Caminos
Es verdad, parafraseando a Machado, que se hace camino al andar. Y la idea de camino tiene mucho que ver con lo que es la vida. Es una imagen poco original y muy repetida, de la que se ha servido todo el mundo (incluidos sectores ultracatólicos, que han puesto ese nombre a su Biblia particular). Caminar y caminar. Caminar al corazón de las tinieblas, al final de la noche, al interior de una manzana, al centro de la Tierra, al otro lado del espejo, a la tierra sin pan, al desierto de los tártaros, a ninguna parte… Se hace camino al andar, claro; pero da la sensación de que ya todos los caminos han sido recorridos, pisados una y otra vez. Vayamos por donde vayamos encontraremos huellas de personas que pasaron antes que nosotros por ese mismo lugar, por esa misma circunstancia. Personas que sintieron la misma emoción o la misma congoja. Incluso, encontraremos avisos de dificultades y peligros, porque a los seres humanos nos encanta avisar a los demás. Pero no nos queda otra, por eso añadiremos nuestra huella y continuaremos adelante. Daremos los mismos rodeos que dieron otros, tropezaremos en las mismas piedras, pisaremos los mismos charcos e intentaremos no caer en los mismos precipicios. A veces, el camino será placentero porque coincidiremos un trecho con otra persona, y tal vez soñemos juntos durante una temporada, hombro con hombro, hasta que inevitablemente lleguemos a una encrucijada.



23 de Diciembre, 2008 - 15:58
Lo mejor de los caminos no es que otros los hayan recorrido antes, ni que hayan dejado en él sus huellas… sino descubrir por nosotros mismos cosas en que los otros ni siquiera se han fijado. Somos tan diferentes que un mismo camino cobra distinto significado dependiendo de quién lo ande y de cómo lo mire.
De acuerdo en que es sumamente placentero recorrer un camino con otra persona, hombro con hombro, compartiendo todo lo que en él transcurra.
24 de Diciembre, 2008 - 2:50
Srta. Julia, creo que era José Saramago el que decía que hay que volver a lugares que ya conocemos para observarlos con distinta mirada. Quizá eso sea lo esencial: la mirada.
24 de Diciembre, 2008 - 12:03
Por supuesto que es la mirada!! Seguramente si nos ponemos los dos en un mismo camino, nuestras miradas solo se encontrarán en un instante, pues el resto del tiempo estaremos contemplando lugares muy diferentes… A mí me parece maravilloso, pues así siempre te pueden enseñar a ver más allá de tu propia mirada.
24 de Diciembre, 2008 - 13:56
Es cierto, pero como habéis dicho los caminos siguen siendo diferentes según la persona que los toma porque imprime su subjetividad en ellos ^_^
Por cierto, felices fiestas a todos, aprovechad si podéis para estar con las personas que queréis :)
25 de Diciembre, 2008 - 3:08
Nadie fue ayer,
ni va hoy,
ni irá mañana
hacia Dios
por este mismo camino
que yo voy.
Para cada hombre guarda
un rayo nuevo de luz el sol….
y un camino virgen
Dios.
León Felipe
(versos y oraciones del caminante)
En mi ponión, hay caminos individuales y únicos que cada cual debemos recorrer, si bien la poesía de León Felipe nos habla de encontrar a Dios, me ha parecido interesante colgarla porque llámese Dios o como se guste, encontrar un sentido a la propia vida…es un camino personal.
Un saludo y felices fiestas.
25 de Diciembre, 2008 - 11:33
A veces me ha sido dificil elegir un camino y he dejado que otros lo eligiesen por ti, porque es más cómodo o me liberaba de responsabilidades.
En otras ocasiones elegir es hacer una huida hacia adelante y es una elección de alto riesgo.
Cuando elijo ahora un camino, la brújula en mi caso no tiene duda, elijo caminos con corazón porque a la larga son los que me dan un regustito especial para mi y mi entorno.
Feliz Navidad y que este año transitemos por caminos interesantes, gozosos, luminosos y que la dificultades sean un medio para hacernos mejores.Un saludo.
26 de Diciembre, 2008 - 1:19
Pues… Srta. Julia, no entiendo muy bien tu último comentario. La idea es más sencilla. Nuestra mirada cambia porque nosotros cambiamos, y los cambios que experimentamos nos hacen ver en muchas ocasiones las cosas de otra manera, incluso un paisaje que se supone inmutable.
26 de Diciembre, 2008 - 1:22
Natalia, los caminos son diferentes según la persona que los toma, como dices; pero también -y esto es parecido a lo que he dicho en el comentario anterior- según el momento de nuestra vida en que los transitemos. A veces me da miedo volver a lugares que ya conozco, y que mi memoria ha mitificado, porque sé que ahora los veré de otra manera, seguramente muy distinta a la primera.
26 de Diciembre, 2008 - 1:28
Fátima, leía con devoción a León Felipe cuando tenía veinte años -aun recuerdo poemas de memoria, algunos con música de Paco Ibáñez-. Con el tiempo me pareció desmesurado y algo pirotécnico -tanto en el fondo como en la forma-. Me gusta en las pocas ocasiones en que se vuelve lacónico y escueto. A pesar de todo, sigo considerando algunos de sus poemas como antológicos.
26 de Diciembre, 2008 - 1:40
Sí, Alia, suele pasar que otros elijan un camino por ti, y no solo en la infancia y adolescencia -cuando hasta podría tener un sentido-, sino en cualquier momento de la vida. Además, creo que hay personas que lo buscan, que dudan siempre, que no se atreven… y necesitan que alguien decida por ellas. Los demás pueden iluminarnos un camino -como alguien que enciende una linterna y nos muestra un pasadizo- pero la decisión tiene que ser nuestra. Es curioso observar cómo algunos no arrancan nunca y otros tienen predisposición para equivocarse una y otra vez de camino. Pero, ¿qué se puede hacer? Comparto la misma brújula que tú: siempre me ha guiado el corazón. Pero, lo reconozco, no sé si eso es lo mejor. ¿No deberíamos ser más sensatos?
26 de Diciembre, 2008 - 13:07
A pesar de todo, yo creo que el camino es único. Nadie ha dado tus pasos, aunque todas las rutas que recorras ya hayan sido pisadas.
Con el tema del camino, me acuerdo inevitablemente de dos poemas muy sobados pero indiscutibles: el de Machado que citas al comienzo y el de Ítaca:
Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
(…)
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.
Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
26 de Diciembre, 2008 - 17:42
Es cierto,se hace camino a andar, incluso cuando se recorre el propio camino a la vera de los senderos de otros que necesitan de nuestra ayuda,de una pequeña luz que alumbre sus pasos en el largo y difícil camino de la Vida.
En los caminos quedan marcadas muchas huellas,es cierto,de caminantes que antes que nosotros transitaron por ellos,pero cada persona lo acomete de forma diferente, porque sus circunstancias individuales son diferentes,(imposible que se repitan, ni en el tiempo, ni en la forma); como también lo serán las huellas que dejen a su paso.POr eso, yo creo que los caminos no pueden ser siempre los mismos, porque van siendo moldeados, a veces suavemente y otras a duros golpes, por las pisadas de quienes los recorrieron y de quienes los recorrerán, haciendo que se muestren ante nuestros ojos como nuevas vias por descubrir,incluso con el riesgo fascinante de poder perdernos en ellos.
Ah! y las señales e indicaciones están bien para marcar la dirección que nos lleva a un sitio, pero, a veces, hay caminos alternativos que son mucho más fascinantes, puede que se tarde más en llegar, pero la experiencia vivida es inolvidable.
Por último, no hay que olvidar que muchos serán los que obstaculicen nuestro camino, que pongan barreras a cada paso que damos,que corten senderos,…bueno, pues ANIMO,PERSEVERANCIA,y a no desfallecer hasta llegar a dónde nos dirigíamos.
8 de Enero, 2009 - 20:21
Jg, la prueba de que los caminos físicos han sido transitados son las huellas, los resíduos, las señales… La prueba de que los caminos interiores también han sido transitados es la literatura.
8 de Enero, 2009 - 20:25
Asunción, quizá lo ideal seria tomar un camino sin destino. En realidad todos lo son. Porque cuando un camino llega a un destino siempre encontramos otro que sale desde el mismo punto. Solo caminar y caminar, sin prisa ni ansiedad. Tal vez tender la mano a otro caminante más fatigado o desconcertado que nosotros nos ayude a comprender y a comprendernos.