tratan de animales. Son libros cuidados en todos sus detalles, mimamos, hechos sin prisa y con esmero, muy bellos por dentro y por fuera.

El próximo viernes, día 26, será un placer presentar mi último libro, “La lección de Cuatro Patas”, a las siete de la tarde, en EL DRAGÓN LECTOR (C. Sagunto, 20 - Metro de Iglesia). Estaré acompañado por Pilar y por Yolanda. Echaremos de menos a Teresa Novoa, la ilustradora, que anda por tierras americanas. Estamos seguros de que lo pasaremos muy bien con los niños y niñas de todas las edades (sin límite por arriba) que acudan a la librería.

Un sueño repetido

Miércoles, 10 de Noviembre de 2010

un sueño repetido
Hubo un tiempo en que me negué a dar conferencia. Creo recordar que ya he hablado de ello en alguna entrada de este blog. Pero un buen día cambié de criterio y acepté darlas. No puedo explicar el porqué de la negativa ni tampoco el porqué de la posterior aceptación. A veces somos así, caprichosos e incompresibles. Durante las próximas semanas voy a dar cuatro conferencias: dos, muy lejos, en la Universidad de Montreal y la Universidad de Alberta (en Canadá); y dos más cerca, en Cáceres.

Siempre que tengo una conferencia en el horizonte me suele asaltar un sueño. Un sueño idéntico, que se repite una y otra vez. En ese sueño veo un auditorio, o un teatro, o una simple sala llena de butacas, es decir, un lugar adecuado para impartir una conferencia. Y entonces vivo con angustia una situación: se acerca la hora del comienzo y no entra nadie. La sala permanece totalmente vacía. Mi angustia crece y crece hasta que, por fin, llega la hora de empezar. ¡No hay nadie! Todos los asientos libres. Y entonces, curiosamente, siento una enorme alegría. No me siento decepcionado, sino todo lo contrario: feliz.

Intuyo que mi sueño tiene una interpretación fácil, que no me interesa saber. Absténganse, doctores Freud. Hasta ahora mi sueño no se ha hecho realidad y siempre ha acudido gente a oír mis conferencias, en mayor o menor medida. Ahora pienso si, al fin, en alguna de las cuatro que tengo pendientes el dichoso sueño se hará realidad.