Exilio
Siempre me ha inquietado la palabra “exilio”. Hay un exilio incuestionable que todos entendemos y que algunos -o muchos- han padecido con resignación o sin ella, pero seguro que con rabia e impotencia. También existe, existió y existirá lo que se ha llamado “exilio interior”: los que se quedan pero no están.
Pero también el exilio se repliega sobre sí mismo, se encoge y se instala dentro del individuo. En esas ocasiones, nadie -y me refiero a otro ser humano con poder y maldad- es responsalbe del exilio, salvo el propio individuo. Es él mismo quien lo hace poco a poco, o de golpe y porrazo, según los casos. Se exilia de todo aquello que durante años le fue dando sentido, orientación y hasta consuelo. Se aleja peligrosamente sin dejar señales en el camino, sabedor de que se perderá y ya no podrá volver. Ni él mismo sabe qué fuerza lo empuja. O sí. Pero tal vez se sienta maniatado y ni siquiera tenga ya ganas de saber quien apretó el último nudo de su mordaza. ¿Para qué?



24 de Septiembre, 2009 - 8:48
Nada es peor, ni incuestionable –como bien dices- que el exilio, entendido como separación involuntaria de tus raíces o tus gentes, como punición injusta y cuestionable la mayor parte de las veces….y ejercida en nombre de algún dios menor, anárquico e intolerante.
Y aquí iría bien la frase de Aute: …”…todo lo demás es humo”
24 de Septiembre, 2009 - 14:08
En algunas ocasiones puede ser bueno exiliarse interiormente. Redescubriendo cosas a cada paso que se da de ese exilio interior, para -desde la lejanía- saber si se quiere volver al punto de partida o forjarse un nuevo rumbo. ¿Cómo saberlo?
1 de Octubre, 2009 - 16:13
Sí, Ana, estoy de acuerdo. Pero me refería a otro exilio (si es que se le puede llamar así): un día te das cuenta de que te has exiliado de ti mismo. Es un concepto raro, que no sé si se entiende bien; pero yo percibo esa sensación. La pregunta esencial sería: ¿es bueno o conveniente exiliarse de uno mismo?
1 de Octubre, 2009 - 16:14
Srta. Julia, tú pareces tenerlo más claro. Yo, no.