Página personal de Alfredo Gómez Cerdá

Los judas

judas-bog.jpgLa fotografía está tomada en la plaza de un pueblo de Madrid, Robledo de Chavela, el domingo de Resurrección. La grotesca figura que está atada en lo alto de un palo, junto a unos cacharros de cerámica, representa a Judas Iscariote. A las doce del mediodía, después de que termine la procesión correspondiente y de que la banda municipal toque el himno nacional, la gente, provista de gran cantidad de piedras, comienza a lapidar “al traidor”. Llueven las piedras sobre la plaza principal del pueblo -la policía ha acordonado la zona para evitar heridos- y los cacharros de cerámica son reventados. De ellos sale todo tipo cosas: confetis, pájaros, un faisán y hasta una bandera de España. Por supuesto, la figura “del judas” también va sufriendo lo suyo con las pedradas y, poco a poco, va quedando irreconocible. Cuando no queda ningún cacharro entero se acaba la fiesta.

¡Que bueno que existan “judas” para poder lapidarlos todos los años! Los malos siempre han sido necesarios en la historia, sobre todo para que los buenos salgan victoriosos y cuenten sus hazañas. ¿Qué sería de los buenos sin los malos? Los buenos, incluso, son capaces de inventarse a los malos, o de convertir en malvado al primer despistado que pase por delante de ellos. Solo la edad nos va volviendo más escépticos y nos hace descabalgar a los héroes y decapitar a los profetas, por eso ya ni siquiera nos reconforta el linchamiento de los judas. Todo lo contrario.

10 comentarios sobre “Los judas”

  1. ASUNCION dijo:

    Los buenos y los malos. Los malos a la carcel y los buenos,…. de paseo. Malos y buenos aparecen en los cuentos de literatura infantil y yo me paso los días hablando de buenos y malos con mi hijo David. Pero ya le he dicho muchas veces que claro, a muchos de esos malos, es que les obligan a ser malos. Les ponen en unas situaciones que ya querría yo ver a los buenos cómo iban a reaccionar. Creo que precisamente la figura que has escogido para esta entrada, es la más acertada. Resumir toda la historia en decir que fue un traidor me parece de lo más vanal y simplón. O quizás de lo más conveniente para los que quedaron como buenos y se escondieron para no tener que tomar partido.Y me parece increíble eso del linchamiento “en masa”, eso de eregirnos en detentores del bien, de considerarnos los buenos de la película, cuando quizás no nos hemos visto ante ninguna situación que nos obligue a actuar de “mala manera” a los ojos o las convicciones de los demás.
    Me aterran las clasificaiones, las etiquetas, puestas a las personas(están bien si se trata de productos, así el que quiera que las lea y luego decida ´cuál es bueno o malo para su salud)
    Un cálido abrazo “de papel”

  2. maria jose reche dijo:

    El bien y el mal, los buenos y los malos,… no dejan de ser conceptos inventados por la religión, ese opio del pueblo de tan malísima calidad…y que tanta resaca deja.

  3. Ana dijo:

    No nos reconforta a los excépticos…
    ¡¡ pero qué agustito se quedan los ‘buenos’ después de un castigo público, ejemplar y notorio!!

  4. Srta. Julia dijo:

    Se “necesitan” a esos malos… necesitamos proyectar el negativismo que pensamos -sentimos o vivimos- sobre otro, así, deja de ser una idea-deseo no realizado en una ilusión proyectada.

    Gracia me hacen los que van de “buenos”… ¡¡qué tiren la primera piedra!! (y nunca mejor dicho).

  5. Almezzer dijo:

    Asunción, “buenos y malos” nos pone siempre en relación con “vencedores y vencidos”. A veces pienso que el género humano se reduce a eso: vencedores y vencidos. Y los vencedores son los que escriben la historia y, por tanto, los que reparten los papeles de héroes y villanos.

  6. Almezzer dijo:

    María José, no solo la religión. Quizá sea consustancial al ser humano (tan poco humano casi siempre). Se da a todos los niveles, incluso en el ambiente cotidiano de cada cual.

  7. Almezzer dijo:

    Ana, supogo que habría sido interesante saber qué pasaba por la cabeza de cada persona que arrojaba piedras. Al tirarle piedras “al judas” en realidad, ¿a quien se las lanzaban? Hubo alguno -yo estaba allí y pude verlo- que desviaba las piedras a propósito para impactar en las ventanas del ayuntamiento, que estaba muy cerca. La policía municipal se dio cuenta y retuvo a algunas personas. Es muy curioso que lanzasen piedras “al judas”, pero que en el fondo quisieran romper los cristales de las ventanas del ayuntamiento.

  8. Almezzer dijo:

    Srta. Julia, yo no necesito a los “malos” para nada, pero tampoco necesito a los “buenos”. Y peor que ser bueno o malo es ir de bueno o malo. O ir de modesto, o de chulo, o de lo que sea… Si es imposible ir de uno mismo, ¿cómo pretender ir de otra cosa?

  9. Srta. Julia dijo:

    A lo mejor tu no…. muchos sí. ¿Realmente te asombra el que las personas pretendar aparentar algo que no son? Yo me las he topado tantas veces que ya cuesta encontrar a personas que sean “ellos mismos”

  10. Lamardestrellas dijo:

    Recuerdo un curso de psicología al que asistí. Uno de los ejercicios consistía en ponerse a pegar puñetazos a unos almohadones para sacar afuera toda la furia, la frustración. La psicóloga decía que de este modo no se hacía daño a nadie (excepto a los pobres almohadones) y, al mismo tiempo, dejábamos de dañarnos a nosotros mismos. No sé, quizás algunas de esas personas sólo trataban de arrancarse algún dolor que llevaban dentro…

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