Detrás de los cuadros
Queridas/os mironas/es: Si hacéis honor a vuestra reconocida facultad de mirar y observáis la fotografía del comentario, podréis descubrir una pared en la que se aprecian las huellas de un cuadro -que estuvo, pero que ya no está-. Siempre me han parecido tristes las huellas que dejan los cuadros cuando son descolgados; tienen algo de nostalgia y de desasosiego. Es inevitable preguntarse qué era lo que estaba allí colgado y, sobre todo, por qué fue descolgado. Siempre hay una historia impregnada en esa mancha que queda en la pared. Y esa historia puede sobrecogernos de pies a cabeza si un buen día descubrimos esas huellas en las paredes de nuestra casa. Seguramente nuestra casa ya nunca volverá a ser la misma, ni tampoco nuestra mirada.



6 de Marzo, 2008 - 11:53
me has quitado la palabra de la boca: “sobrecogedor”
6 de Marzo, 2008 - 13:47
Me ha recordado las arrugas del tratero de la tía Angelines. Y como Emilio se pasaba las horas muertas mirando las mismas manchas y viendo cada vez una historia diferente como cuando se mira las nubes.
6 de Marzo, 2008 - 15:25
Me ha encantado este tema. Tiene elementos que remueven.
El paso del tiempo va dejando huellas de un modo lento e imperceptible. De hecho, hasta que no desaparece el cuerpo que las creó, apenas reparamos en ellas.
8 de Marzo, 2008 - 10:52
Mi camino ha estado lleno de cambios desde niña, pocos de ellos elegidos por mi. Hay un momento para la nostalgia incluso cada día, porque todo lo que nos rodea, como un cuadro forma parte de lo nuestro. Para mi una de las experiencias más dolorosas fué la de dividir libros. Inmediatamente en mi caso la reacción es tapar huecos lo antes posible, en las paredes, en los armarios e incluso en la cama, anunque sea con el propio cuerpo. En el caso de paredes, lo de pintar va de miedo.
Las pérdidas de las personas son insustituibles, pero siento que siempre están conmigo de algún modo…
La nostalgia da para mucho, es un globo que se puede hinchar todo lo se quiera y en el cual cada uno elige y cambia lo que vivió sin darse cuenta, sin ser consciente. Hacer un ejercicio de autenticidad con uno mismo cuesta, pero hace que el futuro sea más auténtico.
9 de Marzo, 2008 - 1:13
Hermosa metáfora la de las huellas en la pared del cuadro descolgado. Pero los mirones debemos tener cuidado : de tanto observar ese vacío en la pared, puede que nuestros ojos acaben colgados en ella. Justo después, quizá percibamos dos nuevos huecos en el rostro.
9 de Marzo, 2008 - 12:42
Qué bueno, qué cierto, qué desasosiego.
Esos cercos en las paredes no hacen sino recordarnos el constante cambio al que estamos sometidos. El vacío, la soledad inevitable.
O pintamos de nuevo o buscamos otros cuadros. O cambiamos de casa. O…
Un abrazo.
9 de Marzo, 2008 - 19:53
A donde te lleven, forastero, camina, deja huella y sigue el rastro que hay detrás de esa nube triste de polvo que abruma como la niebla.
14 de Marzo, 2008 - 1:37
Compruebo que los mirones son sabios y sensibles. Habéis llenado este comentario de hermosas palabras: “las arrugas del trastero de la tía Angelines.” Y algunas inquietantes: “quizá percibamos dos nuevos huecos en el rostro.” Como se ha afirmado tantas y tantas veces, el pasado no existe (ni tampoco el futuro). Solo somos un minúsculo fragmento de presente en constante ebullición. Y si es así, por qué estamos llenos de recuerdos y de nostalgia. Pesa tanto nuestro pasado que algunas veces hasta nos dobla el espinazo.
26 de Marzo, 2008 - 10:17
¿Alguna vez pensaste en escribir un libro? ¡El principio ya lo tienes! Te encuentras en tu casa que falta tu cuadro favorito… Muchas preguntas hay detrás, ¿cierto?
Tu blog es genial, felicidades :)