Eficacia
Durante años me negué rotundamente a dar conferencias. Alegaba que las cosas que tenía que decir ya las decía en mis libros, y que todo lo demás sobraba. Añadía que no era un teórico de la literatura, ni un especialista de nada, ni un sabihondo repelente. Incluso, recurrí a esa famosa frase de… “los pájaros no entienden nada de ornitología”, que no sé a quién se le ocurriría.
Rechacé invitaciones que, se mirasen por donde se mirasen, eran muy atractivas: dos a Nueva York, otras dos a México, una a San José de Costa Rica, a Marsella, a Londres…, además de muchos lugares dentro de España. Hasta que un día me dije que mi actitud era la de un perfecto imbécil y decidí cambiar radicalmente. Me dije: “desde hoy diré siempre que sí.” Eso me ha llevado, como es natural, a dar conferencias, sobre LIJ fundamentalmente, pero también sobre teatro, o sobre la actitud de los jóvenes en el mundo de hoy y, como es lógico, sobre mí mismo y sobre mis libros.
El proximo 14 de febrero tendré que dar una conferencia para clausurar un congreso (así lo llaman los organizadores) sobre “Lectura Eficaz”. No tengo ni idea de lo que voy a decir ni si saldré airoso del envite. Pero esas dos palabras me están dando que pensar: “lectura” y “eficaz”. Pienso que la eficacia lectora debería conseguirse sobre todo durante el aprendizaje, por consiguiente habría que decir mejor “aprendizaje eficaz”. Pero cuando uno ya ha aprendido a leer bien, de una forma consolidada y madura, ¿debe seguir siendo eficaz la lectura? Y eso nos lleva de inmediato a plantearnos otra pregunta: ¿Qué es eficacia? Yo siempre he sido muy ineficaz, lo que no me ha impedido leer con pasión y pulsión.



14 de Noviembre, 2008 - 1:21
Dónde darás la conferencia Alfredo?
Yo creo que la lectura eficaz es aquella a la que acudimos a ojos cerrados. Es decir, vemos un libro, nos llama la atención, empezamos a leerlo y… ¡zas!, nos atrapa. Nos vuelve parte de él. Eso no lo consigue el aprendizaje, lo consigue la motivación hacia el libro, el momento en el que lees el libro, si el libro es de un estilo literario semejante al que te gusta, o quizás, un nuevo estilo, que hasta que no has conocido a ese autor, no te había interesado lo más mínimo.
La lectura eficaz, es aquella que se da sin rodeos, sabiendo qué estás leyendo a cada momento, cual es el personaje del que se está hablando, como tomas el libro como parte de ti, conoces todo de ese personaje, lo que el autor te ha contado y lo que no.
Por eso a veces, los finales o distintos acotencimientos nos parecen tan evidentes.
Pero sólo es mi punto de vista.
Me alegro que al final dijeras sí a todo. Tuve el honor de conocerte en persona cuando hace ya 11 ó 12 años viniste a mi colegio, Pude hablar contigo, porque además te entrevisté y fuiste tan amable conmigo que hasta me diste tu dirección personal para que te mandara un libro que había escrito y me hacía ilusión que lo leyeras. Fuí muy cobarde y jamás te lo mandé, pero guardo ese recuerdo con la misma ilusión que cuando, con 13 años te planteé esa pregunta y tú, con una sonrisa me dijiste: claro que sí, por supuesto, toma, me puedes escribir a la editorial, pero como no me fío mucho, aquí tienes mi dirección de mi casa… No me lo esperaba, creía que ibas a decir que no.
Un beso
14 de Noviembre, 2008 - 10:35
Ocasiones, siempre he tenido la idea de que la acción de leer es muy dificil de explicar, entre otras cosas porque la repercusión de la lectura es diferente para cada persona. Ya sé que los organizadores de este congreso no lo verán así, pero pienso que la lectura no solo debe ser eficaz. Tendría sentido aunque no fuese eficaz y sirviese como mero entretenimiento. Para algunas personas, con una mentalidad diferente a la tuya, la pasión que muestras por los libros les dejaría indiferentes y, por supuesto, la considerarían ineficaz. Por eso, sigo pensando que la eficacia debe estar en el aprendizaje. No será una conferencia abierta al público, sino a las personas que previamente se hayan incrito, y será en el Centro Superior de Estudios Universitarios La Salle.
Bueno, gracias por no relegarme al olvido después de once o doce años. Hay una cosa que me alegra mucho: comprobar que sigues interesada por este mundo apasionante. Estoy convencido de que no has dejado de escribir desde entonces, por eso espero leer tu libro cuando esté publicado. Un beso, o dos.
14 de Noviembre, 2008 - 10:41
me gustaría ir a esa conferencia!!! Bueno, mi experiencia me dice que es mejor tomarse las conferencias como charlas o mesas redondas, y no pensar que uno está soltando una parrafada o está haciendo un monólogo…
lo de la lectura rápida y eficaz… más bien debe ser enfocado al estudio… porque para la lectura por placer me parece un poco raro,.. que querrán decir eficaz?? que los chavales entiendan lo que están leyendo??
bueno, ya nos contará…DIGO.. NOS CONTARÁS! QUE TE TENGO QUE TUTEAR!!!ésto me recuerda a una anecdotilla que me ocurrió hace un par de años: vino un chico a mi estudio para comprarme unos trabajos. Lo primero que me dijo al entrar en el estudio fue: “QUIERO UN DIBUJO PRÁCTICO Y FUNCIONAL”!!! Yo flipaba!!!! práctico y funcional?????? un dibujo???? un dibujo no vale absolutamente para nada!!! en el sentido físico, claro!!! le dije -a veces soy un poco bruta- que lo único que podría hacer con un dibujo para que fuese práctico era el hacerlo un rollito y ponerlo al lado del papel del w.c.–… ejem… me pasé un poco!!! Pero me enfadé mucho, y no me encajaba ese título de doctorado en filosofía y letras del que presumía…
Bueno Alfredo, vaya rollete que te he contao -que os he contao a todos los que leeis este blog-!!!
Le tengo muy presente estos dias, estoy trabajando en un cómic del que también estoy trabajando el guión (mi guionista de cabecera está liado con un cortometraje,.. me ha puesto los cuernos) .. se trata de una fantasía surrealista un poco sórdida, y el dibujo lo haré en tricromía, es decir, solo con tres colores : blanco y negro, y el verde con más sentido simbólico que estético.
Espero poder enviarle el guión un día! aunque no quiero abusar y ponerle en un brete!
un besito muy grande Alfredo, y un abrazo enoooooooorme!!!!!!!
maria jose reche
14 de Noviembre, 2008 - 10:44
se me olvidaba!!!!!!!!! he subido dibujos nuevos al blog, por si los quieres ver!!
14 de Noviembre, 2008 - 17:56
Lectura eficaz…como dice Mª José, ese concepto me suena totalmente orientado al estudio…
Siempre se hace una lectura eficaz si cuando lees un libro te abstraes de la realidad, te introduces en él y lo pasas bien, cumpliendo así su objetivo. Porque… cuál es el objetivo de los libros??? Supongo que los hay de dos tipos: aquellos que quieren enseñar y aquellos que quieren entretener. (Qué piensas Alfredo?)
Recuerdo que cuando era pequeña tenía una asignatura cuyo nombre no entendía y era Comprensión Lectora y a lo que quería llevar era a que los niños llegáramos a entender qué era aquello que leíamos. Supongo que en Lectura eficaz irán por ahí los tiros…
Un beso!
16 de Noviembre, 2008 - 0:24
Lectura eficaz, ¿para quién o quienes?, ¿cual es el efecto que se espera lograr con la lectura?…un término que didácticamente suena muy bien,incluso, lingüisticamente, sin embargo es demasiado ambiguo para darle una definición correcta.
Un saludo
16 de Noviembre, 2008 - 3:24
María José, tu anécdota es buena. Yo conozco una parecida que me contó hace años una “jefa” de una editorial conocida. Me explicó que había encargado un cuadro a un pintor, que según ella era muy bueno, pero que se lo había encargado de un color determinado para que le hiciera juego con las cortinas. A lo mejor la eficacia de un cuadro es esa: que haga juego con las cortinas. ¿Y la eficacia de un libro? Pues… que sirva de cuña en una pata de una mesa para que no se mueva. ¿Se puede pedir más eficacia? Si pensamos que un libro sirve para algo, si pensamos que a nosotros nos ha servido para algo (lo que sea) ya ha sido eficaz.
Sigo mirando tu blog y me sigue sorprendiendo el trazo preciso y vigoroso de tus obras, y también la dureza con que tratas los temas. ¿Qué se cocerá dentro de tu mente?
16 de Noviembre, 2008 - 3:39
Andrea, ¿recuerdas esa famosa frase de Horacio: “delectare prodesse”, es decir, “deleitar aprovechando”? El término fue muy popular en el Siglo de Oro. Como tú hablas de enseñar y entretener, pues lo bueno sería que un mismo libro lograra las dos cosas, aunque no tiene por qué. Con un libro lo único que se debe hacer es leerlo, sumergirse entre sus páginas y, cómo no, juzgarlo.
16 de Noviembre, 2008 - 3:51
Fátima, has introducido una buena pregunta, que daría para mucho: ¿qué efecto se espera lograr con la lectura? Creo que según quien responda el efecto esperado será diferente. Lo de “lectura eficaz” me temo que siempre lo valoraría un docente, porque como ya se ha apuntado tiene más que ver con el aprendizaje que con otra cosa.
16 de Noviembre, 2008 - 16:52
Un texto, sólo es un texto cuando es leído. Me explico, un libro cerrado no es ningún texto, puede ser adorno en una estantería, pero no es un texto.
Cada vez que se lee un texto, se recrea, esto es cada uno lo lee a su manera única. El lector es el que constituye el texto, por eso, no es lo mismo que un niño lea un libro, y que ese niño lo lea 20 años después.
Las parábolas bíblicas son lecturas eficaces, en el sentido de que dan un ejemplo a seguir, y los personajes son intercambiables por nosotros mismos en cualquiera de los papeles. El de padre, el de hijos pródigos,de jornaleros…
Lo eficaz, creo que tiene que ver más con lo edificante, que con lo eficaz en tu “congreso”. Porque las instrucciones de una lavadora pueden ser eficaces y no edificantes… No sé si me explico.
Escribir es como construir una casa sin saber quién va a vivir dentro, y dejar muebles, ropa y comida dentro para que vivan los lectores. Otra cosa es lo que ellos puedan, o sean capaces de hacer con lo que hayamos escrito. De hecho hay escritores como Bulgakov o Kafka, que fueron incomprendidos en su tiempo…
Alfredo, lo único que puedo decirte es que hables de lo que realmente te apasiona a la hora de plantearte escribir un libro para los niños, o para los jóvenes, o para quién sea. Siempre se escribe para alguien.
16 de Noviembre, 2008 - 16:56
Yo tampoco entiendo muy bien qué quiere decir lectura eficaz. Hace poco, en una clase estuvimos hablando sobre lo que buscaban las personas con la literatura, si aprender (por ejemplo algo de historia), reflexionar sobre un tema, entretenerse… pero creo que es algo difícil no mezclar estas tres finalidades ya que un libro nos puede entretener, hacernos reflexionar y enseñarnos algún conocimiento a la vez.
Tal vez lo de eficaz se refiere al libro que cumple el objetivo para el que se escribió. Por ejemplo, si un escritor quiere “ remover las conciencias´´ respecto a algún tema y lo consigue, su libro habrá sido una lectura eficaz… No sé. Bueno, yo también tengo curiosidad por saber cómo lo enfocarás.
Besos ^^
16 de Noviembre, 2008 - 20:22
Tienes razón en lo que dices, quizás no todo el mundo lo vea así, toda la razón.
No podría olvidar al escritor que más me marcó, sobre todo, porque cuando te conocí, ví que no eras alguien ajeno a tus lectores, sino todo lo contrario.
No, no lo he dejado, de hecho, estoy estudiando periodismo por eso. Pero las musas ya no vienen a mí como antes. Así que, a penas escribo cosas, pero mi mente inquieta no para.
Besos Alfredo.
16 de Noviembre, 2008 - 23:17
¿Por qué la literatura debe/tiene que ser eficaz? No sé si me gusta utilizar esa palabra. Creo que la literatura es lo eficaz que cada uno deje/quiere que sea.
Hay tantas literaturas como personas; tantos significados como ojos que leen un libro. Yo ya he dejado de pensar que las personas que no le “sacan su jugo” a un libro es porque no tienen una lectura eficaz de él. Simplemente para muchos la literatura es un mero pasatiempo, una forma de hacer más cortos los trayectos de metro o autobús. Y no creo que sea peor o mejor que los que acaban sacando un análisis más profundo del mismo libro. La literatura, la lectura es libre. Y así es como nos hace: Libres. Para pensar, para sentir, para disfrutar, para todo…
Acabo de terminar de leer “El violonchelista de Sarajevo” y no ha sido una lectura eficaz. Más bien ha sido un vapuleo de sentimientos encontrados, una forma de recobrar vivencias de una amiga Bosnia, una forma de no dejar que el paso de la historia olvide el sufrimiento, el dolor, la masacre. Una forma de aprender que la civilización no es civilizada.Una forma de extraer pensamientos más allá de los folios de una encuadernación mimada. Ha sido una forma de cerrar las tapas, y de que me acompañara el libro, los pensamientos y las emocioes allá dónde iba. ¿Eficaz? No lo creo. Tengo la sensación de que me he dejado muchas cosas en el libro, y eso que he mirado más allá de las frases. Al acabarlo, lo dejo en mi estanería con la seguridad de que lo volveré a leer (y pocas veces me ocurre esto), puesto que el vapuleo interior ha dejado muchas cosas que en una segunda lectura, disfrutaré.
¿Ha sido una lectura eficaz o un libro eficaz? ¿Eficaz? ¿Zacife? No… ha sido un libro que ha pasado por mi persona, dejando una huella profunda en mí. Eso, sí que ha sido eficaz.
Creo que se debería dejar de dar vueltas y más vueltas con palabrería innecesaria, y dejar rienda suelta al interior del libro y de la persona; eso, sería más eficaz.
Un saludo desde la eficacia de la comunicación.
17 de Noviembre, 2008 - 1:43
Un cálido saludo de Myriam, de Argentina.
Hablar, disertar sobre “Lectura Eficaz”. Qué dura tarea. Hay “marcas registradas” en las políticas culturales, son como lugares comunes y también ideas prefabricadas, tal vez préstamos del pensamiento de los creativos de márketing, préstamos tomados en un intento deliberado o, peor, inconsciente, de promover una actividad que se cree moribunda. Pero el engendro “lectura eficaz” tiene más recovecos, porque supone cierta ineficacia, o en el acto mismo de leer, o en la existencia misma del material de lectura. ¿Qué tendría que hacer con la eficiencia la lectura? ¿Es que alguna vez han sido buenas amigas? Lectura, ¿qué hace? Dejar enseñanzas, educar, en suma. Divertir, tal vez. Ejercitar el discernimiento ético y estético. ¿O acaso un libro o su lectura deberían ser responsables de traer de nuevo al mundo silencioso de la biblioteca a tantos jóvenes más interesados en no leer que en leer? Ah, la eficacia esperada en del tamaño del globo. Cuánto para un libro.
La combinación de “lectura” con “eficaz” parece un casamiento forzado, ambiguo, desalentador. Me atrevo a decir, un casamiento por interés. Me sugiere “peces prácticos” como una disparatada jitanjáfora, o, más desesperante,y debe ser por mi espíritu de comicidad, “lectura eficaz” me parece un oxímoron.
Lo más maravilloso que han tenido en mi vida los libros ha sido, justamente, su completa ineficacia. Claro que los libros sirven para guardar hojas o pétalos entre sus hojas, o para practicar, con una pila en la cabeza, el arte de caminar con equilibrio. A ciertos cantantes, adoptando una posición sedente, les sirven para practicar higiene respiratoria, de vuelta apilados, esta vez en sube y baja sobre el estómago. Muy útiles son las lecturas de ciertas revistas femeninas, algunas más eficaces que otras –depende de su mano para cocinar, para maquillarse o para plantar tulipanes-. Sin duda, en utilidades, hay dos lecturas que ganan por mucho a las de cualquier libro: las de los libros de balances y las lecturas de propaganda política. Esas sí que son lecturas eficaces. La verdad es que tratar de aplicar a la lectura una palabra tan restringida a sí misma, tan –oh, otra vez la tautología- eficaz como la palabra eficaz, logra una desensibilización del acto de leer. Caramba, acabo de descubrir que quien acuñó aquello de “lectura eficaz” tiene grandes represiones.
Si nos calzáramos una mente de aquellas que miden, por ejemplo, las bondades pedagógicas de ciertos actos y experiencias, ese bisturí mitad humanista y mitad burocrático que es la pedagogía escolar, comenzaríamos a destripar especímenes en busca de la eficaz eficacia, y ya tanto que caeríamos en pleonasmos de disección : por aquí cien noches de las mil, por allí los dientes de Moby Dick, y entre septiembre y junio la caperuza roja de ya sabremos quién más adelante, pero el lobo no, por lo menos hasta principios del próximo año, porque antes no sería eficaz.
Sin duda, “lectura eficaz” no es una tautología, ya he dicho que para mí es todo lo contrario, pero tratar de inventar una tautología serviría para desentrañar qué cosa es “lectura eficaz”. Aquí está, justamente la encontré. Es la delicia ridícula de “lectura leída”, que ya no nos suena tan mal en “teatro leído”, aunque sin embargo -por algo de las convenciones- aceptamos y comprendemos qué cosa es “teatro leído”, aunque el teatro mismo sea, de por sí, un género literario que, además de representado, tiene que ser leído; pero, no obstante, cuando el teatro se representa con puesta en escena y “de memoria” –que sería lo más cercano a teatro no leído- parecería que dejara de ser un género literario. ¿Es eficaz la lectura del teatro, o sea, el teatro en cuya puesta en escena los actores no actúan “de memoria” las líneas? Yo creo que es eficaz en tanto es lo más cercano que tenemos a comprobar que el teatro es, justamente, un género literario antes que un género dramático al que, como el cine, el padre escritor ya no se le adivina. Pero ¿no será, entonces, que le han encargado otra cosa? Es claro: una ponencia, una charla, una conferencia, tiene algo de teatro. Le están pidiendo que lea, es obvio, y que lo haga eficazmente, sin traspiés, sin hesitaciones, sin dudas. La voz, clara, y la enunciación, maestra. Usted leerá en una conferencia a la que nosotros no asistiremos, y vale la pena, por eso, presentir cómo será. Como un hecho teatral, y con la eficacia de la lectura a su disposición y con un vaso de agua y un micrófono que en primera instancia se resiste a sus funciones con un par de silbidos ensordecedores. Así, como un mago, usted dirá esta jitanjáfora de “lectura eficaz” y se referirá a todo lo que quiera pero como si hablara de la materia oscura del universo. A partir de entonces, “lectura eficaz”, virgen cielo que espera que lo llenen de contenidos estelares, será todo aquello que usted diga, que se lo nombrará el primer adelantado de la lectura eficaz. Y será revelador. Y aquél reprimido que acuñó primero las palabras, se morderá los labios viendo qué buena mano tiene usted para los tulipanes.
Dos besos.
17 de Noviembre, 2008 - 1:46
Me ha parecido muy interesante la intervención de Natalia, plantea una cuestión interesante: ¿un libro tiene un objetivo?
Recuerdo un comentario que me hizo una vez un amigo en una de sus exposiciones de pintura, acerca de un cuadro hiperrealista. En él se mostraba el horror de la guerra; una calle llena de cadáveres. Sin embargo, los comentarios que hacían los espectadores cuando se paraban delante del cuadro eran del tipo, >, >. Mi amigo opinaba que aquel cuadro había sido artísticamente un fracaso, aun siendo todo un éxito como obra en la galería de arte.
Quizás todo se reduzca a que en cualquier expresión artistica los teóricos pretenden definir conceptos para los que no hay palabras, incluso, los propios artistas (en alguna fase de su carrera profesional) buscan comprender los extraños mecanismos que encierran dentro de sí.
Pido disculpas por la extensión.
Un saludo
22 de Noviembre, 2008 - 3:48
Ocasiones, ya sabes que las musas son vagas por naturaleza y no bajan porque sí de su mundo. Solo existe un conjuro para llamarlas: trabajo, trabajo y trabajo. Y el trabajo continuo hace milagros. Pruébalo.
22 de Noviembre, 2008 - 3:53
Srta. Julia: la pregunta clave, sin duda, es la que tú planteas. ¿Por qué la lectura tiene que ser eficaz? ¿Por qué nosotros mismos debemos ser eficaces? No conozco el libro que citas, aunque lo he visto mucho por las librerías últimamente. Eso sí, si el libro ha dejado una huella tan honda en ti, eso basta para poder considerarlo eficaz.
22 de Noviembre, 2008 - 4:05
Myriam, un saludo con acento argentino para ti. Sí, además de todo lo que se ha comentado, “lectura eficaz” es una marca registrada por una editorial para un método, plasmado en un tipo de libros con apéndices y cuadernillos complementarios de trabajo. El casamiento de las dos palabras se puede entender como forzado o no. Lo ideal sería que, sobre todo para los jóvenes, lo eficaz fuese leer. Y si todos leyesen espontáneamente sobrarían los métodos de lectura eficaz.
Cuando tanto se habla de la desaparición del libro, o de su sustitución por el electrónico, cada vez más perfeccionado, muchos se alarman y se formulan preguntas; pero las preguntas no tienen que ver con la desaparición del objeto llamado libros, sino con la desaparición acelerada de lectores.
22 de Noviembre, 2008 - 11:27
FJ, puede entenderse también como tú dices, y además la expresión “lectura eficaz” se presta a esa identificación, casi con un matiz hasta religioso: lectura edificante. Yo no lo veo por ese lado. Una lectura puede ser “eficaz” sin que necesariamente nos aporte algo, y menos normas de conducta. Yo insisto que la única eficacia que entiendo debe estar en el aprendizaje: cuanto mejor aprendamos a leer, pues eso, mejor.
En la conferencia ya he dejado claro que hablaré de lo que quiera, sin ceñirme a ningún guión previo. Ya habrá otras personas que hablen de la lectura eficaz, de sus métodos y excelencias
22 de Noviembre, 2008 - 11:33
Natalia, habría estado bien que nos contases las conclusiones de vuestro debate. Pero me gusta lo que dices al final: un libro es eficaz si cumnple el fin para el que el escritor lo ha escrito. Solo alguna duda: ¿los escritores escriben con algún fin? Casi todo el mundo responderá que sí, incluidos gran parte de los propios escritores. Pero estoy convencido de que hay escritores que no saben muy bien por qué escriben y que no se plantean ningún fin. Tan solo necesitan escribir como respirar.
22 de Noviembre, 2008 - 11:44
Fátima, enlazando con el comentario de Natalia (que te había gustado), es cierto que muchos creadores no se plantean un fin último y preciso de su obra y, si se lo plantean, se da la paradoja que tú señalas, que ese fin, esa intencionalidad, no sean entendidos. Y no solo eso, sino que sean malinterpretados. Pero así es la comunicación artística. Y a mi me parece bien. Un pintor puede pretender decir algo con un cuadro y yo, cuando lo vea, entender otra cosa. Lo mismo pasa con la música, la literatura o cualquiera otra manifestación artística.
23 de Noviembre, 2008 - 11:50
Bueno, al final yo creo que la finalidad de “puro entretenimiento´´ no quedó muy bien vista. Ah, tienes razón en lo de que muchos escritores escriben porque lo necesitan, sin más finalidad que esa ^^
23 de Noviembre, 2008 - 15:52
Sí, sí, Natalia, yo deseo que un libro, además, me “entretenga”. Me apunto.
5 de Febrero, 2009 - 19:56
Espero de que nos diviertas porque el 5 de febrero de 2009 vienes a mi clase en Polinyà
(Barcelona).
10 de Febrero, 2009 - 14:30
Hola soy una chica de el pilar maristas y me a encantado el libro de EL MONSTRUO Y LA BIBLIOTECARIA por cierto es muy divertido y tu tambien soy de 4c .Un beso .
ALIDA