Biblioteca Nacional

¿Rectificar es de sabios? Durante muchos años me negué a dar conferencias. Creo que varios motivos me llevaron a tomar esa decisión, que mantuve de una manera drástica. La causa fundamental que me impulsaba era la convicción de que todo lo que tenía que decir lo decía en mis libros. Y punto. Lo demás me sobraba, y sobre todo las conferencias. Sentía verdadera aversión por ellas y reconozco que, en gran parte, también había motivos extraliterarios, de los que no hablaré aquí porque no vienen al caso. Esta actitud me hizo rechazar viajes realmente interesantes: a Nueva York, a Costa Rica, a México, a Londres, a Toulouse, etc. Prefería no comentárselo a mis amigos, pues estaba seguro de que me llamarían de todo por despreciar esas invitaciones.
Hace unos años -creo que seis o siete- decidí rectificar y cambiar de postura. Los motivos tampoco vienen al caso. Pero tomé la actitud contraria, es decir, aceptar todas las propuestas que me llegasen. Desde entonces he dado unas cuantas conferencias, aunque me sigue horrorizando la palabra. Lo he hecho en España y en algunos países de Europa y América. Por ese motivo en lo que llevamos de curso escolar he viajado tres veces a América y una a Francia. Y por ese motivo también, antes de acabar el año tendré que viajar a Alemania, a Siria y a Canadá. Conferencias. Y por supuesto las que daré en España. ¿Rectificar es de sabios?
Alguien podrá pensar que soy un conferenciante magnífico. Nada más lejos de la realidad. Me tengo por una birria de conferenciante. Eso sí, procuro no repetir conferencia. Queridos mirones, sobre todo los de Madrid, si queréis comprobarlo, podéis acudir el próximo día 6, martes, a las 19,00 horas a la Biblioteca Nacional. Sí, daré allí una conferencia. Y el sitio impone lo suyo.



4 de Abril, 2010 - 13:18
Con tal de que no se meta en política… Y que sus palabras tengan un mensaje semejante al de sus libros, ¿no cree?
Saludos.
7 de Abril, 2010 - 12:31
Muy interesantes las Utopías Necesarias. Creo que comparto una sensación general: no dejó indiferente. Un hormigueo recorrió el interior de los que allí estábamos. Y eso, siempre es necesario. Para activarse, para rebelarse. Para seguir.
Muchas gracias. Por compartirla.
Un beso
9 de Abril, 2010 - 15:25
Buongiorno Alfredo. No estuve en la Biblioteca Nacional, pero estoy segura de que la decisiòn de rectificar ha sido muy sabia. Sobre todo para con los oyentes de tus conferencias. Por cierto: en Italia tuvimos a Calvino, un magnìfico sostenedor de la necesidad de las utopìas.
14 de Abril, 2010 - 18:34
Hola D. Alfredo, ¿qué tal?
Sinceramente, respeto la opinión de lo que dice de las conferencias, pero si le sirve de algo, recuerdo cuando leía sus libros de joven, para mí era un honor conocerle, un día, acababa de terminar de leer “Sin máscara” cuando nos dijo la profesora, dentro de un mes vendrá “Alfredo Gómez Cerdá” autor de “Pupila de Águila” a dar una conferencia (mi profesora de literatura siempre nos daba en vacaciones “lecturas recomendadas” durante los 4 cursos de la E.S.O. y sus libros, )siempre estaban entre ellas), por eso os podéis traer el libro, porque va a dar una conferencia y puede que los firme.
No vea cómo se me iluminaron los ojos y la cara cuando lo supe!!! No sólo había leído “Sin máscara” o “Pupila de Águila”, sino que también tenía en mi haber “La casa cerrada” y su último libro “Con los ojos cerrados”. Usted fue mi inspiración, empecé a escribir relatos gracias a usted.
Al fin llegó el gran día, unos compañeros y yo habíamos creado el primer periódico del colegio y nos dejó entrevistarle y además, me firmó, efectivamente, los libros, le pudimos hacer preguntas durante la conferencia y luego pude hablar de tú a tú con usted, al acabar la conferencia, gracias a la entrevista que concedió para el periódico del colegio y le comenté que estaba escribiendo un libro, el argumento del mismo… muy amablemente, como no tenía más tiempo (tenía que irse a otro lugar) me dio su dirección para que se lo mandara, jamás lo hice, pues le tenía enorme respeto.
Durante la conferencia nos habló de sus libros y recuerdo que yo le pregunté que cómo lo hacía y usted me respondió:
Cuando doy cursos de escritura, siempre digo lo mismo, lo primero es empezar, tener claro el argumento y los personajes, ayuda mucho hacerse una guía con sus nombres y características, lo demás va fluyendo, como en un sueño.
Por eso, pese a que para usted sea muy trabajoso estar siempre de un lado a otro, le animo a que siga haciéndolo, porque con sus palabras, puede conseguir, que, por ejemplo, una niña de 12 años, sueñe con ser escritora, se meta a periodista (fue mi primer entrevistado)porque es lo más parecido a ser escritor y después de una década, siga acordándose de usted y le diga que usted hizo que ella creyera en ella misma como escritora y haya luchado por su sueño hasta la fecha de hoy.
Un abrazo Don Alfredo y perdón por el tostón, pero este tema, me ha tocado la fibra sensible.