Mi amigo Teo
No voy a hablar ahora de mi amigo Teo Puebla como ilustrador. Hace casi veinte años que publicamos nuestro primer libro juntos y, desde entonces, la experiencia se ha repetido muchas veces. Hoy quiero hablar de Teo Puebla como pintor y animar a todo el mundo a que visite su última exposición, inaugurada el pasado miércoles en Salamanca.
No soy crítico de arte y, por consiguiente, me faltarán argumentos para comentar la obra de Teo; pero como un observador curioso y sensible, como mirón empedernido, tengo que decir que la obra de pocos pintores contemporáneos me conmueve tanto como la suya. Todos los cuadros de Teo, elaborados con trazos gruesos y firmes, tienen una fuerza impresionante y sobrecogedora. No puedes permanecer indiferente frente a ellos y entenderé que algunas personas aparten la mirada avergonzadas. Sí, porque Teo nos muestra constantemente el lado más oscuro y vil del ser humano y, por contraste, se sirve en muchos casos de niños. Niños ensimismados, tristes, oprimidos, explotados, asustados… Solo hace falta echar un vistazo a esos niños para preguntarse de inmediato por la causa de tanto dolor y por qué casi nadie hace nada por remediarlo.
En medio de de este arte vacío, inocuo, ineficaz y mediocre que nos inunda por todas partes, un arte estrangulado por su propia petulancia y dormido en la resaca de su autocomplacencia, la obra de Teo Puebla se engrandece a los ojos de quien, simplemente, quiera ver y entender.
Además, y por primera vez, se muestran al público algunas obras del proyecto en el que Teo se ha embarcado en los últimos años, que resume con el nombre de “Gracias”. Gracias a todas aquellas personas que creyeron en algo y que fueron capaces de luchar por ello hasta las últimas consecuencias, sabiendo que al final de su lucha solo les aguardaba la muerte.
Podéis ver la exposición durante las tardes en el Palacio de la Salina, en Salamanca, sede de la Diputación, un precioso palacio rehabilitado, donde la obra de Teo llenará de inquietud sus paredes centenarias. Y a quien no pueda ir a Salamanca le recomiendo que eche un vistazo a la página web del artista: http://www.teopuebla.com/.



19 de Febrero, 2008 - 15:20
Grande Teo.
Con el proyecto Gracias ha demostrado que puede dedicar años a un sueño sin importarle el fin concreto (y económico) del mismo.
Los cuadros de ese proyecto son enormes (2 m x 2,30 m), lo que los hace inviables para ser expuestos en la mayoría de las galerías. Pero él necesitaba hacer ese homenaje a gente que ha dado su vida para este mundo fuese un poco mejor: Gandhi, “Che” Guevara, Jesús de Nazaret, Luther King…
19 de Febrero, 2008 - 15:44
Querido Alfredo, me he tomado la libertad de mandarte un correo a la dirección que tienes como contacto, me haría una ilusión tremenda que lo leyeras, simplemente con eso me daría por satisfecha.
Un saludo afectuoso.
20 de Febrero, 2008 - 18:19
Laura, leí tu correo y me emocionó. Gracias por escribirlo. Te contestaré más despacio, largo y tendido. Un beso, o dos.
21 de Febrero, 2008 - 16:44
Gracias. Nos leemos entonces. Saludos
22 de Febrero, 2008 - 11:30
Me parece muy interesante la obra de Teo Puebla en general, sobre todo por el estilo propio de la misma. No he podido quedarme indiferente ante el mensaje –para mí, de su experiencia personal- que los cuadros llegan a reflejar.
En relación a la exposición de Salamanca, lo primero que me llamó la atención fue el considerable tamaño de los lienzos, en contraste con los primerísimos planos que se representan en la serie “Gracias”. Donde se observa la expresión de los rostros, que –a mi parecer- han marcado al artista, reflejando una gran admiración hacia ellos (de ahí, la necesidad de plasmarlos en grandes dimensiones, como una forma de gratitud e idealización, un grito desesperado hacia la libertad –como El Grito de Munch -.
Sus miradas dirigidas y penetrantes nos obligan a entrar y formar parte de lo que sienten en ese mismo momento. Teo de forma consciente o no, acaba implicando al espectador en su propio juicio.
En cierto modo su trazo, sus pinceladas gruesas y pastosas, recuerdan a Goya en sus pinturas negras, coincidiendo en la angustia deliberada que transmiten. Artistas como Francis Bacon, Antonio Saura, Francesco Clemente (entre otros), todos ellos expresionistas, coinciden en su misma perspectiva. Parece que, junto con Teo Puebla, todos ellos sienten y crear bajo un mismo influjo, una atmósfera basada en el sentimiento. Un sentimiento doloroso, lúgubre, a veces asfixiante, que comparten y en el que divergen.
Puebla en su serie de Toros, capta el momento máximo de tensión en el enfrentamiento ‘cara a cara’ del hombre y el animal, aunque acaben convirtiéndose en iconos idealizados
Destacan los goterones de pintura que Teo deja derramar de forma no premeditada, dejando actuar a la gravedad. Su gama de colores reducida al negro, gris, los azulados, cobrizos y granates, ayudan a enfatizar aún más la escena.
En definitiva, la obra de Teo Puebla, hace mella en todo aquel que esté preparado para sentir, absorber y digerir.
22 de Febrero, 2008 - 20:17
Maia, en realidad tendría que ser mi amigo Teo quien te contestase. Yo creo que le gustará tu comentario cuando lo lea y, en su nombre, te lo agradezco. Solo quiero decirte un detalle que me ha hecho reflexionar. En una ocasión, para un catálogo de una exposición, yo le escribí un texto; me refería sobre todo a sus figuras de niños y decía que esos niños no querían mirarnos y daba la sensación de que a veces premeditadamente evitaban que nuestras miradas se cruzasen. Pero esto no ocurre, como apuntas tú, en la serie “Gracias” de retratos, donde la mirada de los retratados es vital, y siempre sentimos que nos miran, aunque no lo hagan. Nos mira hasta el Che, muerto. Sus miradas dan más fuerza al cuadro, más hondura y mayores sentimientos solidarios.