Página personal de Alfredo Gómez Cerdá

Archivo de Octubre de 2009

Sobre premios

Miércoles, 21 de Octubre de 2009

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Todos los miércoles, desde 1915, se publica en Francia Le Canard enchaîné (El Pato encadenado), un periódico satírico, con  muchos chistes e historietas, al que todos los políticos y personajes notorios de Francia tienen mucho respeto, por no decir pánico. Hace gala de independencia de cualquier poder político o grupo empresarial y por ese motivo ni siquiera admite publicidad en sus páginas.

Hace unos días escuché por la radio un comentario muy curioso que hacía referencia a esta publicación. Parece ser que, según sus normas, todos los trabajadores de la publicación tienen prohibido ganar premios, bajo pena de expulsión. Por eso, jamás se presentan a concurso alguno. Pero ocurrió en una ocasión que a un redactor le concedieron uno de esos premios a los que no hace falta presentarse, pues es un jurado el que valora los méritos sin consultar a los “afectados”. El redactor, como no había mostrado intencionalidad en ganar dicho premio, lo aceptó. De inmediato fue expulsado de Le Canard enchaîné.

Sería un “juego” divertido imitar a esta publicación y en cuanto alguien ganase un premio, expulsarlo. Expulsar a escritores de la literatura, a músicos de la música, a científicos de la ciencia, a futbolistas del fútbol… A lo mejor resultaba hasta terapeútico. Y si el premio era de los gordos, la expulsión iría acompañada de una patada en el culo.

Antes de que me echéis, gracias por el aluvión de cariño que me está cayendo encima.

Medellín de nuevo

Jueves, 1 de Octubre de 2009

medellín

Hace unos días regresé de Colombia. Tres días en Bogotá y ocho en Medellín. Hacía dos años que había viajado por primera vez a este país y a estas dos ciudades. Una vez leí una frase a José Saramago que, más o menos, decía: hay que volver a los mismos lugares para descubrirlos con diferente mirada. No creo que sea una idea original de Saramago, aunque él la haga suya; pero estoy muy de acuerdo con ella. 

Esta vez me he sumergido más en Bogotá. ¡Qué inmensidad! Me viene a la memoria ahora mismo la biblioteca de La Marichuela, tan viva y orgullosa, en medio de unos barrios de pobreza sobrecogedora, muy cerca de los inmensos estercoleros de la ciudad. Y por contraste, las amplias avenidas, el transmilenio, los parques siempre verdes, los rascacielos, los rincones bellísimos de La Candelaria, la cresta de las montañas, el cielo plomizo, el teleférico a Montserrate… 

Regresar a Medellín supuso una emoción especial. Entre otras muchas actividades, iba a presentar el libro que escribí tras mi primer viaje, “Barro de Medellín”. Volví a pasear por calles y plazas que recordaba perfectamente y hasta me tomé algún “tinto” en las mismas cafeterías. Volví a recorrer con la mirada el perfil mágico de la ciudad, hundida en un valle del que emerge prodigiosamente. Volví a balancearme en el metrocable, compitiendo en altura con los negros gallinazos. Volví a sentarme en la explanada del Parque Biblioteca España, en el barrio de Santo Domingo Savio, donde transcurre mi libro. Volví a reencontrarme con personas entrañables, a las que ya querré siempre: Tatiana, Juan Pablo, Mauricio, Marcela, Clara, Catalina, Consuelo, Viviana… Y sí, claro, conocí otros rincones de la ciudad, otros ambientes, otros perfiles, y también a otras personas maravillosas, como la escritora brasileña Marina Colasanti y la argentina Silvia Schujer; como la ilustradora colombiana Olga Cuéllar; como Clemencia Villegas, experta en bibliotecas, libros y otras muchas cosas… Tambien estaba Kepa, ¡qué gran tipo! Y al final hasta llegó Jordi, pero de Jordi tendría que poner una entrada en exclusiva en este blog.

A veces tenía la sensación de que todo era igual, de que nada había cambiado. Pero enseguida me daba cuenta de que todo era diferente. Posiblemente porque yo mismo era diferente.