Página personal de Alfredo Gómez Cerdá

Pasear

Por culpa de la gripe (cada vez estoy más convencido de que las empresas farmaceúticas esparcen los virus a propósito para vendernos luego sus potingues) hacía días que no paseaba. Ya echaba de menos este arroyo que aparece nevado en la fotografía.

NevadaVolví esta mañana a pasear. Creo que hay un momento en la vida en el que se descubre el placer de pasear, y ya nada es lo mismo. No hay una edad para descubrirlo. Hay personas muy jóvenes que lo han hecho y gente mayor que no. Pasear. Caminar. Pasear por el mero placer de pasear. No es lo mismo correr, ni montar en bicicleta (aunque la bicicleta tiene otros encantos de los que convendrá hablar). Por supuesto, pasear sin auriculares metidos en las orejas para oir los Cuarenta Principales o el Carrusel Deportivo, pasear sin prescripción facultativa, pasear sin ánimo de perder kilos. Pasear solo, o con otra persona (nunca más de dos). Pasear, aunque sea por los mismos lugares, porque nos daremos cuenta que de un día a otro todo ha cambiado. ¡Pasear! ¡Qué metáfora de la vida!  

11 comentarios sobre “Pasear”

  1. miwok dijo:

    ¿Por dónde paseas? Cuando vine a vivir a Madrid,una de las primeras cosas que hice fue buscar el Parque del Oeste, ¡por tus lib

  2. miwok dijo:

    !por tus libros! Besos

  3. Jorge dijo:

    Yo todavía no he llegado a la fase de pasear por el simple hecho de pasear, aunque cada vez paseo más. Pero si tengo que hacerlo solo, me cuesta mucho no llevar los cascos con la radio o con música.
    Actualmente sí que paseo casi a diario, aunque sea más o menos impuesto. La naturaleza manda.
    Creo que cuando uno aprende a “pasear por pasear” ha ganado bastante en la vida: menos ansiedad y menos prisa. Si eres capaz de “perder” tiempo paseando, seguro que eres capaz de ver muchas otras cosas con más calma.

  4. Marian dijo:

    Pasear…….uno de los grandes placeres de la vida.
    Afortunadamente lo descubrí hace ya mucho tiempo,pero es ahora,en la madurez de mi vida,cuando percibo también el gusto de hacerlo sola,conmigo misma,principalmente por lugares cercanos al mar(una de mis pasiones).Respiro hondo;unas veces me dejo llevar y siento que mi alma de alimenta de sensaciones muy diferentes a las de otros días;otras veces aprovecho para dar un “paseo” por mi cabeza…
    Que nada ni nadie nos prive nunca de ese privilegio y si ocurre ,que sea por culpa de la gripe.

  5. Almezzer dijo:

    Miwok, supongo que si buscaste el parque del Oeste fue por “Pupila de águila”. Gracias a tu comentario me doy cuenta de que han aparecido varios parques en mis libros. Algunos muy famososos, como el Retiro, al que yo llamo el Gran Parque en “Anoche hablé con la Luna”; pero a veces también aparecen parques de barrio, como en “Sin máscara” (Carabanchel), o en “La última campanada” (Barrio de la Concepción). Marian tiene más suerte y puede pasear por la orilla del mar. Precioso tu comentario. Que bien que pasees sola, contigo misma, en esta época en la que tanta gente tiene pavor a mirarse, a descubrirse, a reflexionar, como si temieran encontrarse con un monstruo dentro de si mismos.

  6. miwok dijo:

    Sí, fue por Púpila de águila, claro, es que es el primer libro tuyo que leí :-)

  7. Roberta dijo:

    Creo que pocas veces he podido pasear y disfrutar a la vez. Cuando ha sucedido, he podido difrutar de la música que en ese momento yo le ponía a la ciudad, al parque, al monte o a la playa en la que me encontrase.

    La mente en blanco. Cruzando miradas, eso sí, con los que a mi paso me fuera encontrando. Creo que hace mucho que dejamos de mirar hacia nuestro interior, pero es que también hace demasiado que dejamos de mirar a nuestro alrededor. Solo “tenermos tiempo” para mirarnos a nosotros mismos. A nuestro ombligo.

    Me gusta la imagen del paseo… debió de ser maravilloso pasear allí.

  8. Almezzer dijo:

    ¿Qué te impide pasear y disfrutar a la vez, Roberta? Además, añades a continuación que cuando ha sucedido lo disfrutas mucho. Pues pasea y disfruta. Espero que lo consigas más a menudo. Con el segundo párrafo estoy de acuerdo, y te lo dice alguien preocupado constantemente por descubrirse a sí mismo y por descubrir a los demás. En el fondo, eso es la literatura.

  9. Roberta dijo:

    Pues porque hay momentos en los que por mucho que hagas cosas que te gusten, no somos capaces de disfrutarlas -debido al estado vital de uno mismo en esos instantes-.

    ¿Ahora? Ahora disfruto a cada paso -aunque sea mínimo- que doy. Vivo, Respiro, Siento, Salto, Rio… y Paseo (pero ahora sin música. Dejando que todos y cada uno de los ruidos de la ciudad, del parque, de la playa, me invadan por completo)

  10. vicky dijo:

    Mi querido escritor madrileño, te feliicito y agradezco por tu blog y por tus palabras a la distancia. Me gustaría pasear aún por el parque del oeste, como lo hice durante los nueve meses de mi estadía en Madrid cuando estudiaba un master en filología. Lo extraño es que cuando paseaba todas las mañanas frente a la estatua de San Martín, añoraba la misma estatua en el parque de mi tierra natal en Mendoza (ARgentina), ahora añoro ese parque y los otros que no pude caminar todo lo que hubiera querido. Igual te agradezco por tus palabras, como te agradecí aquella historia de “La princesa y el pirata” la noche que nos conocimos en la casa del pintor Teo… mil abrazos y gracias por los relatos de este block que me emocionan tanto como tus libros.

  11. Almezzer dijo:

    ¡Cuánto tiempo, Vicky! O quizá no tanto, porque un año y medio es una insignificancia si recordamos la famosa letra del tango: “que veinte años no es nada”. Pero me ha encantado reencontrarte por aquí. Evidentemente, un blog no es el parque del Oeste de Madrid ni el parque de Mendoza; pero sin duda es una forma de acercarnos y de sentirnos próximos y cómplices. Tu comentario encierra mucho, es casi una metáfora de la vida: deseos por un lado y añoranzas por otro. ¿Queda sitio para algo más? Lo importante es que los deseos no desaparezcan nunca.

Deje un comentario