Página personal de Alfredo Gómez Cerdá

Libros para el verano

05-ks-c-bomarzo_web.jpgEn cierto modo, me horroriza el título de la entrada que acabo de escribir. No existen libros para ninguna estación del año, por fortuna. Pero no hago más que oír esta expresión una y otra vez por todas partes, sobre todo en la radio. Entrevistan a alguien y, al final, le preguntan: “¿y qué libro está leyendo este verano?”. ¿Por qué no se hace la misma pregunta en otras estaciones? También se habla constantemente de “recomendaciones para el verano”. ¿Hay estadísticas que demuestren que se lee más en verano?

Lo que sería realmente espantoso es que hubiese “libros de verano”. ¿Los habrá y yo no me he enterado? Todos sabemos que existen “canciones de verano”, por lo general espantosas. Hay quien afirma que en verano se busca una literatura más ligera, pero yo nunca he entendido el término ligero aplicado a literatura. Es una sandez, como tantas, a no ser que se refiera exclusivamente al peso en gramos del libro.

Queridos mirones, ¿estáis leyendo más este verano? Os preguntaré lo mismo que los locutores de la radio: “¿Y qué libro leéis?” Yo creo que tengo diez o doce libros esperando. Algunos son de autores a los que he conocido en persona recientemente. Siempre que conozco a un escritor me apetece leer algo suyo, si no lo he hecho ya -y si me cae bien, naturalmente-. Por esa circunstancia, tengo previsto leer a José Ovejero y a Paloma Díaz Más. Pero hay un libro, además, que quiero leer este verano -ya he comenzado con él- es una de esas obras monumentales de la literatura comtemporánea: Bomarzo, de Manuel Mujica Lainez. Tengo referencia del libro desde hace muchos años -incluso confieso haber aprobado con nota en la Universidad la asignatura de Literatura Hispanoamerica II sin haberlo leído-, pero ha sido este verano cuando me han entrado ganas de hacerlo. Era el momento. Me ocurrió con Marcel Proust, que no me apeteció leerlo hasta que cumplí cuarenta años. Que nadie entienda que haya querido decir con esto que los libros vayan ligados a una edad; pero sí es cierto que a cada edad te va apeteciendo leer determindos libros. Este año toca Bomarzo. Por cierto, me encanta la gente entrada en años que disfruta con la literatura infantil y juvenil. Y que ningún ignorante diga que la LIJ es ligera, en todo caso será LIJera.   

34 comentarios sobre “Libros para el verano”

  1. Reyes dijo:

    Yo siempre he dicho que aunque me muera canosa, encorvada y arrugadita, no me dará tiempo a leer la interminable lista de libros que me gustaría.
    Sí, leo más en verano porque tengo más tiempo.
    Estoy leyendo, “La Escriba”.
    Y creo que aún hay otra expresión que hace más gracia: “Es un libro muy fresquito para el verano…” (¿Será que viene acompañado de una limonada bien fría?)
    Que tengas un verano león y fresquito. Abrazos.

  2. maria jose reche dijo:

    Yo sí creo que se lee más en verano! simplemente porque la gente aprovecha las vacaciones para las actividades que durante el resto del año no pueden realizar. También el hecho de descansar físicamente del trabajo hace que se desconecte mentalmente y que la energía que se recupera y se guarda de la monotonía permite movilizar el coco. Entiendo que en verano se quieran leer libros más ligeros! entendido como historias con tramas sencillas y entretenidas! El cansancio mental es incluso peor que el físico, y las vacaciones descansan cuerpo y mente, y nadie se va a querer leer un libraco superinteresante y necesario de leer, pero que hace hervir las neuronas del tipo “guerra y paz” o “la regenta”.
    Admito que leo muy poca novela. El 90% de lo que cae en mis manos es ensayo sobre arte y en menor medida sobre cine o filosofía. Lo demás son libros en distintos idiomas que me sirven para no olvidarlos!. Debería leer más por placer…

  3. Almezzer dijo:

    Reyes, el problema de esa lista es que aumenta sin cesar, a pesar de que no paremos de leer. ¡Qué misterio! No des ideas, o te las copiarán. Yo preferiría el libro con una caña bien fría (y bien tirada, por supuesto).

  4. Almezzer dijo:

    María José, ya te encargas tú de razonarlo todo muy bien. Solo decirte que no coincido contigo en las lecturas, pues el noventa por cien (o más) que cae en mis manos es ficción literaria. Cada vez me interesa más la ficción literaria y me va sobrando el resto. Solo la ficción literaria es capaz de darnos certera noticia de la vida (y no siempre).

  5. Gonzalo dijo:

    Supongo que hay quien tiene más tiempo, incluso yo, aun siendo autónomo, tengo algo más. En cualquier caso, tiendo a pensar que sí hay libros de verano, solo que no exclusivos; vamos, que en realidad el verano es solo una de las cuatro mejores estaciones del año, en lo que a leer respecta. A mí me gusta leer a la sombra, leer detrás de los cristales, leer delante del hogar, leer en el campo y vuelta a empezar: leer a la sombra…

    En mi caso, no tengo nada seleccionado en concreto. Repaso la estantería, saco diez o doce, devuelvo y vuelvo a coger si es preciso; sigo hilos de temas, autores o formas, un poco al azar. Últimamente, sobre todo, novelas y relatos infantiles (más que juveniles y más que poesía, lo que no siempre me pasa). Por decir una autora en concreto que voy repitiendo: Ursula Wölfel.

  6. raton dijo:

    Por mi parte, os recomiendo el libro “El Gran Juego” de C. Martin Perez, es de lo mejor que he leido y me ha servido para muchas cosas.

    Saludos

  7. ASUNCION dijo:

    Hola Alfredo, pues yo como mirona te contesto que no, que no leo más durante el verano.¡¡Qué horror y qué espanto!! Yo leo durante todo el año, a ratitos, a intervalos, o un buen rato, siempre dependiendo del tiempo que quiera reservar para mi GRAN VICIO,que ´como tú bien sabes la LIJ(literatura Infantil y Juvenil)Desde luego, que si para leer tienes que esperar a dejar de trabajar para “darle al coco”…..bien poco le damos!!Comparto contigo tu opinión sobre la “ligereza” con la que se habla y cataloga a la LIJ, y lo mucho que a la gente le extraña que mi mochila siempre se llene de “CUENTOS”, claro que con la disculpa de que se los leo a mi hijo, pues ya se quedan más tranquilos.Pero ¡¡qué engañaditos los tengo a todos!!Uf, y a mí tambien me crece sin parar la lista de libros que quiero leer: es como la “mala hierba” que crece salvaje, sin dar tregua al pobre hombre que quiere tener su jardín cuidado.
    Bueno,,,,,que FELIZ VERANO, LIGERO, FRESQUITO, pero sobre todo LLENO DE PALABRAS,a ser posible guardadas en LIBROS de todos los colores, sabores y olores, de todas las naciones, para todas las estaciones del año, que no tengan fecha de caducidad en sus tapas, y que “estén abiertos” las 24 horas del día(incluídos domingos y festivos)
    Un cálido abrazo de papel

  8. el estratega asesino dijo:

    yo solo leo la Hola en verano, quiero no pensar en nada…

  9. Srta. Julia dijo:

    Seguramente existan muchas razones que argumenten el mayor número de “lecturas en verano”, y el tiempo es una de ellas. Yo acabo de terminar de leer “Una mujer desnuda” de Lola Beccaría y so contra de que no encuentre muy útil el recomendar libros, debo decir que ha sido una novela que me ha sorprendido en muchos aspectos, y no siempre han sido para bien. Ahora me encuentro sumergida en “El vecino de abajo” de Mercedes Abad… ¿cuándo acabe este? Seguiré con mi interminable torre de libros pendientes.

  10. La Rizos dijo:

    Yo sí creo que hay libros para el verano.
    Libros de esos que te acompañan mientras te tumbas bajo la sombrilla a ver atardecer en la playa; o que te saludan con una sonrisa cuando abres los ojos y ves que el sol se te desparrama por la cama, dándote ganas de quedarte allí leyendo un ratito más. Libros que terminas sentado en un parque o en una terraza, mientras la brisa cálida te revuelve el flequillo. Libros que, en definitiva y al igual que tu maleta y tu cámara de fotos, son cómplices de tus vacaciones estivales y que (un poco como los amores de verano) también se queden grabados en tu memoria para siempre.

    Tengo la suerte de estar disfrutando de mis vacaciones, y gracias a ellas ya llevo tres libros leídos: Tierra de Lobos, Desde mi Cielo y Mientras Vivimos. Recomiendo sobre todo el primero… entrañable.

    Un besote.

  11. Ana dijo:

    Yo me considero una devoradora de libros, no puede pasar sin ellos en ninguna época del año, pero reconozco que el verano me da más tiempo libre y aprovecho todos los ratillos que encuentro para mi gran pasión.
    En esto días he leído LOS DEMONIOS DE BERLIN, que os recomiendo a tod@s porque es IM-PRESIONANTE de verdad, me ha provocado todo tipo de emociones: me ha hecho reir, sufrir ansiedad y tensión y hasta llorar.
    Besotes chic@s

  12. Almezzer dijo:

    Gonzalo, coincido contigo en lo de leer a la sombra. Esto cobra sentido especial en verano y en un país como el nuestro. Siempre me sorprende ver a algún “guiri” torrándose en una playa, más colorado que un tomate reventón, con un libro entre las manos pringadas de crema y arena. Yo, sinceramente, no puedo.

  13. Almezzer dijo:

    Estratega Asesino, no sé si leer el “Hola” es el remedio para no pensar en nada. Lecturas como esa podrían producir el efecto contrario y, como le pasó a Don Quijote, enloquecernos. Se me ocurre ahora que si Cervantes escribiese hoy el Quijote, quizá las lecturas del ingenioso hidalgo fuesen del tipo “rosa”.

  14. Almezzer dijo:

    Srta. Julia, me hace gracia ese “so contra” que has utilizado. Imagino que lo has hecho con alguna intención. No es censurable juntar dos preposiciones y es habitual escuchar o leer “a por” (en España no en Hispanoamérica), o “para con”, “de entre”, “por entre”, “tras de”, “de por”… Pues nada, desde ahora “so contra”. Tengo ganas de leer algo de Lola Beccaria, así que tomo nota de esa “mujer desnuda”, libro del que he oído algún comentario. ¿Es tan duro como aseguran algunos?

  15. Almezzer dijo:

    Rizos, sí, claro que un libro puede remitirnos a un lugar, a un momento, a unas personas… Pero ¿tiene que ser un libro determinado con unas características especiales? Esa es la cuestión.

  16. Almezzer dijo:

    Ana, si eres la Ana que imagino, veo que sigues haciendo proselitismo de tu patria chica -o grande, según se mire- hasta para elegir escritores. Pues nada, que “puxa Asturies”.

  17. Almezzer dijo:

    Asunción, bien por no leer más en verano que en otras estaciones. No me gusta ese argumento de tener más tiempo en verano y no tenerlo el resto del año. Solo es cuestión de prioridades. Una vez un profe de Lengua de instituto me reconoció que no leía porque no tenía tiempo, sin embargo no se perdía un partido de fútbol por la tele y era un experto en esas series de situación, clónicas, que nos invaden. Solo eso: prioridades.

  18. La Rizos dijo:

    Por supuesto que no tiene que ser un libro determinado. Bien es cierto que es una lástima que haya gente que sólo lea de junio a septiembre, pero has de reconocer que el tener más tiempo libre hace que podamos dedicarles más tiempo a nuestros hobbies, y el mío por ejemplo es leer. Ojalá durante el invierno, con las jornadas de trabajo interminables y los findes en familia, tuviese esos ratitos de paz en los que las letras son la única compañía…

    Un saludo veraniego.

  19. Almezzer dijo:

    Rizos, después de leerte, se me ocurre proponer al gobierno para fomentar la lectura ampliar el número de días de vacaciones.

  20. La Rizos dijo:

    ¡Jajajaja! Me gusta la idea; la excusa parece creíble y todo :P

  21. Srta. Julia dijo:

    Sí, ese “so contra” es algo intencionado, un guiño al libro del que hablo. Sí, es un poco duro, para que engañar, pero realmente engancha y es apasionante la historia (aunque a veces me chirrió por algunas cosas).

  22. Papel dijo:

    Yo no leo más libros en verano que en invierno, pero sí es cierto que existe una gran diferencia entre lo que leo durante el curso y lo que leo en vacaciones. Como estudio Filología, estoy “obligada” a leer un número de obras de las que luego me examino (y creo que aquí entra el gran debate de las lecturas obligatorias). En verano creo tener más libertad para elegir mis lecturas, aunque en ocasiones es una libertad aparente, pues un libro leído a la fuerza me puede llevar a otro elegido por voluntad propia y éste a otro que debo leer por “recomendación”y éste, a su vez, a otros muchos…

  23. Almezzer dijo:

    Papel, los estudiantes (sobre todo los de Secundaria) se quejan de las lecturas obligatorias, aunque a mí más de uno (y dos, y tres, y cuatro…) me ha reconocido que determinado libro, a pesar de ser “obligario”, le fascinó. Pero quiero pensar que los de Filología (¿Española?) no protestaréis por tener que leer. La selección que habéis hecho al elegir la carrera implica eso, y otras cosas. Un filólogo debería estar encantado de “tener que leer”, aunque algunos libros sean un ladrillo (yo recuerdo algunos que “tuve que leer” cuando también estudiaba Filología).

  24. Papel dijo:

    No, los estudiantes de Filología Hispánica no nos quejamos por “tener que leer”, de hecho, creo que muchos vamos buscando encontrarnos con libros a los que seguramente no llegaríamos de otra forma. Pero sí creo que nos convertimos en una serie de lectores un tanto “extraños”, cuya capacidad de decisión sobre lo que leen se ve a la vez mermada y ampliada. Que te obliguen a hacer lo que más te gusta puede resultar hermoso y peligroso al mismo tiempo.

  25. RB dijo:

    Qué casualidad, paseando por el Lacio me tope con Viterbo y llegué a Bomarzo. ¿¿Lo has acabado ya??

  26. Lirio Garduño-Buono dijo:

    Estimado Alfredo,

    Estoy feliz de haber encontrado tu blog, por casualidad, hurgando en los meandros de la red.

    Durante 4 años fui instructora en un Centro de Detención para adolescentes en Guanajuato, México, donde resido. Escribí un libro sobre esa experiencia y en alguna parte se habla de tu obra porque en uno de mis grupos “Sin Máscara” fue un éxito rotundo que pasó de mano en mano y se comentó muchísimo. La editorial SM de México me donó tus libros (La Casa de Verano, Pupila de Aguila, Sin Máscara) y puedo decirte que fueron muy muy queridos entre los chicos detenidos.

    Tengo un blog especial para libros, lecturas y jóvenes: delibrosylecturas-kitito.blogspot.com

    Felicidades por este blog tan vivo, tan lleno de cosas interesantes y de buenas energías.

    Ah, sí, el concepto de libros de verano existe muy poco para nosotros porque aquí trabajamos todo el año, tenemos vacaciones muy irregulares, cuando las tenemos. Yo leo siempre, cuando puedo. El verano para nosotros no es esa estación fácil y ligera de los europeos. Aquí llueve y como estamos entre montañas, hace un poco de frío por las noches. La cuestión estival es como un mito venido de otros lares.
    Igual disfrutamos los libros todo el año.

    Recibe un saludo y mil felicidades. Haz hecho felices a chicos maltratados por la vida. Eso es algo grande.

    Lirio.

  27. FJ dijo:

    Sé que llevo tiempo sin pararme a escribir por aquí, aunque sigo siendo un mirón.
    Yo he colgado mi primer libro en Bubok.
    http://www.bubok.com/libros/14124/Estrella-y-el-olvido

    Es una alternativa para darse a conocer en el aparentemente inaccesible mundo editorial. (Tengo un socio-capitalista que confió en mí…)

    El que se lo descargue que se lo pase a quien quiera.
    Y el que lo pida para que le llegue a casa que lo disfrute.

    Gracias por seguir escribiendo Alfredo, no tires la toalla, que por lo general la volvemos a recoger casi siempre.

    FJ

  28. Maria José (Luciana) dijo:

    Yo creo que no hay libros para el verano, soy bibliotecaria y aquí se lleva de todo, eso sí, yo particularmente para mis vacaciones prefiero las “novelitas”, la última ha sido “Morir de amor” y he disfrutado leyendola.

    saludos, Mª José

  29. Almezzer dijo:

    Estimada Lirio: yo también estoy feliz por haberte encontrado, aunque sea hurgando en los meandros de la red. Gracias por tu información, que en parte hasta me emociona. Y sigamos compartiendo gustos, aficiones, pasiones, alrededor de las palabras mágicas de los libros.

  30. Almezzer dijo:

    FJ, creo que a lo largo de la vida vas renunciando conscientemente a muchas cosas, que te distraen de lo que entiendes como esencial. Al final, el equipaje es mínimo. Y debe ser así. Pienso muchas veces que lo único que me queda es la escritura, así que… ¿cómo tirar la toalla? Pero seguro que también se puede prescindir de ello. Entonces solo nos quedaría sentarnos en el bordillo de una acera y esperar a que los autobuses municipales acabaran gaseándonos.

  31. Almezzer dijo:

    María José, ¡ojo con las novelitas! Las novelitas a veces esconden novelones. Pero eso tú, bibliotecaria, lo sabes muy bien. Mi recuerdo siempre para Luciana.

  32. Pedro dijo:

    Yo tengo ahora como 9 novelas pendientes de lectura y me agobio sólo de pensarlo. Me encanta no saber por dónde empezar…
    Ahí va una pregunta existencial que seguro que te sabes de memoria: escribo desde hace años y lo hago casi a diario salvo que me sea imposible, claro, y ahora dudo: ¿es bueno hacer cursos sobre escritura? Estoy pensando en hacer alguno de la Escuela de Letras… no sé qué hacer…? ¿Algún consejo?
    Lo sé, son dos preguntas jeee
    Gracias y un saludo

  33. Almezzer dijo:

    Pedro, en una entrevista a García Márquez que leí hace años le preguntaban sobre las escuelas, talleres, centros, etc. donde se enseña (o se pretende hacerlo) a escribir de manera literaria. Su respuesta fue contundente: “la mejor escuela que existe para aprender a escribir es la lectura.” Yo suscribo la frase, y supongo que tú también. En mi opinión, todo lo que añadamos a la lectura vendrá bien, y ahí pueden estar las escuelas y talleres. Dependerá también de quién imparta esos talleres, pues con algunas personas sería apasionante, sin duda. También es una forma de realacionarse, que no viene mal, pues los escritores tenemos una tendencia malsana al aislamiento.

  34. Puri dijo:

    La sugerencia de “Bomarzo” me ha re/con-movido. Leí el libro (lo tengo en dos tomos en una edición barata de Seix Barral) hace mucho tiempo; sólo recuerdo que me deslumbró y que, a través de él, volví a sentirme en Italia. Creo que va siendo hora de releerlo -y también de volver a Italia-.
    Este verano he leído bastante (qué difícil y que presuntuoso eso de cuantificar; sobre todo, qué desasosiego…, por lo leído y, más, por lo no leído). He leído novelas, tanto para adultos? como de LIJ, muy conocidas (sí, ésas también) y poco conocidas, incluso desconocidas, y ése ha sido mi descubrimiento este verano.
    Me regalaron “Vida y destino” en las navidades pasadas y me había dado pereza ponerme con él. Este verano, pues, era una lectura “obligada”… Y ha merecido la pena pasearlo por Europa (yo también soy una turista del siglo XXI, pero feliz por unos días) y regresar con ganas de tener realmente tiempo para leer. No es una lectura ligera ni fresquita; pero prueba que se puede leer Guerra y Paz en verano. ¡Por la libertad y contra todo tipo de totalitarismo! Feliz lectura para tod@s.

Deje un comentario