Página personal de Alfredo Gómez Cerdá

La vida no puede ser esto

Me dicen personas que me quieren y que me conocen bien que soy la insatisfacción permanente. Y me reprochan mi actitud, pues en apariencia la vida no me ha tratado mal (es un decir). Hago lo que quiero, lo que soñaba desde niño. Y mi sueño, hecho realidad, hasta me permite vivir sin apreturas. Debería pasarme, por tanto, los días cantando esa preciosa canción de Violeta Parra: “Gracias a la vida, que me ha dado tanto…” Sin embargo, esa insatisfacción no me permite disfrutar de lo que hago, de lo que voy consiguiendo paso a paso. Eso significa que tendré que aprender -si no he aprendido ya- a vivir con el poso constante de la insatisfacción.

Reconozco abiertamente que soy un privilegiado, simplemente por haber hecho realidad mi sueño más anhelado. Lo he admitido incluso en público en muchas ocasiones. Pero jamás he conseguido quitarme de encima la sombra de la insatisfacción. ¿Qué más quiero entonces? No lo sé. Quizá la insatisfacción solo sea el nombre del motor que me mantiene vivo, activo, creativo… No lo sé. O quizá sea la necesidad que me acucia cada dos por tres de tirar todo por la borda. No lo sé. Esa es la cuestión: no lo sé.

Quizá siempre he querido estrujar la vida hasta extraer la última gota de su esencia. Llegas a un punto concreto, observas a tu alrededor y reflexionas: “pero la vida no puede ser esto”. Y sigues buscando. Y llegas a otro punto, a otro lugar, a otra situación… Y no puedes dejar de reflexionar: “pero la vida no puede ser esto”. Y vuelta a empezar. “La vida no puede ser esto”.  No solo es un tema de insatisfacción. Quizá cuando sea mucho más viejo de lo que soy lo comprenda todo y me dé cuenta de que la vida solo es esto. Y entonces, como diría Unamuno, “hasta los muertos nos moriremos del todo”.

28 comentarios sobre “La vida no puede ser esto”

  1. LaYebra dijo:

    De mi época en Finlandia aprendí, entre otras muchas cosas, que “marraskuu” (noviembre) significa “mes de la muerte” porque es cuando caen las primeras nieves que lo cubren todo, impidiendo que ya nada brote hasta la primavera. Esa asociación del mes y la muerte me entristeció un poco porque yo he nacido en noviembre, así que decidí que era una idea absurda y que no tenía ninguna importancia. Sin embargo no pude quitármela de la cabeza durante un tiempo. Llegó por fin noviembre y paradójicamente, allí todos esperaban su llegada con una ilusión inmensa ya que “marraskuu” traería la nieve y con ella la luz tan escasa por aquellas latitudes. Y fue entonces cuando me hablaron del otoño que ya se iba, como de un hombre sabio y generoso que se engalanaba con colores tan ricos para dejarse por fin caer sosegado sobre esa tierra que muy pronto, noviembre cubriría de luz.

    Esta comparación me llevó a concluir que aunque gusta la primavera, la encuentro demasiado juvenil, que me gusta el verano pero es demasiado orgulloso y que el invierno es demasiado tímido… Por el contrario, el otoño sabe de las limitaciones que la vida le impone y pese a ello, está satisfecho, mantiene la ilusión y antes de irse, aprovecha su tiempo, da las gracias vestido con sus mejores galas y tira “por la borda” todas sus hojas para que puedan brotar las nuevas. Con ese matiz ligeramente triste, con generosidad y belleza, el otoño nos da una valiosa lección de templanza y equilibrio una y otra vez.

    Yo aspiro a ser otoño y no es nada fácil, lo reconozco; pero desde que lo intento, he dejado de preocuparme por buscar respuestas que no existen y he decidido que mi vida sea un regalo diario que disfruto llenando de colores. Y funciona.

    Pruébalo. La vida también puede ser esto…

  2. paola dijo:

    Tal vez sea una coraza, que te protege por si pasa algo malo, es como una prevención, sabes que habrá cosas que te decepcionaran en este mundo loco, y con esa actitud te proteges. En cierto modo, si que es verdad que la insatisfacción no te deja disfrutar al máximo de tu vida, pero tal vez esa coraza te permita sufrir menos, ¿una forma de equilibrar la balanza?
    Hay veces, que las personas sabemos disfrutar con todo lo que la vida nos da, y otras que solo podemos pensar en lo que nos quita, somos así de inestables y quizás por eso, buscamos la actitud más cómoda, en la que sufras menos aunque eso te cueste no disfrutar plenamente.

  3. Almezzer dijo:

    ¡Qué bonito texto, LaYebra! Deberías escribir una novela. Si lo haces, procuraré regalarte un título para ella. Lo releo ahora y me surgen muchas interpretaciones y comparaciones. No sé si consciente o inconscientemente me comparas con ese noviembre “luminoso” de Finlandia, y eso me lleva al otoño de mi vida. Supongo que habré llegado a esa estación por cuestiones meramente de calendario, pero no es esa mi actitud mental y, ni siquiera, biológica. No obstante, me halaga saber que una persona como tú quiere “ser” otoño. Pero, ¿qué sería de nosotros si renunciásemos a encontrar respuestas? Como buen “otoñal” disfruto lo que puedo de la vida y cada día que pasa descubro más placer en las pequeñas cosas. Pero aspiro a más, o sencillamente sueño que la vida tiene que ser algo más, por eso cuando miro a mi alrededor y reflexiono siempre acuden a mi mente las mismas palabras: la vida no puede ser esto. Pero todos los indicios y todas las experiencias vienen a corroborar que la vida es lo que es, y que no debemos esperar mucho más. Solo caben dos posturas: o nos dejamos llevar, o nos rompemos la cabeza contra un muro.

  4. Almezzer dijo:

    Paola, yo nunca lo he visto como una coraza. Mi actitud, más que protegerme, me desarma y me hace más vulnerable a todo. Preguntarte cosas, buscar respuestas, no conformarte con lo que tienes o con lo que eres acaba siempre haciéndote más infeliz. La cultura en general nos hace más humanos y nos dignifica, pero no nos hace más felices. ¡Que se lo pregunten a Firmin!

  5. Marian dijo:

    No son muchas las personas que puedan reconocer haber conseguido su sueño más anhelado.
    En tu caso confiesas que ha sido asi y sin embargo la sombra de la insatisfacción te acompaña permanentemente.Crees que esa insatisfacción podría haberse convertido en una necesidad?Una necesidad para seguir manteniendo vivo ese sueño de crear,de transmitir,de emocionar….
    Confieso que en muchas ocasiones yo tampoco he podido escapar de ese tipo de reflexiones sobre si “la vida es solo esto”;y lo he hecho después de unos años en los que me consideraba una persona conformista con la vida que me había tocado vivir sin más planteamientos.
    Afortunadamente la chispa de la insatisfacción surgió en mi y con ella un montón de sueños e ilusiones que permanecían quién sabe dónde.
    No sé si llegaré a cumplirlos todos,ni si ello me hará más feliz;pero de lo que sí estoy totalmente segura es , que mientras dure esa búsqueda,yo me sentiré más viva que nunca.

  6. Roberta dijo:

    “Cuán vano es sentarse a escribir cuando aún no te has levantado para vivir.”
    Henry David Thoreau

  7. LaYebra dijo:

    Sí, sí… Será muy bonito pero se ve que me explico de pena porque no me refería a la idea del otoño por la edad (ni te estaba llamando viejo disimuladamente!)

    Yo hablaba de no dejar nunca de reinterpretar y retorcer las perspectivas propias. Hablaba de ciclos, de procesos inevitables durante los que, como noviembre, podemos ser muerte, luz o las dos cosas, nostalgia, penumbra o color… Hablaba de todas las posibles vidas que hay dentro de esa vida que, es cierto, a veces sabe a poco. Pero sobre todo, hablaba de que la respuesta que tanto buscas no es más que una actitud elegante entre la resignación y los cabezazos contra la pared…

  8. Almezzer dijo:

    Marian, pues… me alegro de que la insatisfacción sea el motor que haya puesto en marcha tus sueños e ilusiones. Eso sí, espero que si algún día los alcanzas no te ocurra como a mí y te consideres plenamente satisfecha y, por tanto, más feliz.

  9. Almezzer dijo:

    No trates de justificarte ahora, LaYebra. Creo que me estabas llamando viejo sin paliativos. O en todo caso, lo hizo tu subconsciente, que para el caso… Creo que te entiendo y es muy sensato lo que dices. Pero no se trata tanto de buscar una respuesta, sino de constatar, como tú comentas, que “la vida sabe a poco”, y no solo por su brevedad, de ahí el encabezamiento de este artículo: la vida no puede ser esto, por mucho que la reinterpretemos o la maquillemos. De todas formas, te veo muy madura. Me alegro. Aunque lo disimulo, siempre me han encantado las mujeres maduras.

  10. Almezzer dijo:

    Roberta, hay citas realmente sublimes. Pero el problema de las citas es que siempre podremos encontrar una magnífica que diga una cosa y otra, no menos ingeniosa, que afirme lo contrario. Además, la historia de la literatura está llena de escritores extraordinarios que no vivieron nada. Y al contrario.

  11. Rapónchigo dijo:

    La vida es lo que pasa mientras hacemos cosas… Cuando se tiene un trabajo más intelectual se llega a la conclusión que llegó Alberto Moravia, “el hombre no ha venido a este mundo para ser feliz, sino para expresarse”, y a tí te han dado muchas cualidades para ello.
    Joan Atwater, en su libro de “La vida sencilla” dice que “nuestras vidas están sobrecargadas y el vivir nos parece a menudo un asunto terriblemente complicado. Los problemas del mundo son enormemente complejos y comprobamos que no hay fáciles respuestas. Su complejidad nos deja siempre un sentimiento de desamparo e impotencia. Y , pese a ello, por sorprendente que pueda parecer seguimos día a día anhelando, casi medio inconscientemente, algo más simple y de mayor significado.
    Así es como estamos al acecho de nuestra vida, así es como el vivir se convierte en algo de suma importancia. Así es como sentimos ese necesidad de llevar autenticidad, sencillez, rectitud y claridad en nuestra miradas.
    Si nos interesa la vida es responsabilidad nuestra aprender acerca de ella y vivirla.”

    Las palabras que nos posibilitan la comunicación, pueden ser trampas en las que podemos quedarnos atrapados.
    Encontrar nuestras propias palabras nos ayudará a comprender lo que nos rodea y a destruir los miedos y prejuicios que hemos ido creando.
    El que ama, dominará las palabras y no consentirá que las palabras le dominen.
    Los caminos que elgimos nosotros son los mejores siempre que nos lleve a la bondad, la nobleza, la belleza, la alegría y a la madurez.
    Por tus últimos libros siento que estás un momento de criba y seguro que después de él encontrarás más luz.

  12. Ainoa dijo:

    Hola,me llamo Ainoa,soy de Balaguer.
    Soy de CEIP gaspar de portolá.Donde fuiste ayer a explicarnos un poco de tu vida y a responder nuestras preguntas.
    Creo que tu eres un hombre muy simpatico.
    ¿Me pregunto,podria contactar alguna vez con tigo?
    Bueno que me caiste fenomenal eres el mejor.
    Tu libro ese de ‘’El tesoro del barco fantasma'’es muy guai :)

  13. Almezzer dijo:

    Rapónchigo, las citas, sobre todo si son tan largas, siempre me abruman un poco. Yo creo que ni Moravia ni nadie sabe para qué ha venido el hombre a este mundo. Entiendo que hay dos planos: uno social y otro personal. El social (el caos del mundo en el que vivimos) puede afectarnos enormemente, pero también puede proporcionarnos recursos para buscar un sentido a las cosas. El personal siempre es más desalentador, porque siempre te vas a enconctrar completamente solo. Tirando de citas, en el siglo V a.C. Protágoras dijo: “El asunto es complicado y la vida es breve.” No se puede expresar mejor.

  14. Almezzer dijo:

    Ainoa, te aseguro que yo también lo pasé muy bien con vosotros/as. Espero que el encuentro os anime a seguir leyendo mucho. Ya has contactado conmigo. En mi página web (no este blog) puedes encontrar una dirección de correo electrónico donde escribirme. Un beso para ti y todo tu cole.

  15. Papel dijo:

    Como veo que la cosa va de citas, me animo a dejar una que me gusta y me da miedo a la vez, y que creo que tiene algo que ver con el tema.
    “Los hombres mueren y no son felices”.(Calígula.Camus).

  16. Roberta dijo:

    ¿Por qué esa búsqueda constante de la felicidad? Puede estar pasando justamente a nuestro lado, y ni siquiera nos fijamos pues tenemos los ojos en búsqueda de lo que creémos que es.

    Yo, que le doy mil vueltas a las cosas, empiezo a pensar que deberíamos empezar a relativizar nuestro alrededor. Y -a lo mejor- así poder disfrutar de esas pequeñas cosas que nos rodean, que nos ocurren. Sí. Esa insatisfacción personal nos hace avanzar en búsqueda de algo mejor, pero también nos puede hacer de hielo. Dejar de vivir, de respirar, de sentir… pues “la vida no puede ser esto” así que ni la miro. ¿Por qué miramos a un lado cuando de nuestra felicidad se trata? ¿Da miedo la felicidad pues “no puede ser verdad”? Y mientras los minutos, horas, días pasan… ni siquiera nos damos la oportunidad de disfrutar de -eso que tanto nos quejamos- la vida.

  17. MZD dijo:

    Yo al menos nunca he notado esa insatisfacción en tus libros, que no significa que sea bueno pues hay quien, como Miguel Sánchez Robles, hacen de la insatisfacción el mejor fin para la literatura.
    Pero, ¿quién dice que debamos huir de la insatisfacción, apresarla, hundirla, aniquilarla? Cierta dosis nos ayuda a buscar nuevos caminos, a criticar con sabiduría lo hecho, a entrechocar las identidades, a interrogar a nuestros deseos.

  18. Almezzer dijo:

    Papel, tienes razón, tu cita da miedo; pero creo que es muy real. Si al menos fuésemos felices la muerte podría aceptarse mejor; pero si encima no somos felices, como diría un castizo “apaga y vámonos”.

    Roberta, hace mucho tiempo que decidí renunciar a plantear mi vida como “la búsqueda de la felicidad”. Ni tan siquiera me preocupa si pasa cerca o lejos de mí. No le presto atención. Pero es cierto que se puede disfrutar de muchas cosas, pequeñas o grandes. Creo, además, que cuando disfrutamos de algo pequeño, de inmediato se vuelve grande para nosotros. No me niego a disfrutar, al contrario, intento hacerlo cada día más. Por ejemplo, disfruté esta misma semana al descubrir la Seu Vella de Lleida, disfruto cada tarde cuando desde mi estudio contemplo la puesta de sol, disfruto con el café de Rachid (el mejor del barrio), disfruto con un paseo, me entusiasmo con una idea que me parece buena para un nuevo libro… Pero no suelo perder el tiempo pensando en la felicidad.

  19. Almezzer dijo:

    MZD, estoy de acuerdo contigo. La insatisfacción es un motor que nos obliga a no dormirnos. Literariamente, espero ser toda mi vida un insatisfecho. No hay nada más patético que un escritor satisfecho. Y si encima se lo cree y lo pregona a los cuatro vientos, entonces huyamos de él como de la peste, no por miedo a que nos contagie, sino porque no habrá dios que lo soporte.

    Mi comentario se refería más a una actitud personal, vital, que ven en mí sobre todo los demás, y que muchas veces me reprochan, pues aseguran que eso me crea amargura y un desencanto permanente.

  20. Ana dijo:

    El inconformismo es sin duda el despertar de inquietudes, de querer saber más, que nos provee de ese grado de curiosidad que nos aporta la vitalidad necesaria para dar unos pasos más en el camino.
    La curiosidad es el instinto natural que tenemos para no quedarnos con la realidad que vivimos…somos inconformistas por naturaleza y paradójicamente es la ironía que nos mantiene con vida.
    Probablemente la felicidad esté en equilibrar las acciones monótonas y cotidianas, rutinarias y repetitivas con las aventuras y los pasos adelante, el riesgo de lo desconocido o la búsqueda constante de nuevos objetivos.
    Y por supuesto la aceptación de uno mismo, sea cual sea el grado de insatisfacción conseguido ;-)

  21. Almezzer dijo:

    Brillante, Ana. Todo tu razonamiento me parece brillante. Has señalado dos cosas que a mí me parecen fundamentales y que deberían ser señas de identidad del ser humano: inconformismo y curiosidad. Yo quiero ser inconformisma y curioso toda mi vida y, si dejase de serlo, probablemente dejaría también de ser escritor. Pero, me temo, que inconformista no es lo mismo que insatisfecho, aunque pueden tener lecturas similares. De la felicidad, como ya apunté en otro comentario, ni siquiera me preocupo.

  22. Fer dijo:

    Llevo varios días pensando qué responder a esta entrada. O si responder, que a veces asentir es más que suficiente, pero como aquí no se ve si asiento o no, solo puedo decir: cómo te entiendo.

  23. Almezzer dijo:

    Fer, seré tan breve como tú. Si me entiendes, si nos entendemos, pues nada más que añadir.

  24. Flora Solís dijo:

    La insatisfacción es una queja conformista de huir del aburrimiento. La agudizan los años y desengaños. Viene de tiempos muy remotos.
    Y es hereditaria.
    Y uno, cuando se aburre la saca a relucir.
    Una pregunta, que él que se la hace, sabe su respuesta: no hay respuesta alguna que le pueda satisfacer.
    No hay varemos, suele darse más en los varones pero es una enfermedad muy común de la sociedad actual.
    La incapacidad de disfrutar, el miedo a perder el control y tenerte que cosolar en las cosas pequeñas produce insatisfacción.

    Entonces, se trata de explorar que esa capacidad existe y que se pude disfrutar y sobre todo perder el control.

    La falta de amor y sexo produce insatisfacción.

    La falta de dinero produce insatisfacción.

    La falta de una razón, tal vez.

    Nada mata y da vida tantas veces como la insatisfacción.

    Cono nada mata y da vida tantas veces como el sexo.

    Nadie lo conoce realmente hasta que tiene la oportunidad de sumergirse en él. Cada nueva incursión es como una primera vez. O, al menos, así debería serlo. De lo contrario, no nos queda más remedio que refugiarnos en la infidelidad o ahogarnos en la rutina.

    El sexo es como un truco de magia, pero uno que no deberíamos desentrañar nunca. Para no perderlo, tendremos que ser siempre ese chiquillo de ocho años que se quedaba embobado al comprobar que, después de tanto barajar, el as de corazones no estaba en la baraja, sino que aparecía, doblado en cuatro partes, en el bolsillo de la chaqueta del ilusionista.

    Yo a la insatisfacción la llamo desencanto.

  25. Almezzer dijo:

    Flora Solís, por el tono de tu comentario da la sensación de que eres psicóloga, o algo por el estilo, y tus palabras tienen algo de clase magistral. Pero yo no estoy muy de acuerdo. ¿Crees de verdad que un insatisfecho es alguien que huye del aburrimiento? Yo no. Ni creo que necesariamente sea una cuestión de edad, o de herencia genética, o de varones… Tampoco tengo claro si la incapacidad de disfrutar cosas produce insatisfacción, o si es al contrario.

  26. Flora Solís dijo:

    Licenciada en psicología por la Universidad de Somosaguas y disponiendo de un Master por la Universidad de Boston sobre psicología evolutiva y forense.
    Y actualmente, pasando consulta de lunes a viernes en el Center Terapy Nacional Samsung Psicology, querido Alfredo, no entiendo algunos de tus comentarios sobre mi persona.
    En cuanto a tus preguntas intentaré contestarte lo más brevemente posible.

    Quiero que seas el primero en saber que estoy a punto de publicar mi primer libro sobre el aburrimiento. Me encantaría conocer la opinión de un experto como tú en las palabras.
    Es una recopilación de artículos y expedientes, basados en mis primeros años de experiencia como investigadora privada del azar de la mente, donde aporto datos científicos y estudios sobre los distintos tipos y subtipos de aburrimiento.
    Recuerdo que, en primero de carrera, el primer día de clase, me senté como pude entre mis futuros compañeros y entró un profesor, ya entrado en canas y muy bajito a pesar de llevar alzas ortopédicas.
    Pero nada más llegar, ignorándonos por completo, se sentó y apoyando sus manos sobre la mesa, con las palmas muy abiertas, mientras nos parecía un místico abstraído, en centésimas de segundos se había crecido al borde de la tarima, como si la silla le hubiera proyectado en una gigantesca filmina humana. Miró a la masa en la que nos habíamos diluido y nada éramos.
    Era primera hora, no cabía un alfiler y hacía un calor inmenso. Nos soltó una pasada, con un vozarrón que le sobrepasaba no sólo en centímetros.
    Dijo: Como el noventa por ciento de ustedes están aquí para saber quién puñetas son, les propongo que se definan en una frase. Las quiero encima de mi mesa el próximo día. Nos recomendó un libro, cogió el abrigo, se colgó la bufanda burdeos al cuello y dió la clase por terminada.
    Aquella noche, tuve una pesadilla: Era yo, con veinte años más, con un libro entre las manos, sola para encarar la tarde con unos desconocidos.
    La sensación era la de estar en una boda de compromiso compartiendo mesa y mantel. Recuerdo que, en medio de la escena, estaba ella; estrechita, de dos pisos, con viandas versas para relajar el estómago y la espera, dar al miedo el papel de la cotidianidad. Un menú basado en pequeños caramelos en canapé y un muestrario de revistas, a nuestro alcance.

    A nuestro alcance era un decir.

    Para no pensar en estupideces como quien sería el primero de la tarde en salvar esa distancia inmensa hasta la mesa o quien se removería con el gesto de ir a por ellas y volver a su silla de muletas sin ella. Me dediqué a pensar en Luz de Porcelana.
    Una lágrima descomunal cae del techo.
    Es una gotera.
    Me encuentro, como cada día, acompañada por Luz de porcelana.
    Hasta Embajadores.
    Me acompañan dos pupilas de charol chapoteando en el ámbar.
    Ojos bellísimos.
    Cortados al ras.
    A navaja.
    Sobre sus párpados dos pájaros alados crean el marco de una mirada única.
    El brillo se une a una frente donde bailan sombras.
    Pero ciega como las luces largas de un potente coche.
    El requisito de su mirada que lo dice todo: es el de nadie más.
    Vivir con él sería enjaularse.
    Hombros recogidos, fuertes brazos terminados en puños.
    Cabeza levemente reclinada sobre un poderoso torso al descubierto.
    Del cuello luce una cadena y una soga.
    Se baja por fin.
    No le basta un beso de despedida,
    Desde el andén, te obliga a retorcerte el cuello y verle hacer el ridículo,
    Postrándose a tus pies.
    Me ahogo.
    A primera hora los vagones van cargados de madrugones, bostezos y de sueños perdidos. Sabiéndose atrapado, el viajero decide dejarse arrastrar mientras el resto de sus vidas se filtran por el sumidero. Los pasillos se transforman en una masa de anhelo en hora punta. Algunos atusan su cabello con una mano mientras con la otra deslizan sus dedos entre las crujientes páginas de un vespertino.
    La Información gratuita se olvida en el vagón al llegar a tu destino.

    “Tacones lejanos” iba y venía

    Sobre el parquet una alfombra persa desgastada por tantas miradas clavadas en ella.

    “Tacones lejanos” se quedó al borde de la sala y pronunció un nombre:
    -¿Flora Solís?-.
    Enseguida supimos todos quien era Flora Solís.
    De la pared al cartel de los girasoles, de los girasoles al bolso, del bolso al libro entre mis manosq ue nunca leía. Abandoné mi puesto, deserté y de allí a la nada .

  27. Almezzer dijo:

    Es una lástima que mi admirado Luis Buñuel falleciera hace ya unos años. Creo que tu comentario, Flora Solís, le habría gustado mucho y le hubiera servido de esbozo para el guión de alguna de sus películas. Solo le falta algún toque anticlerical, cuestión que sería fácilmente subsanable.

  28. Flora Solís dijo:

    Querido Almezzer,
    Me ha servido a mi de esbozo.
    Y luego,con corrector de ojos y antiojeras, he retocado sus patas de gallo para convertirlo en un humilde cuento.
    Sumarlo a vado restringido, mi primera expedición urbana,¿recuerdas?
    Y todo gracias a tu blog.
    En cuanto a Buñuel, su cine e me ha abierto siempre en canal. Con doce años, iba para actriz, decidí conseguir hacer realidad mi gran sueño, me escapé de casa, viajé hasta Quebac parA presentarme a uno de sus casting,me corté las venas en el escenario y con mi sangre dejé un bonito reguero en el suelo. Entre el rojo de la sangre y el blanco furor de los focos debí complacerle, saciando su sed morbosa y surrealista. Me dió un pequeño papel. Lo cogí entre mis manos y repetí la frase que había escrito para mi:
    Serás cualquier cosa mientras seas indiferente.
    ¡Hostias!, se me quedó tan grabado, que esa fue la que escribí, años después, en primero de carrera, para intentar sorprenderle gratamente, con mi definición, a mi profesor de psicología.
    No me puso nota, bueno,sí, una notita sí: Superfua.

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