Página personal de Alfredo Gómez Cerdá

Archivo de Enero de 2009

Libros no leídos

Domingo, 25 de Enero de 2009

libros no leídosLo primero que debo decir es que yo sí me he leído -de principio a fin- el libro que voy a comentar, “Cómo hablar de los libros que no se han leído”, de Pierre Bayard. Es evidente que el título es una provocación de su autor, que nos demuestra constantemente ser un grandísimo lector. Pero leer esta obra te proporciona un cierto alivio y descarga la conciencia al descubrir que no es tan grave no haber leído muchos libros de esos que se consideran canónicos e imprescindibles -no digamos de los otros-. Y que hasta resulta divertido hablar de ellos como si los conociésemos.

El autor se apoya en diferente escritores para ir sustentando sus teorías: Valéry (me encantó el capítulo dedicado a él), Shakespeare (divertida la interpretación que hace una tribu de África de “Hamlet”), Graham Greene y “El tercer hombre”, Lodge, Musil, Wilde… No voy a recomendar la lectura de este libro, pues si lo hiciese el autor se reíra de mí, pero sí voy a reproducir un párrafo del mismo, que viene bien a propósito de algunos comentarios de mirones de mi propio blog, y que hace referencia al hecho de tener que dar la opinión sobre algún libro por mero compromiso:

Cabe ofrecer un solo consejo sensato a quienes se encuentran en la situación de tener que hablar al autor de uno de sus libros sin haberlo leído: elogiarlo sin entrar en detalles. El autor no espera un resumen o un comentario razonado de su libro e incluso es preferible no proporcionárselo; espera tan solo, preservando la mayor ambigüedad posible, que se le diga que nos ha gustado lo que ha escrito.

Resulta, por tanto, muy sencillo; pero a mí me parece una pequeña traición y una bellaquería, por eso prefiero no hacerlo.

Castañas

Domingo, 18 de Enero de 2009

castañas

¿A cuantos de nosotros el olor a castañas asadas nos da un pellizco en la memoria? Además, no hace falta ser mayor para sentirlo. Las castañas nunca faltan a su cita, calientes, metidas en cucuruchos de papel para calentar las manos antes que las tripas, constatando que el invierno campa a sus anchas por las calles de la ciudad. Me soprende que estos diminutos y humeantes puestos callejeros se mantengan todavía en las aceras, entre el Burger King y el McDonald’s, enfrente del Telepizza y el Pans & Company. 

Piedras

Sábado, 10 de Enero de 2009

piedras“…como tú, que no has servido

para ser ni piedra

de una lonja,

ni piedra de una audiencia,

ni piedra de un palacio,

ni piedra de una iglesia…

como tú,

que tal vez estás hecha

solo para una honda…”

                                                                                   León Felipe

Frío

Jueves, 8 de Enero de 2009

Frío

Hace frío. El jardín que se extiende frente a mi casa ha amanecido blanco, por la helada. El arroyo que serpentea por el parque por el que suelo pasear se ha detenido: parece que un duende del norte lo haya convertido en cristal. Un termómetro marca -4º C, a las diez de la mañana. Las personas, embutidas en abrigos y bufandas, caminan deprisa y el vaho que sale de sus bocas parece el humo de una estufa de leña. 

La de veces que habremos oído frases como: Ya no hace el frío de antes; ya no hiela como helaba hace años; ya no nieva como antaño… Parecía que añorábamos tiempos remotos, como si, parafraseando al gran Jorge Manrique: “cualquiera tiempo pasado fue mejor.” Estamos en el mes de enero y hoy hace frío como antes, aunque lo notemos menos porque nuestras casas estén mejor acondicionadas. Esto debería suponer una vuelta a la normalidad, pero no lo parece. Todos los periódicos -los mismos que antes repetían que no hacía tanto frío como antes- incluyen titulares que hablan del frío de enero. También lo dicen los boletines informativos de las radios y de las televisiones. Hace frío en enero. ¿Qué dirían si hiciera este frío en julio? ¡Qué pocas cosas cambian, a pesar de que tengamos la sensación de que todo cambia! Y eso que yo soy de los que está convencido de que los seres humanos nos estamos cargando el planeta Tierra en todos los aspectos, incluido el clima. Por cierto, cualquier tiempo pasado no fue mejor, y agarrarse a ese razonamiento es algo triste, como cuando un campeón de boxeo decide tirar la toalla porque el rival le está zurrando más de la cuenta. El gran poeta lo explicaba perfectamente cuando antes del famoso verso incluía otro que dice: “cómo, a nuestro parescer”. Ahí está la clave. Al frío le importa un bledo nuestro parecer.