Página personal de Alfredo Gómez Cerdá

Pekín

estadio olímpico de Pekín

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No sé por qué lo abrí. Era uno de esos correos que de repente aparecen y que, por lo general, te remite alguien conocido. Yo he avisado ya a todos mis conocidos que no suelo abrir estos correos y que directamente los envío a la papelera. Sí, ya sé que algunos contienen fotografías preciosas, espectaculares, impresionantes, acompañadas de unos textos en apariencia poéticos con conocimientos para vivir mejor, en sentido metafísico. Esos textos, además, suelen atribuirse a personajes conocidos del mundo de la literatura, o de la cultura en general. Creo que García Márquez y Mario Benedetti se llevan la palma.

Pero en esta ocasión, en contra de mi criterio, abrí el correo recibido y descubrí que hablaba de China y de los próximos Juegos Olímpicos de Pekin. Se denunciaban los desmanes, abusos y atropellos contra los derechos humanos del gobierno chino y, en el fondo, había un boicoteo implícito al hecho de que una ciudad de este país organizase un acontecimiento deportivo de tal magnitud.

No haré ni una sola rectificación y está de sobra demostrado que el gobierno chino es repudiable por muchas cosas, desde la invasión del Tíbet hasta la pena de muerte, pasando por infinidad de asuntos de mucha gravedad. Pero esto me hace pensar que todos, desde el ámbito personal de cada ciudadano hasta el general de un país entero, necesitamos tener a mano “un malvado” sobre el que volcar nuestra irá y descargar nuestra conciencia. Todos los tiranos del mundo -los que usurparon el poder y los que llegaron a él por las urnas- están encantados con que China organice los Juegos Olímpicos, porque así todos alzarán su voz contra la “dictadura” ajena, para tratar de conseguir que no se hable de la propia. El gobierno de Estados Unidos lo critica y se olvida de la brutalidad inhumana de Irak. El gobierno de Itala lo critica y trata de minimizar que el 70 % de los italianos está a favor de leyes xenófobas. Europa entera se horroriza de China, por un lado, y recorta derechos a sus ciudadanos, por otro. De los dictadores del Tercer Mundo, mejor ni hablar. Pero los malos, los malísimos, son ellos. Esta vez les tocó la china a los chinos.

8 comentarios sobre “Pekín”

  1. Julia dijo:

    Tienes mucha razón en tu comentario. Es demasiado fácil proyectar en otros países todo aquello que nosotros -en el nuestro- de una manera u otra, hacemos. Demasiado fácil criticar, hondar en la herida ajena… en vez de intentar curar la propia.

    Sí, China tiene cosas que no nos gustan, que no entendemos… desde nuestra cultura, desde nuestra posición de pseudopaísesricosquelocontrolanysabentodo. Pero eso, no les hace peores.

  2. Almezzer dijo:

    Coincidimos, Julia. Pero, fíjate, China es un país muy poderoso y todo Occidente tiene enormes intereses económicos allí. Por eso, ladrarán contra China, pero no se atreverán a dar un paso más. Los intereses económicos marcan el rumbo del planeta, nos guste o no, y no importa que el rumbo sea equivocado y nos lleve a la deriva. Ante los intereses económicos no valen de nada la ética, la decencia ni el sentido común. El Primer Mundo se lleva las manos a la cabeza por las guerras del Tercer Mundo, pero al mismo tiempo vende las armas a los contendientes.

  3. Julia dijo:

    Muy cierto todo lo que dices. Es realmente indignante las cosas que se pueden llegar a hacer por/para el dinero. Triste que nosotros -tan pequeños e insignificantes- gritemos en voz alta y sean acalladas, ninguneadas e, incluso, burladas. Una se plantea muchas cosas a la hora de levantarse por la mañana, leer las páginas de los periódicos, ver la televisión… y darse cuenta -con el tostada mojada en el café- que las cosas, nos gusten o no, no van a cambiar. Que hay esos ASQUEROSOS INTERESES ECONÓMICOS que se esconden tras el abanderamiento de “lo hago para el bien de mi pais, de mis conciudadanos…” dejan a muchas personas sin nada, o con todo… lo peor.

    Es tan triste, doloroso, indignante, cruel, despiadado que a una solo le dan ganas de llorar. Pero en vez de eso -y al estar ya tan asquerosamente acostumbrados e inmunizados contra las desgracias que van más allá de la puerta de nuestra casa- que cambiamos el canal, ponemos la tertulia mañanera y le damos un mordisco a la tostada, a la par que la volvemos a introducir en el café, tragándonos las lágrimas, porque las cosas… no van a cambiar.

  4. Almezzer dijo:

    Julia, a veces pienso que poco a poco las personas se irán concienciando. Y es cierto que mucha gente se rebela contra tanta injusticia y desigualdad. Pero creo que por cada persona que toma conciencia, diez mil se vuelven indiferentes. El poder nos quiere indiferentes. Y el poder, claro, tiene mucho poder.

  5. Jorge dijo:

    Hay muchas cosas de este estilo que me queman. Pienso, por ejemplo, en cómo países con armas nucleares tienen el cuajo (por no decir, los santos cojones, ¡uy, ya lo he dicho!) de decirles a otros que no las fabriquen. “Yo las tengo, pero por que sé usarlas, vosotros, analfabetos desalmados, a saber qué haríais con ellas.”
    En estos casos, predicar con el ejemplo… nada de nada.
    Y como esas cientos.

  6. David Diepa dijo:

    Efectivamente, siempre se busca un culpable ocasional para todos los males. Siempre suele ser alguien externo. Por lo visto los asesinos son asesinos de por sí, no son fracasos en parte de la sociedad. Aunque cuando son triunfos, muchas veces buscan atribuciones compartidas a pesar de ser de personas concretas. Eso de…Eres malo, somos buenos..

    El mundo se va resquebrajando, pero a la vez se va uniendo. Un día quizás, todo cambiará. Y la gente que hace andar el planeta se plante y diga: ¡Estoy aquí!

    Un abrazooo!!!

  7. Almezzer dijo:

    jg y David Diepa, creo que ha llegado ya el momento de que la gente empiece a plantarse en serio por tantas y tantas cosas… Algunos lo empiezan a hacer, pero están tan solos que resulta patético. Gracias, David Diepa, por tus palabras.

  8. leo dijo:

    Mientras no nos dé por montársela a la viejita que se nos cuela en la cola del supermercado…
    Una entrada muy lúcida, Almezzer: así somos los humanos. Me quedo pensando en cómo lograr que esos boicots sirvan para algo (y sean más congruentes)
    Un saludo.

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