Página personal de Alfredo Gómez Cerdá

Archivo de Febrero de 2008

Hay años…

Domingo, 24 de Febrero de 2008

Cuando abrí este blog -no hace ni siquiera dos meses- algunas personas que entienden más que yo de estas cosas me dijeron que no debía dejar pasar mucho tiempo sin escribir algún comentario, pues de lo contrario la gente dejaría de mirarlo. Hasta ahora, así lo he hecho, y no ha habido semana en la que no haya introducido algo nuevo (hacerlo a diario me parecía excesivo). Pero hoy, que tocaba escribir algo más, no me siento con ánimo de hacerlo. Ya lo dijo Ernesto Sábato en uno de sus libros: “Hay años en los que uno se levanta sin ganas de hacer nada.” De seguir así, perderé a los mirones de mi blog; pero me consuela saber que ellos y ellas no se perderán nada. 

Mi amigo Teo

Domingo, 17 de Febrero de 2008

Teo PueblaNo voy a hablar ahora de mi amigo Teo Puebla como ilustrador. Hace casi veinte años que publicamos nuestro primer libro juntos y, desde entonces, la experiencia se ha repetido muchas veces. Hoy quiero hablar de Teo Puebla como pintor y animar a todo el mundo a que visite su última exposición, inaugurada el pasado miércoles en Salamanca.

No soy crítico de arte y, por consiguiente, me faltarán argumentos para comentar la obra de Teo; pero como un observador curioso y sensible, como mirón empedernido, tengo que decir que la obra de pocos pintores contemporáneos me conmueve tanto como la suya. Todos los cuadros de Teo, elaborados con trazos gruesos y firmes, tienen una fuerza impresionante y sobrecogedora. No puedes permanecer indiferente frente a ellos y entenderé que algunas personas aparten la mirada avergonzadas. Sí, porque Teo nos muestra constantemente el lado más oscuro y vil del ser humano y, por contraste, se sirve en muchos casos de niños. Niños ensimismados, tristes, oprimidos, explotados, asustados… Solo hace falta echar un vistazo a esos niños para preguntarse de inmediato por la causa de tanto dolor y por qué casi nadie hace nada por remediarlo.

En medio de de este arte vacío, inocuo, ineficaz y mediocre que nos inunda por todas partes, un arte estrangulado por su propia petulancia y dormido en la resaca de su autocomplacencia, la obra de Teo Puebla se engrandece a los ojos de quien, simplemente, quiera ver y entender.

Además, y por primera vez, se muestran al público algunas obras del proyecto en el que Teo se ha embarcado en los últimos años, que resume con el nombre de “Gracias”. Gracias a todas aquellas personas que creyeron en algo y que fueron capaces de luchar por ello hasta las últimas consecuencias, sabiendo que al final de su lucha solo les aguardaba la muerte.

Podéis ver la exposición durante las tardes en el Palacio de la Salina, en Salamanca, sede de la Diputación, un precioso palacio rehabilitado, donde la obra de Teo llenará de inquietud sus paredes centenarias. Y a quien no pueda ir a Salamanca le recomiendo que eche un vistazo a la página web del artista: http://www.teopuebla.com/.

 

Una cita

Viernes, 15 de Febrero de 2008

images.jpgUna cita de Lope de Vega, que ya utilicé a mediados de los años setenta en una novela de quinientos folios que permanece inédita (seguramente con razón):

Porque a veces lo que es contra lo justo, por la misma razón deleita el gusto.

Elucubrad sobre ella, si os place.

Expiación

Domingo, 10 de Febrero de 2008

A veces el estreno de una película sirve para poner en primer plano a una novela. y si la novela es magnífica, mucho mejor. “Expiación” se publicó en 2002 en España, y desde ese año no se reeditaba. Por suspuesto, con la película ha salido una nueva edición, que puede encontrase fácilmente. No voy a recomendar a nadie su lectura, pues hace tiempo que dejé de recomendar libros; solo diré que es una gran novela. Y lo que me ha agradado es comprobar que la película está bien y, a pesar de la complejidad, refleja bastante bien el libro. La ambientación es magnífica: tanto la mansión de la familia Tallis, como la playa donde miles de combatientes aguardan ser liberados del infierno de la guerra, como el hospital… Al leer la novela se tiene la sensación de que el autor ha introducido varias novelas en ella, de distinto género, y que las mezcla magistralmente. Y esto, que no es fácil, también lo refleja la película.

Me quedo con dos ideas, de las muchas que podrían sacarse de esta obra:  La mirada y la culpa.

La mirada es un elemento básico, es realmente el eje fundamental. La mirada de cada ser humano es distinta y, aunque contemplen la misma cosa, cada uno podrá interpretarla de manera diferente. Esto se complica cuando la mirada es la de una adolescente que sueña con ser escritora y con una mente en plena ebullición, en la que se cuecen sentimientos de todo tipo. A veces, he llegado a pensar que la realidad no existe, que lo único que existe es la mirada de cada uno de nosotros sobre esa realidad.    

La culpa y, por consiguiente, la expiación. En este mundo tan sordido e inhumano que nos ha tocado vivir, te llegas a plantear si realmente la culpa, la mala conciencia por algún acto, sigue afectando a la gente. A veces tengo la sensación de que hay personas que cometen verdaderas monstruosidades y duermen a pierna suelta todas las noches de su vida, indiferentes al daño que han causado y al dolor de los demás. Por eso, es reconfortante ver como Briony, la protagonista de la historia, carga con su culpa hasta el final de sus días.

La vida no puede ser esto

Domingo, 3 de Febrero de 2008

Me dicen personas que me quieren y que me conocen bien que soy la insatisfacción permanente. Y me reprochan mi actitud, pues en apariencia la vida no me ha tratado mal (es un decir). Hago lo que quiero, lo que soñaba desde niño. Y mi sueño, hecho realidad, hasta me permite vivir sin apreturas. Debería pasarme, por tanto, los días cantando esa preciosa canción de Violeta Parra: “Gracias a la vida, que me ha dado tanto…” Sin embargo, esa insatisfacción no me permite disfrutar de lo que hago, de lo que voy consiguiendo paso a paso. Eso significa que tendré que aprender -si no he aprendido ya- a vivir con el poso constante de la insatisfacción.

Reconozco abiertamente que soy un privilegiado, simplemente por haber hecho realidad mi sueño más anhelado. Lo he admitido incluso en público en muchas ocasiones. Pero jamás he conseguido quitarme de encima la sombra de la insatisfacción. ¿Qué más quiero entonces? No lo sé. Quizá la insatisfacción solo sea el nombre del motor que me mantiene vivo, activo, creativo… No lo sé. O quizá sea la necesidad que me acucia cada dos por tres de tirar todo por la borda. No lo sé. Esa es la cuestión: no lo sé.

Quizá siempre he querido estrujar la vida hasta extraer la última gota de su esencia. Llegas a un punto concreto, observas a tu alrededor y reflexionas: “pero la vida no puede ser esto”. Y sigues buscando. Y llegas a otro punto, a otro lugar, a otra situación… Y no puedes dejar de reflexionar: “pero la vida no puede ser esto”. Y vuelta a empezar. “La vida no puede ser esto”.  No solo es un tema de insatisfacción. Quizá cuando sea mucho más viejo de lo que soy lo comprenda todo y me dé cuenta de que la vida solo es esto. Y entonces, como diría Unamuno, “hasta los muertos nos moriremos del todo”.