Un poco de magia, por favor
Queridos Reyes Magos: me llamo Luis y os escribo personalme por primera vez. Otros años la carta la escribían mis padres. Aunque me ha costado mucho trabajo, he aprendido a leer y a escribir.
Soy sordo de nacimiento y, por eso, no sé lo que son los sonidos. Mis padres y profesores se esfuerzan en explicármelo y no pasa un solo día sin que yo trate de imaginármelos.
Sé que los sonidos nos rodean por todas partes, aunque yo no pueda oírlos. También sé que las palabras que ahora estoy escribiendo en este papel pueden pronunciarse en voz alta y entonces vuelan de unas personas a otras.
Sé que los pájaros cantan en las ramas de los árboles, o que en días de tormenta, tras el relámpago, retumba el trueno. O que cuando llora mi hermana, que solo tiene tres meses, revoluciona toda la casa. O que mis padres a veces escuchan un sonido muy bonito llamado música.
También sé que los trenes producen un sonido muy fuerte, que mi madre llama estruendo. Vivimos muy cerca de las vías. A mí me gusta asomarme a la ventana de mi habitación para contemplar los trenes que van y vienen.
Mi favorito es el tren de mercancías de las diez. No va pintado con colores llamativos ni los vagones están iluminados por dentro. Si la noche es cerrada, apenas puede vérsele. Es tan largo que a veces parece que nunca va a terminar de pasar.
Es el que más sonido produce. Yo pego mi cara al cristal y pongo mis manos abiertas en la pared, a ambos lados de la ventana, para sentir así las vibraciones.
Queridos Reyes Magos, los niños como yo os escriben cartas año tras año para pediros juguetes, sobre todo juguetes. ¿Y por qué solo juguetes? Vosotros sois magos. Lo dice hasta vuestro nombre. Yo creo que vosotros sois los mejores magos del mundo, sobre todo porque lleváis más de dos mil años siéndolo.
Por eso, no quiero pediros juguetes en mi carta, sino que hagáis un poco de magia conmigo, solo un poco. Mis padres ya me han advertido que uno no debe ser egoísta ni acaparador a la hora de escribir a los Reyes. Yo no quiero serlo.
No deseo ningún juguete. Por favor, solo haced un poco de magia conmigo. A vosotros no os resultará complicado. Lo que os pido es que me permitáis oír el sonido del tren de mercancías de las diez. Solo eso. Pero no quiero ser egoísta. Me conformaré con que me permitáis oír ese sonido una vez. Solamente una vez. Nada más que una vez.
Mientras os escribo estas palabras siento que los nervios empiezan a apoderarse de mí. Ya estoy ansioso esperando vuestro día, o mejor dicho, vuestra noche.
A las diez en punto estaré junto a la ventana de mi habitación, con las manos apoyadas en las paredes y la cara aplastada contra el cristal, esperando que se produzca la magia.
Para mí será el momento más feliz de mi vida. Y a vosotros… ¡os resultará tan sencillo hacerlo!
A.G.C.



5 de Enero, 2008 - 17:53
Queridos Reyes Magos: me llamo Mónica y tengo dos padres, uno biológico y otro adoptivo(aunque no se sabe quién adoptó a quién) Aunque pueda parecer una suerte, a veces es un rollo porque si me regañan me toca sermón por partida doble! Pero es que del segundo hace tiempo que no sé nada y he pensado que si podéis hacer que Luis oiga el sonido del tren aunque sea una sola vez, quizá vuestra magia consiga traerme algún mensaje desde el otro lado de este falso diario. Me conformaré con una vez. Solamente una vez. Nada más que una vez. Os doy mi palabra(de nadie)
6 de Enero, 2008 - 2:36
¡Mónica! Querida hija putativa (ya sé que suena horrible esta palabra, aunque no es fea), has hecho el primer comentario de mi blog. No esperaba menos de ti. Yo nunca te regaño, que ya sabes que eso lo dejo para tu otro padre, que es mucho más pelma. Yo solo te quiero y, en cuanto tengo ocasión, te aplaudo. ¡Me perdí la última de La Fídula! No estaba en Madrid. El disco ya lo tengo. Si, te voy a dedicar un artículo de este blog. Es lo menos que puede hacer un padre por su hija.
7 de Enero, 2008 - 9:32
¿Llegó la magia para Luís?
7 de Enero, 2008 - 20:29
Miwok, no sé si llegó la magia para Luis. En realidad, lo que él hace es expresar un deseo. ¿Los deseos se hacen realidad? Hay deseos alcanzables e inalcanzables. A veces, los alcanzables nunca se hacen realidad y, en algunas ocasiones, descubrimos sorprendidos que un deseo inalcanzable juguetea entre nuestros dedos. Solo hay que cerrar la mano en el momento oportuno.
15 de Enero, 2008 - 21:51
Un día, cuando contaba “Cha-Ca-Pun” (un cuento sobre un tren viejo y destartalado) en un colegio de sordomudos, llevé una cajita mágica que contenía el sonido de ese tren.
Cuando abrí la caja y salió “por arte de magia” el sonido del tren, los niños debieron escucharlo porque sonreían… Quizás les bastó el “deseo” de escucharlo.
…Yo creo que Luis escuchó, al menos por una vez, el tren de mercancías porque los Reyes Magos, son Magos de verdad.
16 de Enero, 2008 - 11:47
Pigacina, me canso de repetir a los niños y jóvenes (más a estos últimos) con los que me reuno cada dos por tres, que tengan un sueño en su vida. Y que una vez que tengan claro ese sueño, que lo deseen con todas sus ganas y que luchen por él, por hacerlo realidad. Hay deseos materiales y un poco tontos que es muy probable que nunca se cumplan; pero lo importante son los deseos intangibles, los que tienen que ver con lo más íntimo de nuestro ser. Y una cosa fundamental, por supuesto, es luchar por conseguir esos deseos. Si finalmente no logramos hacerlos realidad, al menos podremos decir con orgullo: “lo intenté con todas mis fuerzas”. Esa lucha es, en la mayoría de los casos, muy enriquecedora.
20 de Marzo, 2008 - 0:56
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12 de Abril, 2008 - 11:10
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