Caminen por las paredes
El cartel de la fotografía puede verse en un conocidísimo bar del centro de Madrid, en el mismo en que Pablo Iglesias, hace ya más de cien años, fundó el PSOE. Hay muchos carteles curiosos que podemos encontrar en los sitios más inesperados. Recuerdo uno en una taberna de Sevilla que decía: “No escupir en el suelo.” Parece lógicio e higiénico, pero lo inquietante es que daba pie a pensar que sí se podía escupir en otros lugares del establecimiento. El verano pasado, en el barrio de San Blas, en la ciudad de Cuzco (Perú) vi un cartel en una calle que decía: “Se prohibe efectuar sus necesidades fisiológicas y pintar en las paredes bajo pena de multa y arresto.” A eso se le llama matar dos pájaros de un tiro. Seguro que todos los mirones de este blog podrían comentar la leyenda de algún cartel que un día les llamó la atención.
Volviendo al de la fotografía, me hubiese encantado que dijese justamente lo contrario, algo así como: “Pisen las paredes, asciendan por ellas, caminen por el techo cabeza abajo… Si lo consiguen, habrán atravesado una frontera mágica. Piérdanse al otro lado. Y si algún día tienen a bien regresar a nuestro mundo, no se olviden de contarnos todo lo que vieron y sintieron allá.”



25 de Marzo, 2008 - 14:58
Oh, yo recuerdo uno de una tienda de la calle Hortaleza, en Madrid, que decía en inglés, francés y castellano algo así como:
“Digan buenos días al entrar, pidan las cosas con educación y por favor, y despídanse al salir”
25 de Marzo, 2008 - 16:31
Pues… no me parece mal el cartel de la tienda de Hortaleza, Kaya, aunque suena un poco imperativo. Las buenas formas nunca están de más y yo creo que implican muchas cosas (no solo buena educación). Seguro que a todos nos ha ocurrido alguna vez entrar a un lugar donde había una persona, dar los buenos días y no obtener respuesta alguna o, como mucho, oír un ruido extraño (mitad mugido y mitad rebuzno). Como en otras muchas cosas, la ley de la ciudad no contempla sutilezas como la de ser amables con nuestros semejantes. En los pueblos se vive de otra forma. Hace poco estuve dos días en un pueblo de Asturias y comí en el mismo restaurante. Me llamó la atención que todo el mundo que entraba o salía, al pasar por cada mesa con comensales (daba igual que fueran dos que veinte) repetía eso de “Que aproveche”. En Madrid, donde vivo, esa expresión se ha convertido en un anacronismo.
26 de Marzo, 2008 - 9:07
Te dejo aquí unas pildoritas que no admiten explicación, hablan por ellas mismas:
Cartel en la sala de espera de la consulta de un médico:
«Aviso: Por favor, no intercambiar síntomas. Es muy difícil diagnosticar después».
Pegatina muy grande en la luna de atrás de los taxis de Buenos Aires:
«No robe, el Gobierno no admite competencias»
En una tienda de objetos usados:
” Se vende crucifijo marca INRI”
Sin hablar de los que se ponen en los inodoros, que no transcribo por problemas escatológicos…:)) pero que no tienen desperdicio, valga la redundancia.
Y para confirmar tu último post, sí, en Asturias somos muy cumplidos….hasta años de cuando en cuando…
y con una retranca que no veas, hacemos nuestro eso de : el humor empieza por uno mismo.
Y yo lo termino aquí mismo en esta linea, pero sólo por hoy, aviso.
26 de Marzo, 2008 - 17:26
Ana, yo quería “filosofar” un poco con el letrero que vi en Casa Labra, que es el bar en cuestión donde Pablo Iglesias fundó el PSOE (son típicos los pinchos y las croquetas de bacalao), pero tus citas nos transportan directamente al humor, que no está mal. Añadiré el texto de un cartel que vi una vez en una clínca de Madrid: “Doctor Estaca. Ginecólogo.” Verídico y algo inquietante (al menos).
26 de Marzo, 2008 - 21:45
Ciertamente, Almezzer, en los pueblos (y en Asturias en general, porque para mí -castellanita vieja- eso es como otro universo) se vive de otra forma, y aún se mantienen algunas fórmulas de cortesía que aquí, en la gran ciudad, han caído en desuso.
Madrid, por otra parte, es un monstruo que absorbe y despersonaliza al individuo: eres uno más entre varios millones, por lo que es extraño que alguien que no te conozca te salude por la calle. Es más, yo tengo vecinos que ni me miran cuando coincidimos en el ascensor.
En Madrid las relaciones entre desconocidos son frías, distantes y en muchas ocasiones hasta agresivas. Lo odio.
Eeehhh… Volviendo al tema de la entrada, me acabo de acordar de un cartel que había en la puerta de un garaje en La Manga, al lado del apartamento donde veraneábamos hace algunos años. Decía:
“¡Cuidado! Carece de cédula de seguridad”
27 de Marzo, 2008 - 19:53
Mmmmmmmmmm…
Y no será tu cartel, que no él de la foto, un cartel venido de A través del espejo?
Enhorabuena por el blog, es un rincón de lo más entretenido.
27 de Marzo, 2008 - 20:38
Contaba el actor Javier Cámara una anécdota muy buena sobre sus primeros días en Madrid. Al entrar por primera vez en su vida en un vagón de metro abarrotado de gente, le dio por decir: “Buenos días”. Lo peor no es que nadie le contestara, sino que incluso se apartaban porque pensaban que era un zumbado.
Así estamos en la capital.
28 de Marzo, 2008 - 13:14
Para protegerme del calor asfixiante entré en una iglesia de un pueblo polvoriento de la provincia de Oaxaca, México. Allí encontré un cartel, escrito a mano, encima de la pila bautismal que rezaba:
“fabor de no vever el agua”.
30 de Marzo, 2008 - 0:37
Jorge, lo de Javier Cámara está bien; pero no sé si será cierto, aunque él lo cuente. Esas historias siempre son muy literarias (o cinematográficas). ¿A quien no le gusta adornar su biografía con esas anécdotas? Ese comportamiento recuerda inevitablemente a Paco Martínez Soria haciendo de garrulo en Madrid; o también una peli de Cocodrilo Dundee, en la que el personaje llega a Nueva York y al salir a la calle da los buenos días a todas las personas con las que se cruza, que son miles.
30 de Marzo, 2008 - 0:49
Bea, en tu comentario has dado la clave que ocultaba aquel cartel. Has dicho que entraste a una iglesia para protegerte del calor asfixiante. Así se comprende todo. Era el calor el que provocaba que los feligreses se lanzasen a la pila bautismal y se bebieran el agua. Por cierto, ¿sabes qué efectos produce el agua bendita en el estómago? Supongo que algunas propiedades debe de tener. ¿O no? Tendríamos que probarlo. La próxima vez que vaya a comer a un restaurante, cuando el camarero, después de tomar nota del menú, me pregunte: ¿y para beber?, le responderé: agua bendita, por favor.
31 de Marzo, 2008 - 11:08
Este cartel no tiene desperdicio:
http://img267.imageshack.us/img267/9329/sistemameteorologiconp9.jpg
A continuación voy a probar si se pueden poner imágenes en los comentarios: