Página personal de Alfredo Gómez Cerdá

Un cepillo de dientes

La conversación que sigue es real, tuvo lugar entre una dependienta de una farmacia y yo mismo:

-Quiero un cepillo de dientes.

-Los tenemos con tres tipos de cerdas: duras, blandas y noramles.

-Normales.

-Las cerdas, además, tienen tres medidas: largo, medio y corto.

-Medio.

-Y dos anchos: normal y extra.

-Normal.

-Los hay con cerdas adicionales más cortas para pasárselo después por la lengua.

-Sin ellas.

-Los hay también con un giro al final para que las cerdas puedan llegar hasta el último rincón.

-Sin el giro.

-El mango puede ser corto o largo.

-Largo.

-Puede ser recto o curvo.

-Curvo.

-Puede ser rígido o flexible.

-Flexible.

Nos miramos un instante a los ojos y ninguno de los dos pudo contener una sonrisa. No obstante, la dependienta aun continuó.

-Falta un detalle importante: ¿de qué color?

¿No nos estaremos complicando la existencia inutilmente? Cada vez resulta más difícil comprar un producto que solo sea ese producto. Podéis hacer la prueba. Por ejemplo intentad comprar un yogur natural, es decir, un yogur que solo sea yogur. Para llegar a él tendremos que descartar infinidad de ellos que contienen frutas, o frutos secos, o bífidus, o que son griegos, o filipinos, o que ayudan a regular el colesterol, o que limpian el organismo, o que aceleran el tracto intestinal, o que proporcionan energía, o que mitigan la flatulencia, etc. Y así con todo. ¿No será una estrategia para vendernos las cosas más caras?

8 comentarios sobre “Un cepillo de dientes”

  1. Ladynere dijo:

    Lo primero que se me ha venido a la mente es una carcajada intensa. Luego ya me he puesto a pensar seriamente en el último párrafo de la entrada del blog… y ahí sigo pensando sin sacar ninguna conclusión.
    un saludo ;)

  2. Ana dijo:

    …..Y en esto que entra un señor con un inodoro a cuestas y le dice a la dependienta de la farmacia, señalándose la parte baja de la espalda:
    Mire, señorita, éste es el culo, esto de aquí el “water” y ahora….¿QUIERE USTED DARME AQUEL ROLLO DE PAPEL HIGIÉNICO, POR FAVORRRRR?

    Si el caso es complicarse la vida…..:)

  3. jg dijo:

    ¡Qué bueno!
    Al leerlo me he acordado de dos chistes:
    El que termina como ha puesto Ana.
    Y el del reloj, que tenía dvd, antena parabólica, ipod, radio, televisión… y el cliente pregunta: “¿Pero da la hora?” Y el vendedor responde: “Hombre, no le va a pedir que tenga de todo”.
    Ahora en serio, casi emocionan las cosas simples, un lápiz, una hoja… y que sea la imaginación la que “complique” todo.

  4. miwok dijo:

    Yo estoy con jg, mucho más emocionante la página en blanco, que el pc multifunción que casi te lee el pensamiento…

  5. Roberta dijo:

    He recordado esta ‘cavilación’ en una tienda de móviles a la que acabo de acudir. Hay algunos a los que sólo les hace falta andar!!

    Que si tiene cámara con flash, objetivo regulable, Mp3, Radio a la que cambias de canción agitando el móvil cual coctelera de sábado noche, y un largo etc… y mi pregunta a la chica ha sido “¿Pero recibe llamadas o no?”

    Al final, entre tanto agobio de extras que traian los móviles, he elegido el más sencillo: llamdas, sms y el juego del Tetris por si me aburro en el metro -cosa rara porque el metro es uno de los lugares más divertidos que hay. Es un lugar de reunión de seres variopintos en los que no cabe espacio al aburrimiento si vas con los ojos bien abiertos-.

    Sí. Creo que a parte de querer sacar más valor de unos objetos que no lo tienen, es una manera superficial de complicarnos la vida. ¡¡Pero qué necesidad de tanto si solo lo necesito para estar localizada -qué maravilla cuando no existían, por cierto. Estaba el teléfono de casa con su contestador. Y si no estabas, te dejaban un mensaje. Ahora siempre estamos disponibles (o no) para cualquier cosa-, y utilizarlo, con la definición que me ha dado la dependienta, como ‘ocio’.

  6. Almezzer dijo:

    Jugosos comentarios. Y muy divertidos. A mí también me emocionan las cosas sencillas, las cosas que simplemente son lo que son: una flor al borde de un camino, las manos del hombre, el aroma del café recién hecho, música (jazz, por ejemplo; “Bird”, sin ir más lejos), un libro sobre la mesa con el marcapáginas en su sitio, una mirada que habla, un niño jugando con la arena, un pájaro posado en un cable, la forma de una nube, llegar a percibir por un instante el milagro del silencio… Sí, hay cosas que siempre serán perfectas. Umberto Eco decía que, además, había objetos insustituibles porque no pueden mejorarse, como un tenedor o un libro. A muchos nos gustaría que tuviera razón.

  7. Papel dijo:

    ¡Qué alegría inconmensurable (como creo que diría Nano) me produce le existencia de esta ventana! Gracias por abrirla.
    Desde luego, resulta una triste paradoja que el desarrollo tecnológico intente facilitarnos las cosas y sólo consiga dificultarlas. De todas formas, yo también espero que Humberto Eco tenga razón.

  8. Almezzer dijo:

    Gracias, Papel, por recordarme esa palabra que que tanto le subyugaba a Nano. Sí, era “inconmensurable” y, aunque él ignoraba su significado exacto, intuía que se trataba de algo muy grande. Aprovecho para enviar un abrazo inconmensurable a todas las personas que han dejado algún comentario en este “Falso Diario”, o que, sin dejarlo, también se han asomado a esta ventanita.

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