Página personal de Alfredo Gómez Cerdá

Feria del Libro de Madrid

Feria Libro MadridNo pienso dar datos sobre la Feria del Libro de Madrid. Ya los dan todos los medios. Acudí a firmar por primera vez a la Feria en 1983, recién publicado mi primer libro, “Las palabras mágicas”, y desde entonces no he fallado ni un solo año, y van… ¡veinticinco! Muchas veces me he planteado pasar definitivamente de la Feria y olvidarme del calorazo infernal de las casetas, en esas tardes en que el sol derrite hasta el asfalto del Paseo de Coches de El Retiro; de la incomodidad de los taburetes en que las editoriales suelen acomodarte (es un decir), que siempre tienen tres patas en vez de cuatro; de la sensacíón inevitable de mono de feria, temeroso de que alguien te arroje cacahuetes; de la gente que te pregunta que si has escrito libros rárísimos, como “El aprovechamiento ideal de las cisternas de los inodoros durante el siglo XXI”, o cosas por el estilo; del agobio de la multitud que pasa, que se detiene, que se aglomera a veces, que espera para que les dediques un libro con una frase ingeniosa… Una vez me dijo un niño: “Me has puesto la misma dedicatoria del año pasado”, y creo que por lo bajo debió de pensar: “¡Vaya mierda de escritor, que no sabe cambiar de dedicatoria!” Otro se quedó mirando lo que le había escrito y, satisfecho, me dijo: “¡Cómo se nota que eres escritor!” Crecieron mi orgullo y mi autoestima, hasta que al momento añadió: “Eres el único que no me ha preguntado si Cayetano -que era su nombre- se escribe con elle o con y griega.” Pasa gente que no conoces de nada y te hace una fotografía sin pedirte permiso. Algunos papás se empeñan en que te fotografíes con sus hijos después de firmarles el libro. En fin… solo estoy contando anécdotas y algunas sensaciones que he tenido muchas veces y que me han llevado a pensar que lo más sensato que debería hacer era salir corriendo de allí. 

Pero pasan otras cosas -cosas que no tengo ganas de contar ahora- y por eso, una vez más, acudiré a la Feria del Libro de Madrid.

El sábado día 31 de mayo, por la tarde, estaré en la librería Kirikú y la Bruja. El sábado día 7 de junio, por la tarde, estaré en la editorial SM. El domingo día 8 de junio, mañana y tarde, en la editorial Edelvives. También participaré en una mesa redonda sobre la literatura juvenil, con reputados expertos, critícos literarios, afamados colegas, etc. Será el día 1 de junio, por la tarde. ¿Qué pinto yo en ese acto? 

10 comentarios sobre “Feria del Libro de Madrid”

  1. laura dijo:

    No dejes de hacerlo, es importante, para muchas personas, que sigas estando allí cada año. Tú puedes ser siempre el mismo, pero nosotros somos cada uno diferentes.
    ¿Podrías Re-dedicar un libro?. Ya me entiendes.
    Ah, y perdón por la desaparición momentánea.
    Cosas laborales.
    Segimos en contacto.

  2. Julia dijo:

    Yo también espero que no dejes de hacerlo. Además, seguro que en esas ocasiones siempre se vivencian momentos preciosos…

    Este año intentaré ir a la Feria del Libro de Madrid por primera vez, así que aprovecharé para llevar algunos libros y así sobre-cargarte de firmas y firmas!!

    Un saludo

  3. Almezzer dijo:

    Laura, espero que la “desaparición” haya sido al menos fructífera, aunque sea desde el punto de vista laboral. A veces es básico que lo laboral sea fructífero para que el resto de nuestra vida pueda acercarse a lo que de verdad deseamos.

    Yo he dedicado libros dos y tres veces, pues en alguna ocasión me ha llegado un niño diciéndome que el libro se lo había dedicado años atrás a algún hermano, pero que él lo había leído y quería que se lo dedicase también. ¿Eso es re-dedicar? Creo que no. Pienso que tú te refieres a dedicar un libro dos veces a la misma persona. No recuerdo haberlo hecho, pero me parece bonito, muy literario. Se podría escribir un relato; bien desde el punto de vista del lector, que se acerca en dos ocasiones al escritor con el mismo libro; o bien desde el punto de vista del escritor, que ve la dedicatoria antigua cuando se dispone a firmar el libro. Muy literario. ¿Por qué no escribes el relato, Laura?

  4. Almezzer dijo:

    Julia, espero que te resulte interesante la Feria. En el fondo recuerda al Gran Bazar de Estambul, o Khan el Kalili de El Cairo. En vez de bolsos de piel, relojes falsos, especias, frutos secos, orfebrería, cajas de madera tallada, etc. se venden libros y, en la mayoría de los casos, los escritores son los voceadores que atrapan al visitante incauto. Además, aqui, en vez de obsequiarte con un té con menta, te obsequiarán con una cuchufleta o algo por el estilo.

  5. Jorge dijo:

    Allí estaré, alguno de los días que vas tú.
    Y me pasearé asomándome por las casetas que, como decía creo recordar que Manuel Vicent, se dividen en dos: las que tienen bicho y las que no tienen bicho.

  6. Laura dijo:

    Yo me refería a dedicar dos veces el mismo libro, y a la misma persona. Tienes razón…suena literario. ;)

  7. Reyes dijo:

    Pues a mí me encantaría pasear alguna vez por la Feria del Libro de Madrid, precisamente por el calor. Vivo en una ciudad gélida y aún en junio, a veces pasamos por las casetas como quien pasa revista a las tropas, sin poder detenernos todo lo que quisiéramos, por el aire, el frío y este año me temo, que será por la bendita lluvia que no llegaba y ahora no se va.
    Tengo costumbre de hacer una de las visitas a la Feria con mis hijos y regalarles un libro elegido por ellos (ajustándose a un presupuesto, claro). A buen seguro, nosotros seríamos de los que te atormentaríamos con “dedícame este libro” o “permíteme una instantánea…” o sea, un horror.
    Como Luís Moya le decía a Carlos Sainz: “por Dios, trata de arrancarlo”, yo te digo: Por Dios, trata de acudir” sigue acudiendo a las Ferias, pese a los pesares.
    Hazlo porque me consta, que en este país hay niños que no se pararían en Disneyland para obtener un autógrafo de Goofy, (los niños de ahora se las saben todas y no dudan de que bajo el disfraz de perro, hay un mortal como ellos mismos); sin embargo harían fila por tiempo indefinido por conocer el rostro y tener una dedicatoria de quien les ha llevado a una historia fantástica, bella, fascinante, increíble o creíble. Del autor de los libros con los que tanto han disfrutado, sí llegan a dudar que sea de carne y hueso y de que se siente en un taburete de tres patas. Quien inventa esas historias, no puede sentarse ahí…
    Permíteme una sugerencia para no sufrir los calores de Madrid: algún año puedes acudir a la Feria del Libro de la Ciudad Gélida.

  8. Almezzer dijo:

    Reyes, como decía en el comentario, hay otras cosas por las que sigo yendo a la Feria cada año. La cuestión es ponerlas en una balanza para ver hacia qué lado se inclina el fiel. El problema principal es que la Feria cada vez trata más al libro, e incluso al autor, como mercancía. Sí, a veces te sientes como un “producto” de esos que se ofertan por ahí: “Llévese el libro dedicado por el autor y le regalamos un sombrero de paja con la propaganda de la editorial.” Algunos, a pesar de los pesares y de las leyes implacables e injustas del mercado, seguimos pensando en lo que un libro tiene -o debe tener- de literatura. Pero, ya ves, caigo año tras año. E incluso, recaigo, pues acabo de comprometerme para ir el día 21 a la Feria del Libro de Puertollano. Sí, sí, no estaría mal pasar también por la de la Ciudad Gélida (ya veo que la has reconocido). Al menos, me encontraría allí con gente encantadora, como tú.

  9. Artemisa dijo:

    Lástima que no he podido ir este año a la feria, pero sí iré el que viene. Creo que a muchos lectores nos hace una ilusión tremenda veros las caras y pensar: “Mira, éste es el escritor. No me lo imaginaba así de… así”. Y mira que odio el calor y las aglomeraciones de gente, así que sé lo cansino que deberá resultaros… pero son esas cosas que no mencionas por las que vamos y por las que, esperemos, vengas tú.

  10. Almezzer dijo:

    Artemisa, espero verte el año que viene. Es verdad que me quejo de algunas cosas, pero hay otras, como tú has observado bien, que no menciono y que son las que me hacen acudir año tras año a la Feria del Libro. Esta vez la primavera -tan imprevisible- se ha portado bien con los escritores y no ha convertido las casetas en calderas en ebullición. Incluso, algunos días hasta hemos pasado frío.

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