El retrato de Dorian Gray
Hay libros que conviene releer en distintos momentos de nuestra vida y, por consiguiente, con diferente edad. Uno de ellos puede ser “El retrato de Dorian Gray”. Debí de leerlo por primera vez a los diecinueve o veinte años, pero nada comparable con la relectura que acabo de hacer, ya en “la edad tardía”. Creo que era Borges quien comentó que Oscar Wilde decía muchas cosas, y casi todas ciertas. Va un fragmento, que no hay que tomarse al pie de la letra:
Él reflexionó un momento.
-¿Puede usted recordar algún gran error que haya cometido en sus primeros días, duquesa? -preguntó, mirándola por encima de la mesa.
-Me temo que un gran número -exclamó ella.
-Pues cométalos de nuevo -dijo él gravemente-. Para volver a ser joven no tiene más que repetir sus locuras.
-Deliciosa teoría -exclamó ella-. Tengo que ponerla en práctica.
-Peligrosa teoría -declaró sir Tomás entre dientes.
Lady Ágata movió la cabeza, pero no pudo por menos de sonreír. Mister Erskine escuchaba:
-Sí -continuó-, este es uno de los grandes secretos de la vida. Hoy en día, la mayoría de la gente muere de una especie de rastrero sentido común, descubriendo, cuando es ya demasiado tarde, que lo único que uno nunca deplora son sus propios errores.



5 de Enero, 2008 - 20:31
Bueno, y aquí me tienes buscando de nuevo en la estantería ‘el retrato de Dorian Gray’ que leeré, no en mi edad tardía, porque eso es imposible en una niña como yo, pero sí con una curiosidad nueva, y de paso te dejo una pincelada de Luis Rosales, que inaugure mi llegada y nuestras reflexiones:
Como el náufrago metódico que contase las olas
que faltan para morir,
y las contase, y las volviese a contar, para evitar
errores, hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño
y le besa y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de
caballo de cartón en el baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería…
Feliz singladura, Sir Tomás
6 de Enero, 2008 - 2:19
El poema de Rosales es un buen contrapunto al fragmento de “El retrato de Dorian Gray”, lo reconozco, Ana. Pero, como de costumbre, Oscar Wilde es mucho más tentador, y también más vital. No me seduce mucho pasarme la vida “contando las olas que faltan para morir”. Tampoco me gustaría ser un caballo de cartón en un cuarto de baño y vivir aterrorizado por las gotas que agua que pudieran salpicarme.
8 de Enero, 2008 - 13:00
Y yo que la primera vez que cogí a Wilde lo dejé a medias… quizás era demasiado pronto para entender el libro. Y ahora, cada vez que lo leo, lo entiendo de una manera. A veces leo fragmentos que no recordaba que estuvieran allí ;)
Un saludo.
8 de Enero, 2008 - 21:35
¡Qué razón tienes, Ladynere! Da la sensación de que algunos libros deben ser leídos en el momento oportuno. Por eso, siempre es bueno releer y volver a enfrentarse a una obra conocida con otra mirada. Todo puede cambiar, para bien o para mal. Yo a los doce años odiaba con toda mi alma El Quijote, que era lectura obligada en mi colegio. Cuando realmente descubrí el libro fue pasados los veinte, cuando curiosamente también tuve que leerlo “obligado” en la Universidad. Leer, entre otras muchas cosas, va formando nuestro gusto literario y debe hacernos cada día más exigentes y más críticos.
10 de Febrero, 2008 - 3:26
I’d prefer reading in my native language, because my knowledge of your languange is no so well. But it was interesting! Look for some my links: