Miami

Acabo de regresar de Miami. Han sido ocho días interesantes. Niños, jóvenes, adultos. Lo que más me gusta de la ciudad es su imbricación con el mar. No sabes si realmente es el mar el que penetra en la ciudad, o al contrario. Hubo tiempo libre para visitar (con baño incluido) sus famosas y televisivas playas.
Contaré una anécdota. Ocurrió en un colegio con jóvenes que rondarían los quince o dieciséis años. A propósito del libro que habían leído, La última campanada,les invité a que me dijerán alguna cosa por la que ellos protestarían ante la sociedad. De inmediato, un joven colombiano dijo que protestaría por el trato que reciben los emigrantes no cubanos en Miami. Nos contó que cuando llegaba un cubano todo eran puertas abiertas; sin embargo, cuando llegaba un emigrante de otro punto de Latinoamérica la cosa era bien distinta, y los propios cubanos eran los primeros en marginarlos. Se organizó un pequeño revuelo y, de inmediato, un joven cubano, dirigiéndose a mí y con un elocuente gesto de sus brazos, me dijo: “No le haga caso, eso que dice es socialismo.” La anécdota me ha hecho reflexionar mucho. Es curioso observar como unos emigrantes repudian a otros emigrantes. Que cada cual saque sus propias conclusiones.
Todas las actividades que desarrollé durante los ocho días, estupendas y jugosas. La gente, también.



27 de Noviembre, 2009 - 18:23
claro, para los cubanos de miami el socialismo es pecado…
28 de Noviembre, 2009 - 20:37
Creo que es así.
En América ocurría lo mismo entre los irlandeses y los demás inmigrantes.
En Canarias lo he visto incluso entre cubanos del sur y del norte; entre chilenos y argentinos; entre colombianos y venezolanos… Los vecinos, cuando viajan, siguen peleados.
29 de Noviembre, 2009 - 19:23
Hace años un repartidor de gas butano, de origen marroquí, que se hacía llamar Jaime, me estuvo torturando imponiéndome horarios de reparto imposibles. El último día que vino me preguntó directamente (y muy molesto) a qué colegio llevaba a mis hijos que tenía aquel horario “tan raro”. Le di el nombre de un colegio público y él se escandalizó. Me dijo que él llevaba a los suyos a un religioso concertado, que la enseñanza pública es un nido de inmigrantes indeseables. El resto de la conversación no es apta para reproducir: puede herir seriamente la sensibilidad de los lectores. Así que no sucede solo en América, también aquí hay “clanes”.
30 de Noviembre, 2009 - 15:10
Alucinante lo que cuentas. Y “eso que dice es socialismo” es la puntilla…
Igualmente, supongo que tiene que ser muy gratificante hacer un viaje así y empaparte de la sociedad de miami, con esos actos espontáneos que son los que verdaderamente te hacen conocer a sus gentes. Una foto muy bonita =)
30 de Noviembre, 2009 - 16:16
Sí, Jara, el viaje ha sido muy gratificante, como dices. Todos los viajes te ayudan a comprender (o a no comprender) el rompecabezas del mundo.
Me hizo gracia y, por supuesto, me dio qué pensar ese debate improvisado entre dos jovenzuelos de catorce o quince años. Estoy seguro de que ambos repetían cosas -casi consignas- que habían oído en sus respectivas casas. Pero sus palabras -para bien o para mal- tenían un fundamento.
30 de Noviembre, 2009 - 16:26
Paloma, seguro que todos tenemos jugosas anécdotas. Siempre me ha encantado el ciclismo y de joven admiraba a Luis Ocaña, un ciclista extraordinario, que ganó un Tour de Francia y pudo ganar más de no haber tenido la mala suerte de caerse cuando iba primero con más de siete minutos de ventaja sobre el segundo. De niño había emigrado a Francia con su familia y allí, supongo que con mucho esfuerzo, se abrió camino y se integró en la nueva sociedad. Lo curioso es que durante la década de los ochenta hizo campaña política a favor del Frente Nacional, de Jean Marie Le Pen, partido ultraderechista que en su programa arremetía contra los emigrantes. En el fondo, es de lo que se quejaba el chico colombiano del debate.
9 de Diciembre, 2009 - 3:31
Una vez trabajé como empleado junto a un senegalés y un nigeriano; eran personas guais, pero no se llevaban entre ellos; sus países no simpatizaban.
Es todo tan raro.